Novelas de amor y amor de novela, con Laura Sanz.

«Novelas de amor y amor de novela» en todos los formatos ¿Cómo seríamos si comprendiéramos qué es el amor? No tengo la más remota idea, pero sí podemos elucubrar sobre ello.  Y eso hemos hecho Laura Sanz y yo en la última edición de “Novela romántica para escépticos”.

La entrevista al completo.
Aquí puedes oír el podcast de la entrevista a Laura Sanz.

Quiero daros un dato que os va a interesar. Según anunciaba el diario El Mundo, el 22,6% de todo lo publicado en digital, de todos los eBooks, se trata de novela romántica. Y como hablamos de novela, hoy vamos a dedicar nuestro programa al amor. El motor de nuestro género.

Ella decía que el colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica el cerebro durante el enamoramiento, leo literalmente: «Son importantes el tiempo y los elementos culturales. Tienes que estar listo para poder enamorarte en ese momento. Y también cuenta las experiencias de la infancia.

Según crecemos, elaboramos un patrón inconsciente de lo que vamos a buscar a base de las experiencias de nuestros padres, del colegio, de nuestros amigos, de lo que vemos en la tele. Y cuando estás en el momento adecuado y encuentras a la persona que encaja en ese perfil. Los circuitos cerebrales pueden ponerse en funcionamiento y se desencadenan las reacciones químicas.» Empieza entonces un amor de novela (jeje)

Y para hablar del amor, de novelas de amor. Quién mejor que nuestra compañera Laura Sanz.

J. DE LA ROSA: Laura, tú qué dices de todo esto. Del torrente de las hormonas, la química, de que tienes que estar preparado, tiene que ser el momento justo, el día justo y a la hora justa. ¿Tú cómo lo ves?

LAURA SANZ: ¡Uy! Creo que tiene un poco de razón. Que no, no todos los momentos son buenos, ni todos los lugares son buenos, ni estamos siempre preparados para enamorarnos. Y creo que a veces nos equivocamos, y confundimos con amor lo que es otra cosa que yo llamo simple enamoramiento o encaprichamiento, y tendemos a confundirlo porque creo que no siempre estamos preparados.

J. DE LA ROSA: Para todo el mundo que le gusta la novela romántica, no hace falta presentarte. Pero para nuestros queridos escépticos, Laura es una de las escritoras más vendidas de este país y una de las escritoras con más éxito, con series como «Los hermanos Landvik», que han apasionado y arrasado oídos y corazones de muchísimos lectores y lectoras. Nos has encandilado con la serie «Wild West». De hecho, creo que tu última novela que es acabara de salir, «Su nombre era Rico Salas», pertenece a esta serie.

LAURA SANZ:

J. DE LA ROSA: Pero cuéntame un poco de qué va Rico Salas.

LAURA SANZ: Pues es una novela del Oeste. Creo que queda bastante claro por el título. Una novela del oeste a la antigua usanza. Es decir, lo que yo pretendía era que, cuando uno la leyese, se sintiese teletransportado a esas películas de Sergio Leone de los años sesenta y uno más o menos, esperase encontrarse con Clint Eastwood paseando por el pueblo.

J. DE LA ROSA: Laura, te voy a hacer una pregunta un tanto extraña: ¿has perseguido a alguien por la calle alguna vez?

LAURA SANZ: Sí, pero tenía doce años. Perseguí al chico que me gustaba, sí, pero Javier también tenía doce años o trece, creo. Ahora no lo haría (risas).

J. DE LA ROSA: ¿Tú sabes que yo sí lo he hecho? He perseguido a alguien por la calle. Pero tengo que explicarlo. Hace tres años. Yo iba por Madrid, y de pronto lo vi. Tengo que hacer un inciso: los pantalones siempre me quedan caídos. Entonces vi a un chaval con un pantalón perfecto, era el pantalón de mi vida y en vez de en vez de decirle: oye, disculpa, ¿me puede decir de qué marca de tu pantalón? Pues me fui detrás de él intentando grabar con el móvil el logotipo. El hombre corría con su novia y yo cada vez más deprisa detrás de ellos. Hasta que llegó un momento en que la novia frenó en seco y me dijo ¿Usted qué quiere? Bueno, yo le expliqué esto, y no sé si se lo creyó. El caso es que me quedé sin saber lo que iba buscando.

