¿Cómo escribir la sinopsis perfecta?

Qué difícil es escribir una sinopsis, un par de párrafos que contengan la esencia de nuestra novela sin desvelar sus misterios. Recuerdo que hace años leí en algún artículo sobre la profesión algo que me impactó. Decía algo así como que «un autor que no es capaz de resumir su novela en una frase simple es que aún no la tiene clara». Y entonces pensé…«Vaya, entonces yo no tengo clara ninguna de las novelas que he escrito».

Con este artículo quiero presentarte unas pautas para escribir una buena sinopsis. Muchas de las cosas que veremos ya las conoces. Solo se trata de que las recuerdes y las reorganices. Vamos allá.


Cuando nos plantamos ante el reto de escribir una sinopsis nos encontramos con un primer gran escollo… sabemos tanto de nuestra novela, hemos entrado tanto en ella que somos incapaces de resumirla en unos pocos párrafos. Durante mis cursoses algo que reitero a menudo y mis alumnas sabrán de mi obsesión por llevar cualquiera de sus argumento a su mínima expresión, una simple frase, al esqueleto de la obra. Y es a partir de ahí y teniéndolo muy claro desde donde avanzamos colgando de esa frase simple (como si fuera una percha) todos los elementos necesarios para construir una buena novela… pero no nos desviemos.
Lo primero que debemos tener claro cuando nos planteamos la tareas de escribir una sinopsis es que la solución mágica y perfecta es … que la escriba otro. Te aseguro que es la forma más limpia de hacerlo. Alguien objetivo, sin toda la información de fondo que tú tienes y que sea capaz de resumirla en unas pocas líneas. 

Haz la prueba. Resume en un párrafo la última película que has visto, o la última novela que has leído. Es fácil ¿verdad?, pero si le preguntamos lo mismo al guionista o al escritor te aseguro que se encontrarán en el mismo aprieto que tú con tu novela.

Sin embargo esta solución perfecta (alguien que nos escriba la sinopsis) casi nunca es posible de llevar a cabo y no tendremos más remedio que distanciarnos de nuestra obra para intentar explicar al futuro lector (ya sea el lector final o el editor que va a leer nuestro borrador) las maravillas que encontrará si decide apostar por nuestra novela.
¿Pero… cuáles son esas maravillas? Eso es lo primero que tenemos que preguntarnos, qué debemos plasmar en una sinopsis. Y la respuesta la encontramos poniéndonos en la piel del lector:

  1. Yo, como lector, ¿qué necesito saber de una novela para que me plantee leerla?
  2. A mí, como lector, ¿hasta dónde me gustaría que me contaran sin destriparme el argumento?

Ésta es la distancia que tenemos que tomar. La misma que tomas cuando le cuentas tu novela preferida a un amigo. ¿Pero cómo lo conseguimos? La respuesta tampoco es difícil; debemos trasladar a la sinopsis las ideas fuerza de nuestra novela sin responder a los interrogantes claves de la obra (¿Quién es el asesino?Por ejemplo). Pero ¿Cuáles son esas ideas fuerza? Son los motores que consciente o inconscientemente hemos construido para mover la obra y los vamos a encontrar en cada uno de los seis pilares de cualquier novela romántica (en este caso y por la temática de este blog, aunque podemos trasladarlo a cualquier género). Veámoslos:
  1. Los Protagonistas, porque la novela contará su historia.
  2. El conflicto, porque será el centro sobre el que pivote la obra.
  3. El Espacio, porque es el escenario en el que la enclavaremos.
  4. El tiempo, porque es la dimensión donde se desarrollará.
  5. El subgénero, porque es el catálogo de claves que busca el lector.
  6. La línea argumental, porque es el esqueleto de la obra.

Localizando las ideas fuerza de estos seis pilares de nuestra obra y organizádolas de forma atractiva tendremos la sinopsis perfecta. 

Ahora llega el momento de remangarnos, vamos a trabajarlos paso a paso. ¿Por qué no lo haces conmigo? Yo voy a trabajar sobre mi novela «Siete razones para no enamorarse». Tú puedes desarrollarlo sobre la obra que acabas de escribir o sobre la última que acabas a leer. Así que adelante. Vamos a trabajar juntos.

LOS PROTAGONISTAS
Una novela cuenta la historia de sus protagonistas por lo que para escribir una buena sinopsis debemos localizar sus puntos fuertes. ¿Cuáles son? Aquellos que los caracterizan y los hacen identificables, atractivos y diferentes. Los vamos a encontrar en su apariencia, su psicología, su profesión, su pasado, etc. Cualquier rasgo diferencial que hayamos utilizado para construir un personaje interesante para el lector. Vamos con un ejemplo utilizando a los dos protagonistas de mi novela. Tú puedes hacerlo con los tuyos.

Elisa, redactora estrella de la revista LUOpuede ser la mujer perfecta; bella, seductora y simpática. Pero lo mejor de todo es que ella no parece darse cuenta, lo que la hace aún más apetitosa. Ambiciosa y enamorada de su profesión no conoce límites profesionales y nada se le resiste. Quiere llegar alto, muy alto, aunque aún no sabe qué sacrificios supone.