LAURA SANZ: Creo que no tiene que ver con el modelo del pantalón, tiene que ver con la locura (risas)

Tal y como está la vida, ¿enamorarse es cosa de novelas de amor o más bien cosa de no estar muy cuerdo?

LAURA SANZ: Creo que si es de verdad, te afianza y te hace sentir que tienes los pies sobre la tierra. Entonces no creo que sea de locos.

J. DE LA ROSA: Hablamos mucho de lo que sí haríamos por amor y de lo que hacemos en las novelas de amor, pero ¿tú qué no harías por amor? ¿Qué límite marcaría?

LAURA SANZ: He hecho muchas gilipolleces. No tengo límites. Cogí mis maletas cuando tenía dieciocho años y me fui a Alemania de un día para otro, sin hablar el idioma, sin conocer a nadie y esperando que el chico que había conocido hacía sólo tres meses atrás me estuviese esperando en el aeropuerto. Luego se convirtió en mi marido, en mi primer marido.

¿Tú piensas que nosotros somos la mitad de algo, o la mitad de alguien?

LAURA SANZ: Pues a ver, ahora, a mis cuarenta y seis, no, pero durante muchos años he vivido creyendo eso. Tristemente, he pensado que era la mitad de otra persona. Y he llegado a aprender con los años y con la vida que no, que no necesito a otra persona para estar completa.

J. DE LA ROSA: ¿Y eso está reflejado en tus novelas?

LAURA SANZ: Intento que quien me lea no crea que somos la mitad de nadie, porque ya no lo creo. Me gusta pensar que escribo dando a entender que ni la mujer necesita al hombre, ni el hombre necesita a la mujer para estar completos. Me gusta pensar que escribo de ese modo.

J. DE LA ROSA: La siguiente pregunta ya no tiene sentido, porque la has contestado. ¿Qué locura has hecho por amor? Ya me has dicho la primera, ¿la segunda es que conociste a otro chico en otro país y te largaste con las maletas?

LAURA SANZ: Bueno, lo hice de nuevo, aunque fue a otra ciudad, porque con mi segundo marido, que es con el que estoy ahora, con Paco, lo dejé todo otra vez. Hice las maletas y me vine a Madrid a vivir. Yo vivía en la costa mediterránea, dejé mi trabajo, dejé mi piso, cogí las maletas y me vine a vivir con él.

J. DE LA ROSA: Muchos de nosotros nos llevamos media hora pensando si vamos a comprar pan de centeno o pan de trigo, y tú coges la maleta y te largas a la primera de cambio. Cambias de ciudad, de país, rápidamente. Qué maravilla. ¿Y la receta salió bien?

LAURA SANZ: La segunda ha salido bien, aunque lo cierto es que las dos veces, las dos me salió bien.

J. DE LA ROSA: ¿Piensas que todos amamos de la misma manera cuando nos enamoramos? ¿El amor es igual para todos?

Laura Sanz, en el artículo Novelas de amor.
Laura Sanz

LAURA SANZ: No, creo que no. Hay gente que quiere más y hay gente que quiere menos. No que quiera menos, quieren de otra manera o quizá son un tanto más egoísta. Hay gente que es muy espléndida y muy generosa a la hora de amar, y hay gente que, aun amándote mucho, nunca termina de entregarse del todo. Pero creo que cada uno ama de una manera. Lo que decías, lo que decías al principio en la introducción.

Cada uno ama como ha aprendido a amar, es decir, a lo largo de toda su vida, como le han educado. ¿Dónde ha estado? ¿Qué experiencias ha tenido? Y creo que por eso cada uno es de una forma, porque todos llevamos un bagaje con nosotros mismos que nos ha enseñado a amar de una manera o de otra.

J. DE LA ROSA: Hace un par de años, documentándome para una novela en la que todavía estoy trabajando, una novela sobre el poliamor, que es un tema que me parece muy interesante porque hay que tratar todos los temas en la novela romántica, pues me encontré con una teoría que me pareció fascinante y es que muchos creemos que el amor es un bien limitado y que podemos dar equis porcentaje de amor. O sea, nuestro corazón tiene un 100% de amor. Y si yo te doy a ti un 30%, sólo me queda un 70% que repartir. Mientras que esa teoría decía que no, que el amor es algo absolutamente ilimitado y que podemos darlo a raudales y amar de la misma manera a mucha gente. ¿Qué piensas de eso?

LAURA SANZ: Que se pueda amar a varias personas a la vez. Pienso que sí, no me cierro a querer a más de una persona, pero hasta el momento no me ha pasado, pero pienso que sí, que se podría llegar a querer a varias personas a la vez. Tengo una experiencia cercana, alguien de mi familia. Esa persona ha querido a su pareja y a otra persona más y las otras dos personas lo sabían. Y nunca ha habido ningún tipo de problema. Era una relación abierta y con mucho amor. Yo siempre la he visto con mucho amor, así que creo en ello. Creo en ello porque lo he visto, no lo he experimentado.

J. DE LA ROSA: ¿No te da la impresión de que siempre nos enamoramos de personas parecidas? Incluso lo veo en las novelas de amor. No hablo de físico, sino de algún elemento común. ¿Tú como lo ves?

LAURA SANZ: Yo pienso que no. Fíjate, yo creo que no porque, a ver, vamos a decir que he tenido bastantes experiencias aparte de mi primer marido y si me pongo a comparar… ¡He tenido cada espécimen! Así que no, no los veo muy parecidos.

¿Me podría dar 5 consejos para sobrellevar el desamor? Ya hemos visto que la vida puede no estar compuesta de novelas de amor (risas)

LAURA SANZ: Esto sí que es ponerme en un compromiso, porque cada uno lo sobrelleva como puede. Cada vez que he tenido un episodio de desamor he estado al borde del suicidio y lo he pasado fatal y no podría aconsejar a nadie. Un amigo se rio, pero lo que a mí me ha servido ha sido el psicólogo. O lanzarme de cabeza a trabajar, es decir, mantenerme ocupada. Por favor, que nadie siga este consejo: Buscarse a otro. (risas). No se lo recomiendo a nadie.

J. DE LA ROSA: De tus novelas. ¿Cuál crees que es la más amorosa? ¿Cuál crees que cuenta una historia de amor más grande, enorme e inabarcable?

LAURA SANZ: Hombre, a mí me gusta pensar que todas, quitando dos o tres, que son un poquito más simples, más tópicas, del resto me gusta pensar que demuestran un amor inconmensurable, increíble y diferente. Pero quizá, si me tengo que decantar por alguna, supongo que sería Harry. «Harry Wolf» es una historia complicada, ya que el protagonista tiene problemas psicológicos.

Es una historia de amor compleja porque no es la típica historia de chico conoce chica, se conocen, se gustan y de algún modo, después de pasar por ciertas vicisitudes, acaban juntos. No, no es la típica historia. Es un hombre con muchísimos problemas, que tiene síndrome de estrés postraumático y también tiene agorafobia, motivados por una tragedia familiar. Y lo que más me gusta de toda la historia es que la moraleja de la novela es que el amor no lo puede todo y que para poder seguir adelante él tiene que marcharse y curarse antes de poder continuar con su historia de amor.

J. DE LA ROSA: Pero ¡¿qué estás diciendo?! (risas) ¡Cómo puedes decir eso!, si todo el mundo sabe que en la novela romántica los personajes masculinos son multimillonarios. (Risas) Alto de todo esto conté en mi post El amor romántico y la novela romántica.

LAURA SANZ: Me hace gracia eso que dices de que los personajes son multimillonarios porque en la primera novela de la serie Wild West, «Le llamaban Bronco», en el epílogo cuento cómo ha terminado. Es decir, él es un vaquero mexicano, no es rico y ella era una niña de clase bien, pero que al casarse con él la han desheredado. Entonces ellos terminan en un rancho pequeñito, con lo que pueden permitirse y con varios hijos. Recuerdo que cuando le pasé la novela a mi sobrina, que es una de mis lectoras cero, me dijo «Dios mío, qué mal acaba». ¿Cómo que mal? —contesté yo—, ¡si acaban juntos y con hijos! «sí —respondió ella—, pero pobres y los has llenado de hijos.»

J. DE LA ROSA: ¿Cómo surge esa chispa de la novela en tu cabeza?

LAURA SANZ: Algunas han surgido de la forma más tonta. Yo cuento siempre que una de mis novelas surgió porque vi una entrevista a Tamara Falcó y me llamó tanto la atención su forma de ser que decidí crear un personaje semejante y simplemente me senté delante de un folio y empecé a escribir sobre una niña pija. Le llamaban Bronco surgió porque me enganché a ver Pasión de Gavilanes y me enamoré de Juan Reyes. Entonces tenía necesidad de crear un personaje con sombrero de cowboy y que de vez en cuando dijese mujer, como le decía Juan y Elsa. Me senté y ahí empezó todo.