Javier es un tipo misterioso y es evidente que oculta algo que se resiste a mostrar. Ha levantado una barrera para que las mujeres no le hagan daño y ésta empieza a ser demasiado alta. Delgado aunque atlético, con ojos seductores y estilo desenfadado, lo último que quiere es una mujer en su vida, y menos que le guste, y menos aún enamorarse de ella.

Como ves he resaltado los rasgos más significativos (ideas fuerza) que he utilizado consciente o inconscientemente para retratar a mis protagonistas. Eso será lo que utilizaremos en las sinopsis.
EL CONFLICTO
Toda novela es la historia de un conflicto por lo tanto la explicación del conflicto principal de nuestra novela debe aparecer en la sinopsis como eje central. Eso implica tener muy claro cuál es el conflicto al que se enfrentan nuestros protagonistas y, aunque no te lo creas, no siempre es así. Nos cuesta trabajo identificar conscientemente el conflicto central de la novela que escribimos. Para empezar porque tendremos diferentes tramas, cada una con sus propios conflictos, diferentes conflictos dentro de una misma trama, diferentes situaciones, etc.
Localizar el conflicto principal es FUNDAMENTAL para elaborar una sinopsis correcta. Vamos de nuevo con un ejemplo.

Elisa necesita entrevistar a Javier para no perder su trabajo y éste no quiere oír hablar de periodistas. Ella se enamorará de un hombre al que sabe que hará daño y él se empezará a enamorar de una mujer con la esperanza de que ésta no le haga dañopor lo que todas las pruebas para confirmar esta tesis serán pocas.

En este caso el conflicto se centra sobre el dolor que uno, consciente o inconscientemente, puede afligir al otro y la solución al confitico será salvarlo de ese dolor, aprender durante el proceso y ceder en él (cada uno de ellos) por el bien común.
EL ESPACIO
Desde mi punto de vista la importancia del espacio en la novela es capital. Es la caja de los bombones, el frasco del perfume, el escenario donde nuestros protagonistas amarán y sufrirán, por lo tanto debe ser atractivo desde la fase misma de diseño de la novela, debe estar relacionado con el tono que queramos dar a la misma y convertirse en un recurso narrativo más.
Detectemos pues los rasgos más significativos de nuestros espacios, de nuestros escenarios y sus ideas fuerza. Sigamos con nuestro ejemplo.

La novela transcurre entre una perdida, solitaria y «alternativa» playa gaditana y la zona más sofisticada de Madrid. Dos zonas de contraste que pretenden reflejar los perfiles de cada protagonista. Se desarrolla en invierno,llueve y hace un frío glacial. En el pueblo costero apenas hay nadie más que los pescadores y la gente del lugar,  lo que contrasta con la idea de playa estival a la que estamos acostumbrados. En la capital la ciudad toma forma.

EL TIEMPO
El desarrollo temporal de la novela es otro de los aspectos fundamentales a la hora de trabajar una sinopsis. No es lo mismo que nuestra obra se desarrolle durante diferentes momentos de un lapsus temporal de 10 años, o que lo haga a lo largo de una sola hora. La segunda opción, observa, aumentará la idea de urgencia, velocidad, dinamismo, lo que encaja, a su vez, con cierto tipo de argumento. En el caso que estamos trabajando se trata de una novela corta por lo que la fugacidad era un factor para mí importante. Por eso «Siete razones para no enamorarse» transcurre en siete días… además de apoyar el título. Vayamos con el ejemplo.

La novela transcurre en unos pocos días de invierno, con un salto temporal al final de la obra de unos cuantos meses que se desarrolla en un epílogo.

EL SUBGÉNERO
Cuando hablamos de subgénero hablamos del interés de un lector, así que (si por ejemplo) alguien compra una novela que se llama «Drácula», quiere leer una obra de vampiros y no (también por ejemplo), una novela del oeste sobre un caballo trotón llamado Drácula. Como ves este ejemplo no es muy bueno, pero con él quiero explicar que los lectores quieren que les demos las pistas necesarias para saber qué van a leer, y más los que leen novela romántica. ¿Tu novela es erótica o histórica?, ¿es paranormal o SciFi? ¿Es sentimental o Chit Lit?

Eso significa que otra de las ideas fuerza que debemos introducir en nuestra sinopsis son las claves del subgénero al que pertenece. Digo las claves porque también podemos decir (aunque a mí no me guste«Novela Paranormal que trata de…»… ¿no es mejor decir «Joan era un ser de la oscuridad»?

«Siete razones para para no enamorarse» pertenece al subgénero contemporáneo.

LÍNEA ARGUMENTAL
Y por último el argumento. Observa que no hemos llegado a él hasta el final. Hemos hecho un recorrido por sus alrededores hasta centrarnos, ya aquí, en lo que en teoría es una sinopsis… la descripción de un argumento.
Cuando narramos el argumento de nuestra novela funciona muy bien hacerlo en función de los puntos de tensión aunque excluyendo, claro está, los resolutivos (Detonante, Cambios de rumbo, clímax, final). Una buena fórmula suele ser partir del detonante y terminar en el primer cambio de rumbo. Vamos con nuestro ejemplo.