J. DE LA ROSA: ¿Eres muy organizada escribiendo?, quiero decir ¿planificas o de pronto empiezas a escribir y la historia te lleva a donde quiere?

LAUSA SANZ: Ahora soy más organizada que antes, aunque reconozco que al principio me sentaba delante de un folio y decía Voy a ponerme a escribir… y lo que surgiera. Según van pasando los años me voy organizando un poquito más y me hago una especie de escaleta. Desde luego es cierto que la historia y los personajes hacen lo que quieren. Escribo todos los días y, más o menos, cumplo unos horarios. Me gusta escribir por las mañanas, tengo mis momentos. Necesito tener esa rutina.

Otra cosa que también hago, porque he vivido muchos años en Alemania, es que soy bastante cuadriculada. No soy capaz de empezar a escribir una historia si no he terminado la anterior. A mí eso de tener dos historias con flecos… igual por las mañanas escribo una, por las tardes escribo otra… no. Yo tengo que tener una terminada y si tengo una historia maravillosa, que espere. A veces tengo que aguantar dos años hasta que puedo entregarla.

J. DE LA ROSA: ¿Tienes planificado lo que vas a escribir en los próximos meses? ¿Tu próxima novela tiene ya un plan previo?

LAURA SANZ: Sí, los próximos dos años los tengo claros. Tengo mis cuatro próximas novelas en mi cabeza. Además, las tengo por orden. Es decir, yo ahora no me puedo poner a escribir la que he planteado para el año 2022. Primero tengo que escribir las del 2021.

¿Piensas que leyendo novela romántica podemos encontrar, no sé, la palabra no sería consejos, pero podemos encontrar ideas para mantener la llama del amor?

LAURA SANZ: Bueno, supongo que habrá gente que sí, que pueda encontrar ayuda. Mi experiencia es completamente contraria. En mi primer matrimonio creo que uno de los puntos por los que se rompió fue porque me volví loca leyendo novelas románticas y las novelas románticas te hacen creer que todo es perfecto. Es cierto que hubo un momento de mi vida en que empecé a idealizar muchísimo cómo tendría que ser mi relación. Y empecé a comparar, y empecé a darme cuenta de que mi relación no era tan maravillosa como las de las novelas románticas.

También es cierto que ya estábamos en un punto frío, vamos a decirlo así. Entonces es cuando empiezas a comparar y dices ¡Dios mío! Yo quiero otra cosa. Yo necesito algo más. Ahora mismo leo muchas novelas románticas y no comparo. Es decir, yo ahora mismo estoy en una relación satisfactoria, no tengo necesidad de comparar. Mi hermana me dice muchas veces Tú dejaste a Cloth porque leías muchas novelas románticas… y las hermanas nos conocen.

J. DE LA ROSA: ¿Nos recomendarías alguna novela romántica con la que nos muramos de amor?

LAURA SANZ: A ver, yo tengo un problema y es que soy un poco viejuna (risas). A mí es que me gustan mucho las novelas antiguas. Me refiero a las dos distinciones de la novela romántica. Por un lado, la dura siglo XIX, y de esa no voy a hablar ahora. ¿Vale?

J. DE LA ROSA: Porque me parece que eres experta en ese tema (risas). El lado salvaje de la vida… (risas)

LAURA SANZ: Voy a hablar de la novela romántica contemporánea, pero cuando hablo de contemporánea hablo desde los años 70 hasta ahora. A mí me gustan las de los 70 y 80. Para mí, quizá una de las novelas que más me ha llegado en su momento, que a lo mejor ahora si la volviese a releer no es igual, pero en su momento me impactó tantísimo que fue una de las causantes que hicieron que yo quisiera escribir novela, es «Un reino de ensueño», de Judith McNaught. Hay una escena que aún me pone la carne de gallina cuando la pienso… No puedo hablar….

J. DE LA ROSA: No te puedes callar ahora (Risas).

LAURA SANZ: Yo la recomiendo muchísimo a todo el mundo que me pregunta. Es una de las novelas que más recomiendo siempre. También me afectó mucho.