Elisa debe buscar un tema impactante para su nuevo artículo, si no la despedirán. En estas está cuando le llama la atención la mortuoria a su propio corazón que algún tipo ha insertado en un periódico y ese es el tema que le propone a su malvada redactora jefa. Pero solo tiene siete días para encontrarlo, entrevistarlo y escribir el artículo de su vida. Sin embargo el hombre al que se enfrenta no es lo que esperaba, y éste le propone que por cada pregunta que deba contestarle para su entrevista deberá satisfacer un deseo íntimo que él tenga en mente. Ella acepta, y lo que en principio es solo un trabajo cualquiera se convierte en mucho, mucho más.

Observa que este resumen del argumento podría ser nuestra sinopsis, sin embargo nos faltan todos los puntos fuertes vistos anteriormente para hacerla realmente atractiva. Reescribámosla entonces con todos sus ingredientes.
NUESTRA SINOPSIS
Elisa, redactora estrella de la exclusiva revista LUO, es la mujer perfecta; bella y simpática, pero también ambiciosa y enamorada de su profesión. Quiere llegar alto, muy alto en su trabajo, pero si no logra escribir en siete días el artículo de su vida, Martina, la nueva redactora jefe la pondrá de patitas en la calle. En estas está cuando le llama la atención una necrológica que aparece en el periódico, donde un tipo da el pésame a su propio corazón maltratado por las mujeres. 

Aunque no le presta demasiada atención al asunto, en el consejo editorial no le queda otra que proponerlo como tema de su nuevo reportaje, cosa que entusiasma a Martina. Pero solo tiene siete días para encontrar a un individuo de tan mal gusto, entrevistarlo y escribir el artículo de su vida. 

Sin embargo el hombre al que se enfrenta no es lo que esperaba. Javier es un tipo misterioso y es evidente que oculta algo que se resiste a mostrar. Ha levantado una barrera para que las mujeres no le hagan daño, aunque su aspecto despreocupado no lo demuestre. Lo último que Javier quiere ahora es una mujer en su vida, y menos que le guste, y menos aún de la que pueda enamorarse. Así que ante la insistencias de aquella molesta periodista (Elisa) solo se le ocurre proponerle que por cada pregunta que él deba contestar ella deberá satisfacer uno de sus deseo más íntimos. Siete preguntas. Siete días. Siete deseos. Ella acepta, y lo que en principio no es más que el precio para conseguir el artículo de su vida se convierte en mucho, mucho más. 

Entre playas desiertas y perdidas de la costa gaditana, entre el brillo de la zona más exclusiva de Madrid, en solo siete fríos días de invierno «Siete razones para para no enamorarse» te puede hacer cambiar de opinión. 

Añado un punto más que me ha sugerido mi amiga de Facebook Mª José de Acuña, y es la optimización del texto para buscadores (SEO), de manera que hagamos fácil que aquellos que busquen  algo similar nos encuentren. Y ahora sí, eso es todo.

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¿Cómo trabajar el erotismo en una novela?

El erotismo es uno de los recursos más poderosos para dinamizar una novela. Sobre todo en el género romántico, aunque es extrapolable a cualquier otro género pues sus mecanismos son idénticos.

Tras el éxito de «Cincuenta sombras de Grey» de E.L. James o de “Pídeme lo que quieras” de Megan Maxwell se ha naturalizado el género como uno más, saliendo de esa especie de clandestinidad al que estaba relegado dentro de las estanterías de muchas librerías y bibliotecas.

Con este artículo vamos a meditar sobre la construcción del erotismo en la novela y trataremos de aportar ideas que sean útiles y fáciles de aplicar.
¿POR DÓNDE EMPEZAR?
Como es habitual lo mejor es hacerlo desde el germen de la idea. Desde el primer fogonazo de una intuición que más adelante se convertirá en nuestra novela. Esta IDEA BASE es el origen de un argumento, ya sea de una obra completa o de una trama específica, pues cuando abordamos el erotismo en la novela romántica podemos hacerlo desde dos puntos de vista.

  1. Vamos a escribir una novela erótica.
  2. Vamos a introducir una línea o trama erótica dentro de una novela de cualquier otro género.

La diferencia entre una y otra va a estribar en que en la primera la trama erótica va a convertirse en la trama principal de la obra, mientras que en la segunda la trama erótica es una trama más que aportará dinamismo y tensión (en este caso, sensual) a la obra.


Desde esta perspectiva tendremos pues que partir desde dos ideas base diferentes para desarrollar dos objetos literarios distintos:

  1.       NOVELA ERÓTICA: debemos centrar la obra sobre una relación erótico-sexual.
  2.     TRAMA ERÓTICA: debemos aprovechar el impulso erótico como idea base de esta trama.

Vamos a ver ambas ideas base, pues son fundamentales para imbuir de erotismo nuestra obra.