J. DE LA ROSA: ¿Qué diferencia ves entre todas esa novela de los años 70 y 80 donde se crea este género? Porque realmente, como bien has dicho, la novela romántica del siglo XIX y esto que nosotros escribimos son cosas que nada que ver.

LAURA SANZ: Pues, sinceramente, no me lo he planteado. Y también te voy a ser muy sincera. Yo he leído muy poca novela romántica de la que se escribe ahora. Debería leer más, pero ya te digo que una de las grandes diferencias que encuentro es que ahora se escribe mucho en primera persona. Sé que es algo que a mí personalmente me confunde un poco, que hay novelas buenísimas escritas en primera persona, pero es algo que antes no se encontraba.

Antes tampoco se solía escribir desde el punto de vista del protagonista masculino. Se escribía casi siempre desde el punto de vista de la chica. Yo intento alternar. Nosotros, los de nuestra generación, estamos muy acostumbrados a leer en tercera persona porque ha sido como se ha escrito siempre y la gente que ha empezado a leer hace poco, me refiero a hace diez años o que se ha iniciado en el mundo de la literatura con «Cincuenta sombras de Grey», por ejemplo, porque son muy jóvenes.

Me gustaría que nos dieras una opinión sobre estas afirmaciones:

J. DE LA ROSA:: La novela romántica suele recoger relaciones tradicionales.

LAURA SANZ: Creo que cada vez menos. Si bien es cierto que todavía peca de ciertos convencionalismos, como que si los protagonistas no se casan y no tienen niños, parece que falta algo. A mí me lo han recriminado en alguna de mis novelas, que les hubiese gustado más si en el epílogo se hubiesen casado y hubiesen tenido niños.

J. DE LA ROSA: Segunda afirmación que El amor en la novela romántica es cosa de chica y chico.

LAURA SANZ: No, para nada. Empieza a no ser así de un tiempo a esta parte. Además, aquí en petit comité, te diré que mi próxima novela, en la que estoy trabajando ahora mismo, es homoerótica. Pienso también que las relaciones mujer a mujer se ven menos. Quizá porque el público objetivo de la novela homo erótica son mujeres… Quizá a nosotras nos gusta más leer sobre hombres.

J. DE LA ROSA: La tercera afirmación: Es más seguro no enamorarse.

LAURA SANZ: Sí, también es más seguro no hacer Jumping, ni tirarse de un helicóptero ni hacer paracaidismo. Y no coger un coche. Hay cosas mucho más seguras, pero hay que arriesgarse. Creo que el que no arriesga no gana y yo creo que aun así es un riesgo. Pero los beneficios son enormes. Merece la pena. Aunque a veces te hagan daño y te rompan el corazoncito, pero aun así merecerá agarrarse.

J. DE LA ROSA: Pues hasta aquí hemos llegado. Muchas gracias, Laura, por estar con nosotros.

LAURA SANZ: Muchísimas gracias a ti. Gracias por contar conmigo siempre.

J. DE LA ROSA: Aquí nos despedimos, queridos escépticos. Hoy hemos tenido a Laura Sanz y hemos hablado sobre el amor.

¿Cuál es tu opinión sobre el amor? Hasta la próxima.

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NOVELAS DE LAURA SANZ

 

OTRAS OBRAS CITADAS EN ESTA ENTREVISTA:

La novela romántica es el tema central de este Blog: técnicas de escritura, subgéneros,  noticias, premios. Todo aquello que configura el amplio mundo de la novela romántica y que pueda ser de interés para lectoras y escritoras. También hablaremos de thriller y de manuales para escritores, siempre desde una perspectiva amena, interesante y novedosa.

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Soy sexy, con Noelia Amarillo.

¿Soy sexy? Te preguntas. Y hoy tendrás la respuesta. Bienvenidos, mis queridos escépticos, a una nueva edición de «Novela romántica para escépticos».

La sensualidad tántrica es una manera espiritual de aceptarnos a nosotros mismos.

No sé si sabes que la novela romántica supone el 12% del total de ventas en Narrativa en nuestra lengua, justo por detrás de la novela policíaca. Pero ten en cuenta que este dato no es del todo objetivo, porque hay mucha novela romántica que se clasifica como novela Contemporáneo (una materia diferente). Otras tantas que se clasifican como novela Erótica. Por lo tanto, el volumen real de ventas de la novela romántica es mayor que ese 12 % del que hablábamos.

Y precisamente hoy, ya que hemos hablado de erótica, vamos a tratar de la sensualidad.

No sé si sabes que en la Biblia, la palabra sensualidad aparece escrita dos veces, pero con una aceptación un poco complicada, ya que se refiere a características y naturaleza no vinculadas al alma y que nosotros, los seres humanos, compartimos con los animales. Puede que no salgamos muy bien parados, aunque sí para los que nos encantan los animales como a mí.

La sensualidad tiene que ver con una expresión de nuestra feminidad o de nuestra masculinidad. Tiene que ver con experimentar nuestro cuerpo y nuestra energía sexual, independientemente de que eso conduzca al acto sexual.

Y para hablar de sensualidad, tenemos a una invitada de absoluto lujo. Es autora de la serie «No lo llames…», que nos ha enardecido el corazón e incluso otras partes del cuerpo a muchos lectores, y el 21 de enero sale su nueva novela «Morder tus labios sobre sábanas de seda». Quienes sois amantes de la novela romántica, no hay que decir nada más: Todos sabéis de quién se trata. Pero para quién os acercáis de puntillas a la novela romántica, os presento a Noelia Amarillo.

AQUÍ TIENES EL VÍDEO DE LA ENTREVISTA.

J. DE LA ROSA: Noelia, Muy buenas.

NOELIA AMARILLO: ¡Hola! Un placer estar aquí.

J. DE LA ROSA: Qué gusto poder hablar contigo. Pero vamos con la primera pregunta: ¿Qué hay que hacer para ser sexys?

NOELIA AMARILLO: Lo primero para ser sexy es que tienes que creértelo, si no mal vamos. Da igual lo que te pongas, cómo te perfumes, cómo te maquilles. Si crees que no lo eres, poco vas a hacer entonces. Así que la clave está en creérselo. Ser un poco osados, echarle un poco de narices. No quiero decir que no dé vergüenza, pero con eso no se va a ningún lado, te lo dice una vergonzosa de manual, porque soy la persona más tímida era capaz de echarte a la cara.

J. DE LA ROSA: Pues, Noelia, para quienes te conocemos un poco, eres la antítesis de la timidez (risas)

Soy súper tímida, lo que pasa es que hace un porrón de años descubrí que la mejor manera de vencer la timidez es riéndose un poco de uno mismo.

NOELIA AMARILLO: Aunque no lo parezca, yo soy así. Me cuesta muchísimo salir, abrirme, hablar con la gente y tal. Cuando me conociste, seguramente solté alguna gilipollez tremenda que nos hizo reír a todos. Eso corta el mal rollo y hace que se empiece a hablar. La risa es un gran vehículo.

J. DE LA ROSA: Cuando pienso en la sensualidad me vienen a la cabeza automáticamente unas ligas. ¿No crees que están un poco sobrevaloradas?

NOELIA AMARILLO: Anda, que has ido a preguntar sobre ligas a una persona que las odia profundamente. Yo me las he puesto. Creo que dos veces en mi vida. Una estoy segura de que fue el día de mi boda. Me resultaron incomodísima, se me caían, me apretaban, me cortaban la circulación, Creo recordar que en algún momento también me he puesto un liguero, aunque me duró minuto y medio puesto (risas).

J. DE LA ROSA: Espero que para bien.

NOELIA AMARILLO: Para bien, para bien (risas). Pero también me resultó super incómodo.

J. DE LA ROSA: ¿Hay algo parecido a las ligas en el imaginario colectivo, pero exclusivo de hombres?

NOELIA AMARILLO: Quizá la corbata. A mí me parece que da más juego que la liga. Al menos no tortura, y puedes usarla para atar.

J. DE LA ROSA: ¿Crees que la sensualidad se aprende, o es algo innato? ¿Uno nace siendo sensual?

NOELIA AMARILLO: A ver, yo creo que ni lo uno ni lo otro. No me gusta radicalizar sobre si es innato o adquirido. Puedes nacer siendo una persona muy sensual y aprender a serlo más aún. O puedes nacer como yo, y en un momento dado vas aprendiendo, vas conociendo, vas cogiendo confianza con ciertas personas y tal…

J. DE LA ROSA: ¿Qué es lo más sensual que te han dicho nunca como persona y como escritora?

NOELIA AMARILLO: Como Noelia Amarillo… no se puede catalogar como sensual, pero me sucedió algo que me hizo sentir la mujer más bella del mundo, la más sexy. Iba por la calle caminando, no sé si venía de comprar o de trabajar, pero estaba hecha un adefesio. Y pasé por delante de un colegio para adultos con diversidad funcional. Entonces, un chico se me quedó mirando y me dijo: Qué guapa es usted.