Veamos dos ejemplos antes de continuar:

NOVELA ERÓTICA: Los protagonistas vinculados por el deseo como fuerza motora
Él trabaja para ella, y desde el primer instante la desea. Hace todo lo posible por consumar su pasión, a costa de todo, sin importarle nada, ni el amor ni su trabajo.
TRAMA ERÓTICA: Una trama erótica dentro de una novela histórica
En una novela histórica completamente trazada, diseñamos la trama erótica entorno a la personalidad del personaje masculino, un guerrero frío y distante. Ella decide romper el hielo ya que siente un deseo por él que no sabe explicar.

LA IDEA BASE EN LA NOVELA ERÓTICA.

 La Idea Base en la novela erótico romántica debe ser un conflicto sexual al que se supeditará un conflicto amoroso.

Observa que acabamos de supeditar el amor al sexo, una de las claves en este subgénero

romántico, pero aun así el amor sigue siendo parte fundamental de la historia.


Es por lo tanto la cualidad sexual lo que atrae a los amantes, y que, según avance la novela, se irá complementando con otras identidades (personalidad, aspecto,  etc.)

Al ver la obra desde este punto de vista, debemos ser capaces de generar una trama erótica (Idea Base) con suficiente potencia como para que sea capaz de dinamizar toda la novela y no caer doblegada a la trama romántica u a otra trama secundaria.

Recuerda que al escribir una novela romántica erótica el centro de la obra debe ser la relación erótico-sexual de los protagonistas.

LA IDEA BASE EN LA TRAMA ERÓTICA.
La Idea Base de la  Trama erótica, en cambio, suele aparecer después de que hayamos desarrollado la trama principal y/o romántica, por lo tanto estará supeditada por completo al perfil de éstas.

Esta dependencia es a veces la causa de que la tensión erótica de muchas novelas románticas sea escasa o nula, reduciéndose a una mera descripción de acciones eróticas más o menos aisladas.


Debemos huir de ello. Como trama independiente debemos imaginarla a partir de una idea base propia, que genere su propia tensión y aporte a la totalidad de la obra un nuevo valor añadido.

Recuerda que al escribir una trama erótica dentro de una novela romántica de cualquier género, debes partir de una idea base original y diferente al resto de las tramas.

LAS TEMÁTICAS ASOCIADAS AL EROTISMO

Bajo el epígrafe «Temáticas asociadas», queremos hacerte reflexionar sobre las temáticas que se pueden vincular al argumento erótico y que van  a ayudarte a trabajar de forma organizada este tipo de tramas.

Algunas temáticas asociadas pueden ser comunes a cualquier género. Otras son más específicas de algunos en concreto.  De cualquier manera, son una herramienta útil y muy utilizada para trabajar el erotismo.

Veámoslo con un ejemplo cuya temática asociada es la prostitución, en este caso masculina. Tomemos para ello un fragmento de Noche tras noche, de Joan Elizabeth Lloyd.
Entonces me garantiza que tendré un orgasmo dijo Melissa.
Yo no garantizo nada dijo la representante del hotel Eros—. Lo que dije es que si no queda satisfecha, se le devolverá el dinero.
¿Que no quede satisfecha significa que no tendré un orgasmo?
La voz de la mujer sonaba clara y educada.
Solo usted juzgará lo que esa palabra signifique. Nosotros garantizamos satisfacción a cada uno de nuestros clientes en cada visita. Escribió algunas frases en el ordenador, imprimió una hoja y se la entregó a Melissa—. Lea esto atentamente, y si está conforme con todas las condiciones, firme al pie.
Melissa leyó. El contrato decía muy poco, solo que ella pasaría una hora con un hombre que haría todo lo posible por satisfacerla. Ahí estaba de nuevo esa palabra: «Ah, bueno», pensó Melissa, «por mil dólares, será mejor que así sea, y si no, me devolverán el dinero». El contrato lo dejaba bien claro en todos los idiomas. Ella firmo.
¿Cuáles son, pues, estas temáticas? Pueden ser cualquiera que de alguna manera nos ayuden a transmitir una sensación sensual en el lector.

Veamos algunos ejemplos para que te hagas una idea pero, como siempre, si encuentras un mundo de temáticas original y particular tendrás mucho ganado:

  • La cocina, por su capacidad de estimular los sentidos, al igual que el sexo.
  • La alegría, por aportar una perspectiva positiva y luminosa.
  • La sordidez, precisamente por lo contrario.
  • La soledad, por ser un detonante de posibles pasiones.
  • La culpa, por su dualidad de impulsora de acciones erráticas o nobles.
  • Los celos, como motor pasional e irracional.
  • Etc.

Observa que de cada uno de estos temas, así como de muchos otros, podemos extraer un hilo conductor coherente que nos ayude a generar una trama erótica diferenciada.

LA VOZ PROPIA EN LA NOVELA Y LA TRAMA ERÓTICA

A quienes hayáis participado en algunos de nuestros cursos (puedes descargarte el catálogo AQUÍo preguntarnos en info@lamaquinachina.com), sabréis de la importancia que le damos a la voz propia, esa cualidad que cada autor/a debe tener y que le diferencia del resto.