Parece una tontería, pero me pareció algo tan sincero sin venir a cuento. Ni siquiera era un piropo, era una declaración. Me pareció tan sincero y me hizo sentir tan maravillosa, tan hermosa, tan preciosa, que lo recordaré toda mi vida. De hecho, sigo pasando por ahí cada dos por tres.

J. DE LA ROSA: ¿Y como autora?

NOELIA AMARILLO: A mí me han llegado a decir que soy, algo así, como la madre postiza de los hijos de algunas lectoras (risas). Yo les digo que no, porque algo más habrá hecho el marido, no sólo yo. Suelen decir que les gustan mucho mis novelas y a lo mejor te escriben y te dicen «¡Hostias, he representado tal escena con mi chico y no veas!» (risas).

J. DE LA ROSA: Cuando te pones a diseñar una escena erótica, ¿cómo lo haces? Porque a veces te pueden sobrar manos o te pueden faltar piernas.

NOELIA AMARILLO: Pues cuando acabo la escena, vuelvo al principio y cuento. Pero no es tanto sobrar como que la mano esté en un sitio que alcance, ya estén haciendo un 69, un 75, o un 87. Por lo tanto, que se entienda, que sean posturas realizables, que no te doblen la espalda.

Bueno, algo que me pasa a menudo, es que me meto tanto las escenas que, cuando termino de escribirla, me doy cuenta de que han pasado de estar en un sillón a estar en la cama ya haciendo de todo, pero que no se han quitado la ropa. Y esto es jodidísimo, por lo menos para mí, porque hay que reescribirlo sin romper la línea erótica.

J. DE LA ROSA: ¿Qué elementos debe tener una escena para que sea erótica o sensual?

NOELIA AMARILLO: ¿Erótica o sensual? Porque para mí no es lo mismo.

J. DE LA ROSA: Tienes razón. Centrémonos en la sensualidad.

NOELIA AMARILLO: Lo primero, bajo mi punto de vista, es que tiene que tener sentimientos porque si no, ya es erotismo puro y duro. La sensualidad contiene pasión, contiene deseo, contiene sentimientos, contiene cariño, y a lo mejor no hace falta que sea un amor.

Los sentimientos son los que mueven la sensualidad.

Quizá lo que hay entre dos personas es simplemente una amistad muy profunda: Sentimientos. A mí me gusta que tengan una pizca de humor, que sea divertido, que te pueda sorprender. Y, sobre todo, tiene que tener la capacidad de transmitir al lector lo qué están sintiendo los personajes y lo bien que se lo están pasando. Y que el lector se lo pueda creer, que sea algo verosímil. Que le llegue, que piensen «¡Joder, pues yo puedo ser este personaje, o yo sería este otro!»

J. DE LA ROSA: ¿Te pones alguna barrera a la hora de describir escenas sensuales?

NOELIA AMARILLO: No, no. En el primer libro que escribí «Falsas apariencias», recuerdo que llegó un momento en que me dije: «Buff, esto lo va a ver mi madre», y me quedé un poco parada. Es la última vez que me puse un límite.

Si un escritor pone que un personaje le abre la cabeza y le saca las tripas a otro, y no pasa nada, ¿por qué con el sexo sí?

J. DE LA ROSA: ¿Cuál cree que es tu novela más sexy y tu personaje más sexy?

NOELIA AMARILLO: En esta ocasión voy a decir mi preferencia como autora, porque yo sé que para mis lectoras es «Ardiente verano» y el personaje más sexy su protagonista masculino, pero yo no estoy de acuerdo. Para mí, mi novela más sexy
es «No lo llames de sexo» pero la más sensual es «El sacrificio del verdugo», porque es una novela de fantasía, un cuento con seres mitológicos, onde ella va desnuda y entiende la sensualidad de una manera distinta a la de los personajes normales. Para ella todo es natural y la sensualidad es algo innato.