Pues bien, en narraciones de perfil erótico, la voz propia adquiere una mayor dimensión porque, como hemos visto, es precisamente la frescura, la originalidad, lo sorpresivo, una característica intrínseca al erotismo.

¿Dónde encontramos nuestra propia voz en la narración erótica? Debemos buscar en nuestros propios deseos, tanto los confesables como los inconfesables. Esa es la mejor fuente de inspiración y desde luego la más práctica. Después podemos ver con qué deseamos relacionar el erotismo de nuestra novela o nuestra trama… ¿con el poder, con la confraternidad, con la sumisión, con la ternura?

Desde ahí es desde donde debemos escribir, no sabemos si consciente o inconscientemente, pero es el filón desde el que debemos partir. También podemos escribir desde nuestras fantasías, o desde nuestras frustraciones, desde nuestros éxitos o desde nuestros fracasos o deseos insatisfechos.  De alguna forma puede tratarse de escribir lo que nos gustaría experimentar, amparado por el velo de nuestra imaginación.

«Es escribir desde las vísceras, para conseguir un texto sentido y sensual.»

EL TRASFONDO DEL HECHO ERÓTICO

“La eficacia de todo relato, ya sea cuento, novela o ensayo, depende en buena medida del uso adecuado de la voz narrativa y del punto de vista del narrador”

Esta máxima podemos resumirla en tres puntos:

  1. El enfoque que demos a nuestra narración debe ser erótico.
  2. El formato en que la contemos debe facilitar el hecho erótico.
  3. El tono que emplee el narrador debe transmitir erotismo al lector.

Veamos un mismo texto erótico visto desde dos enfoques distintos. Usemos para ello un texto de Angela Knight (La esclava del pirata):
Me elevaba desnuda, con un collar de plomo oprimiendo mi garganta. Cada una de mis muñecas limitaban con el codo opuesto de tal manera que echaba hacia atrás mis hombros y empuja mi pecho desnudo hacia delante en una lasciva demostración. Hacía mucho frío en el cuarto, y este escalofrío puso mis pezones vergonzosamente duros. Pero mis mejillas resplandecían ardientes. Casi podía sentir las hambrientas miradas fijas de mi audiencia masculina deslizándose sobre mí como ácido, quemando mi piel desnuda, despojándome de mi orgullo.
Cambiemos el enfoque de la obra

Entré en la sala y la vi sobre la plataforma. A pesar de estar atada y desnuda, parecía segura de sí misma y desafiante con todos aquellos hombres que la miraban con lascivia.  Le habían colocado el aro de la vergüenza en el cuello, pero aun así seguía erguida, con la cabeza alta y los pechos alzados, duros y poderosos.
Ese fue el día que decidí que aquella mujer debía ser mía. Lo demás ya forma parte de la leyenda.
EL ENFOQUE es desde donde vemos la obra. El lugar que ocupamos para contar nuestra historia.
No es lo mismo que nos ubiquemos de parte de un personaje o de otro, desde una ideología u otra, desde un sentimiento u otro, desde una perspectiva léxica u otra, etc.

¿Desde dónde se debe enfocar el erotismo? Va a depender de lo explosivo que queramos que sea para el lector.  Podemos verlo desde las zonas más oscuras (como el voyerismo, el fetichismo, el incesto) o desde otras más luminosas (el amor, la amistad, la experimentación).

EL FORMATO adquiere un papel relevante en la narrativa erótica ya que apoya la faceta

sorpresiva tan en consonancia con el género.


Podemos formatear nuestra novela o trama erótica como una carta, como un diario, como una confesión, como algo que alguien cuenta a otro, como un manual de instrucciones…

EL TONO es la sangre de la narrativa. Es el aire que adquiere el relato a partir de la forma de contar que decide el narrador y que marcará la esencia de la obra. Imagínate hasta qué punto es importante el tono en una escena erótica.

Podemos narrarla con un tono divertido, o desenfadado, o vulgar a propósito. Podemos hacerlo con un tono distinguido, o apasionado.

Dependiendo del tono que aportemos a nuestra narración así influirá en la percepción del lector.

Para terminar veamos una misma idea base con tres enfoque, formatos y tonos diferentes:
¿Has tenido alguna vez la sensación de volverte del revés? Eso es lo que me pasaba cuando Ángela, en un descuido, me tocaba la mano para contarme cualquier cosa. Después se retiraba el cabello de la cara, repetía ese curioso tic de pellizcarse los labios, y volvía a colocar su mano sobre la mía. En ese momento yo imaginaba que era su cuerpo sobre mi cuerpo. Mi sexo dentro de su sexo.
«Querido Juan, algunas mujeres son así. Unas desaprensivas.»  Escribió Alberto sobre la servilleta de papel mientras notaba que algo en su entrepierna tomaba vida propia pues Ángela  no dejaba de tocarle la mano, sus labios, la mano, el pelo, la mano… y él se horrorizaba de que en cualquier momento tendría que levantarse y dejar en evidencia su situación.
—¡Basta! —gritó Alberto. El salón de té quedó en silencio, como si un hipopótamo acabara de lanzar un bramido. Incluso tía Ana enmudeció.
—¿Te sucede algo?, ¿te has puesto enfermo? —le dijo Ángela cogiéndole la mano.
Él la miró horrorizado, como si ella fuera Fu Machú y sus  dedos algo peligroso.
—La mano… —balbuceó.
Ella se chupó el dedo corazón pensando que debía haberle picado alguna de esas abejas de verano, y pasó el dedo húmedo entre el pulgar y el índice de Alberto.
—¿Así mejor? —dijo sin parar de frotar. Arriba y abajo, arriba y abajo.
Y en ese momento, una mancha lechosa tomó forma en los pantalones de Alberto, ante una estupefacta tía Ana.

Y hasta aquí llegamos hoy. Para terminar me gustaría incluir un comentario de mi amiga en Redes Camila Winter:una novela no puede ser sólo sexo,debe tener matices así sea sólo erótica, creo que los lectores piden más, piden una historia humana, creíble, que quieran volver a leer. Para eso trabajamos día a día los escritores”

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Ocho autoras nos ayudan a descubrir las claves del éxito en la novela romántica.

A nadie se nos escapa que la tarea de escribir una novela es, cuanto menos, ardua. Y la de publicarla más difícil aún. Por eso para el artículo de hoy me he preguntado ¿Cómo lo han hecho otros? ¿Qué pasos han dado aquellas autoras de novela romántica ya consagradas? ¿Y aquellas que están empezando con tan buen tino? Y eso he hecho, preguntar. Veamos cuáles han sido las respuestas de ocho grandes damas de la novela romántica de un lado y otro del Atlántico: Jo Beberley, Shirlee Busbee, Olivia Ardey, Nieves Hidalgo, Carla Crespo, Andrea Milano, Mar Carrión y Marisa Grey.

A Olivia Ardey le dijeron que al ser su primera obra una novela de vaqueros le sería  muy difícil publicarla (el idiota que se lo dijo fui yo mismo, para que veas lo acertado que a veces estamos lo editores). Ante esta perspectiva ella optó por mandar su carta de presentación a muchas editoriales a la vez. La mayoría no respondieron, pero a unas cuantas les llamó la atención y le pidieron el texto completo; de éstas, dos se interesaron en firme. Cuatro meses después del envío de las cartas, La Esfera de los Libros le comunicó su intención de inaugurar su nueva colección Romántica con esa novela y la de otra autora canadiense. Tres meses después, «Dama de tréboles» estaba en las baldas de las librerías, convirtiéndose así en el primer western romántico histórico escrito en castellano que se publicó en España.

El caso de Nieves Hidalgo fue diferente.  A pesar del terror que le provocaba hizo caso a una buena amiga y envió «Lo que dure la Eternidad» a un concurso. No quedó ganadora, pero el manuscrito llegó a manos de Ediciones B, se interesaron por él y le escribieron diciéndole que querían publicarlo. La sorpresa fue mayúscula. No se lo creía y me dice que aún sigue sin creerlo. Lo demás vino rodado: le pidieron una segunda novela y luego una tercera que se publicó con miles de ventas. Y siguieron solicitándole más. En el caso de Nieves esto no le cogió de improviso porque tenía unos 30 manuscritos en borrador. Fue Planeta quien se puso en contacto con ella para decirle que quería publicarla, y ahí sigue.

Cuando le pregunté esto mismo a Shirlee Busbee me dijo que en su caso no fue un camino habitual.  Ella era gran amiga de Rosemary Rogers («Sweet savage love») quien prácticamente le arrancó de la máquina de escribir las primeras 250 páginas de «Gypsy lady» (publicada en castellano como «La gitana») y se las envío a su editor de Avon.  A éste le entusiasmó y el resto es historia.

Carla Crespo también tuvo suerte. Ella optó por formarse como escritora y mandó su primera novela, «No reclames al amor», al premio HQÑ de la editorial Harlequin. Aunque no ganó decidieron publicarla así que ese arduo y duro camino de enviar ejemplares a diferentes editoriales y esperar meses a que le dieran una respuesta no tuvo que sufrirlo. A veces hay que estar en el concurso adecuado con la novela adecuada.

La argentina Andrea Milano siguió un camino similar. Su «Pasado Imperfecto» se publicó en diciembre del 2007 gracias a la convocatoria de la editorial Vestales para la recepción de manuscritos. Ella no tenía nada preparado pero en poco más de noventa días la novela estaba lista y corregida. Seis meses después la llamaron de la editorial para decirle que les interesaba su manuscrito y esa noche no pudo dormir de la emoción. Desde ese momento ha crecido a un ritmo bastante vertiginoso ya que publica entre 2 y 4 novelas al año.