El personaje masculino sí es un humano normal y corriente. Por eso la veo muy sensual, porque a causa de la naturaleza de ella no hay límites y es todo muy suave, despacio, pero muy fácil.

J. DE LA ROSA: ¿La escena más sexy que has leído en otra novela romántica?

NOELIA AMARILLO: Hay alguna que incluso me ha inspirado a la hora de trabajar, pero esa es la pregunta más difícil que me han hecho, así que no sabría decirte, porque dependiendo de en qué momento me pilles…

Pondría como ejemplo a Susan Elizabeth Phillips, que es mi favorita. Sus novelas no tienen una sexualidad excesiva, no te asustan, por así decirlo de alguna manera, no entra muy al grano, describe lo justito y se acabó. Pero sin embargo me gusta tanto cómo escribe y transmite los sentimientos, que te hace sentir cada caricia de los protagonistas. A mí me resulta muy sensual.

J. DE LA ROSA: Otra pregunta difícil, recomiéndanos una novela llena de sensualidad.

NOELIA AMARILLO: Es que me voy de nuevo a Susa Elizabeth Phillips. Cualquiera de ella, por ejemplo, «Besar a un ángel». Cuando yo escribo libros, mis protagonistas leen estas novelas. Sí, sí. De hecho, en «Besos robados», la protagonista, muchas de las escenas de las que habla son de esta novela.

J. DE LA ROSA: Para terminar déjame que te lance tres afirmaciones, cosas que yo busco en las Redes y que no se refieren a nadie en particular. Me gustaría que me dieras tu opinión. Una frase breve. La primera: Hay mucha mojigatería en la novela romántica.

NOELIA AMARILLO: Yo creo que ahora no, aunque, antes sí. Por antes me refiero a cinco años atrás, no mucho más.

Ahora yo creo que no. Ahora todos sabemos lo que hay y lo que no hay. Hay muchísimas novelas para leer, muchísimos géneros, y si a ti no te gusta una historia sexual más subida de tono, pues te vas a otro género más suave dentro de la novela romántica. Yo creo que ya no hay mojigatería. No creo que nadie se asuste.

Subterfugios tipo «el mástil, la estaca, él remó sobre ella, la cueva del placer, o el botón de placer» ya no se usan. Hoy se habla claro y se dice el clítoris. Botones hay tantos, y tantos pueden dar placer que… ¿A cuál de ellos nos referimos? (risas).

J. DE LA ROSA: La segunda frase dice así: Prácticamente no existe la diversidad sexual en la novela romántica. ¿Qué opinas de esta segunda afirmación?

NOELIA AMARILLO: Es totalmente falsa, por lo menos en la novela romántica actual. Hace cinco o seis años a lo mejor no se encontraba diversidad, pero ahora mismo la novela romántica yo creo que es uno de los géneros más inclusivos que hay, porque no sé si por costumbre o por qué somos así, pero las escritoras trasladamos a nuestras historias lo que nos rodea, o por lo menos yo lo hago, ¿no? Y a mí me rodea gente de toda índole, de todo tipo de sexualidades: lesbianas, trans…

Y eso es algo que no deberíamos ni plantearnos. De hecho, la novela romántica tiene subgéneros homoeróticos, así que…

J. DE LA ROSA: Tercera afirmación: La novela romántica es un género menor. ¿Qué opinas de eso?

NOELIA AMARILLO: A ver, que no me suelten chorradas. De hecho, yo creo que es el mayor género que hay, porque no existe una sola novela, ni una, y yo he leído muchísimo, donde no haya una historia romántica. Te habló desde Ken Follet a Isaac Asimov.

J. DE LA ROSA: Noelia, como siempre, un placer hablar contigo. Me parecen interesantísimas las cosas que nos cuentas y cómo nos las acercas de manera tan natural.

NOELIA AMARILO: El mundo de la novela romántica creo que muy desconocido. Muchísimas gracias, de verdad que sí.

J. DE LA ROSA: Y muchas gracias también a vosotros, mis queridos escépticos, por acompañarnos un día en «Novela romántica para Escépticos». Hoy hemos charlado sobre la sensualidad con Noelia Amarillo.

¿Recuerda la novela más sensual que has leído? Compártelo con nosotros.

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Algunas novelas de Noelia Amarillo.

Otras novelas citadas en la charla.