Para Mar Carrión, como para muchas otras autoras, el mandar cartas a una u otra editorial fue su comienzo, pero justo en medio de ese proceso se cruzó en su camino la convocatoria del III certamen de novela romántica de la editorial Terciopelo. En su caso solo tuvo que esperar unos cuantos meses hasta que se falló el concurso y su novela «Bajoel cielo de Montana» fue ganadora.

Un camino similar al de Mar y al de Nieves fue el de Marisa Grey. Una amiga y su marido la animaron a presentar «Cadena de favores» al certamen organizado por el sello Vergara y la web El Rincón de la Novela Romántica, tras haberlo intentado mandando el manuscrito a algunas editoriales. Como lo hizo sin esperar mucho la sorpresa fue mayúscula cuando la llamó la editora de Vergara en noviembre para darle la maravillosa noticia: era la primera finalista y querían publicarla.

Para la autora inglesa Jo Beverley el principio fue unirse a un grupo de escritura para aprender más y mejorar. De ahí a publicar solo fue un salto.

Como vemos el primer paso en la mayoría de ellas consiste en la perseverancia, mezclada con la suerte y por supuesto la calidad. Unas han elegido el camino de mandar manuscritos a diferentes editoriales sin desanimarse, otras el de los premios literarios. Todas tienen en común el que un editor o editora con vista ha sabido ver el potencial que hay detrás de cada una de ellas… pero… ¿Cuál consideran ellas mismas que es el factor de su éxito?

Cuando se lo pregunté a Olivia Ardey me dijo que la clave está en la originalidad en el planteamiento de los escenarios y las tramas entrecruzadas. Nadie me negará que los libros de Olivia son muy cinematográficos, como si estuvieras viendo una película. También los personajes, que alcanzan una gran empatía con el lector.

Nieves Hidalgo aún se plantea qué es el éxito. Por eso no lo mide por la cantidad de libros publicados sino por el cariño que, día a día, recibe de las lectoras. A cambio, intenta contestar sus e-mails, reseñas o comentarios casi a vuelta de correo hablando con ellas de tú a tú.

En el caso de Shirlee Busbee ella cree que la clave de su éxito fue estar en el momento adecuando con la obra adecuada. Su primera novela fue publicada por la editorial más importante de novelas históricas en su momento y en una época en que el romance histórico acaparaba el mercado. Shirlee incluso cree que en un momento como el actual quizá «Gypsy lady» no se publicaría, y mucho menos podría tener el éxito que tuvo.

Para Carla Creaspo una clave puede ser el tema que se trata, por ejemplo en su novela vemos aeropuertos y el trabajo que allí se realiza lo que resulta atractivo al lector.

Andrea Milano cree que una clave de éxito puede ser la pasión con la que se escribe, el darlo todo por el lector. Eso se ve en el resultado y los lectores son capaces de apreciarlo.

Cuando hablé con Mar Carrión me comentó cómo se esfuerza en crear personajes con los que las lectoras y lectores puedan sentirse identificados, personajes complejos, con muchas aristas y muy desarrollados psicológicamente.

Marisa Greyquiere fiarse de sus lectoras cuando comentan que su clave de éxito es la ternura que despiertan los personajes, la ambientación y la sencillez de la historia. Ella coincide con Andrea en que hay que creer en lo que se escribe, pensar detenidamente la historia, escribirla y una vez terminada, darse un tiempo para volver a corregirla y atar los cabos que pueden quedar sueltos.

Y en eso mismo coincide Jo Beverley, pues cree que la clave del éxito es disfrutar con lo que se escribe en lugar de tratar de escribir según las últimas tendencias del mercado, aprendiendo todo el tiempo y no apresurándose. Ella afirma que hizo cada uno de sus libros lo mejor que puedo en ese momento.

Si te fijas bien las ideas se repiten entre nuestras autoras: creer en lo que se escribe, intentar ser originales, trabajar a fondo los personajes y darlo todo.

Por último, y ya que este artículo se publica en un blog, les he preguntado a nuestras autoras qué importancia tienen las redes sociales para un escritor.

Olivia Ardey cree que son el escaparate perfecto para darse a conocer y, sobre todo, para mantener un contacto de tú a tú con los lectores. Ella cree que para llegar al lector es imprescindible que se nos vea y se nos lea.

 A Nieves Hidalgo no le cabe duda de que a estas alturas las redes sociales son muy importantes para dar a conocer cualquier cosa, y las novelas no podían ser menos. Cree que el blog o la web de cada autor es esencial, pero nada serían sin Facebook, Twiter u otras.

Shirlee Busbee cree que son importantes pero que lo más importante es escribir un libro excelente. Las redes sociales ayudan pero no está segura de qué papel desempeñan en el éxito o fracaso de un libro.

Carla Crespo destaca la importancia de las redes sociales especialmente para quienes publican en formato electrónico. Ya que permiten estar en contacto con editoriales, autores y lectores y a la vez estar al día de las noticias, informar a los seguidores e interactuar con ellos.


Para Andrea Milano las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para todos.  Cree que sin duda la presencia en las redes es un excelente modo de llegar a los lectores, de que se acerquen a las obras, comenten, critiquen, recomienden.

Mar Carrión está segura de que las redes sociales son importantísimas, y es necesario (además de divertido) tener cierta presencia en ellas si se desea que una obra se conozca. Apunta que también tienen un efecto “boca a boca” que se propaga a una velocidad sorprendente entre los círculos de amistades.

En el caso de Marisa Grey ella piensa que las redes sociales son básicas actualmente porque llegan a todos los rincones, cualquier palabra publicada en las plataformas como Facebook, Twitter o las web y los blogs se multiplica. De modo que cuando se habla de una novela o un autor, miles de lectores leen esas opiniones, y en muchos casos se hacen eco de ellas.


Y por último Jo Beverley piensa que en estos días son una forma importante de conexión con otros escritores y con los lectores, pero que tienen el peligro de quitar mucho tiempo para escribir. Como ves todo vuelve al libro.

Espero que hayas disfrutado con este artículo tanto como yo elaborándolo. Si es así, compártelo.

30 errores que no debes cometer al escribir una novela romántica

¿Las novelas que se publican son las mejores que llegan a una editorial? La respuesta es rotunda. No. Llevo diez años leyendo manuscritos y he tenido que dejar pasar novelas realmente buenas, pero que no se ajustaban en absoluto a la línea editorial que publicábamos. Por lo tanto lo que vemos en el mercado no son las mejores novelas escritas, sino las que mejor se ajustan a las diferentes directrices de sello y editoras. 


Independientemente de esto, también llegan novelas que dejan mucho que desear. Algunas están mal estructuradas, otras flaquean en los personajes, o en el narrador, o en la presentación. En este artículo quiero contarte los 30 errores más habituales que he encontrado al analizar las novelas románticas que han llegado a mis manos durante una década. Lo he centrado en cinco grandes bloque: la estructura, los personajes, los escenarios, el tiempo narrativo, el narrador y la narración. Espero que te sea útil. 

1. Empezar describiendo.


Veamos el comienzo de una novela como la oportunidad que nos da el lector para seguir leyendo. Si no le interesa, la alternará con otra, o lo que es lo mimos, leerá unas cuántas páginas más hasta dejarla en el estante de los libros olvidados. En las editoriales se les da una importancia primordial a estas primeras páginas, por lo que nunca es perder el tiempo repasarlas, e incluso escribir varios comienzos para, al final, elegir el que mayor efecto cause en el lector.

Una vez dicho esto, debemos evitar  comenzar con largas descripciones: el salón de una casa, el estado anímico de nuestra protagonista, el pasado del héroe. Es recomendable comenzar con un diálogo potente o con una escena de acción.

2. Explicarlo todo al principio.


De la misma manera hay tendencia en querer ubicar “demasiado” al lector al comienzo de la novela, explicando de dónde viene el protagonista, cuál es su pasado, sus traumas, y sus problemas. Evitémoslo a toda costa. Recuerda que al principio una novela engancha más por lo que no dice que por lo que dice.

3. Tener un conflicto de baja intensidad.


Aquí me quiero detener un poco más.  Una novela se define como la historia de un conflicto, por lo que si este conflicto es débil la novela, por definición, será ligera.

¿Qué es un conflicto de baja intensidad? Aquel que se puede resolver con facilidad porque depende de una toma de decisión sencilla. Centrémonos en conflictos de la trama sentimental. Por ejemplo una intención (ella lo odia a él porque odia a los marineros. O él no puede estar con ella porque una vez su antigua novia lo traicionó).  Este tipo de conflictos funcionan y nos van a mantener la tensión al comienzo de la obra, pero más adelante tendremos dificultades para hacer una obra sostenible ya que la resolución del conflicto es tan fácil como cambiar de opinión. ¿Cómo lo resolvemos si nos encaprichamos de un conflicto de intensidad baja? Pues concatenando conflicto, por ejemplo… pero ese no es el objeto de este artículo. Ya lo veremos en otra ocasión.

Puede haber conflictos de media intensidad (ella está casada por lo que la decisión que tiene que tomar para resolver el conflicto es más delicada; o él es el asesino de su hermano, por lo que de nuevo la resolución del conflicto requiere de más esfuerzo) que aportarán una mayor tensión hasta conseguir su resolución. 

Y lo ideal sería diseñar conflictos de alta intensidad aunque no siempre es posible (él fallece a mitad de la novela o ella debe acabar con él si no quiere morir) cuya resolución es complicada, y más si queremos que sea creíble, lo que por sí solo es capaz de mantener un buen impulso hasta el clímax de la novela.

4. Carecer de impulso.


Una novela romántica debe estar construida bajo la estructura del impulso. ¿Y qué es esto? Que sea capaz de generar continuos enigmas en el lector, a la vez que va resolviendo otros. Nos da igual el subgénero (Sentimental o Paranormal), pero al lector siempre debemos ponerlo en la posición de necesitar pasar una página más antes de cerrar el libro hasta la próxima lectura.

5. Carecer de estructura.


Y la novela se diluye. La estructura es el armazón, la percha sobre la que se construye el argumento. Si no calculamos adecuadamente cada uno de sus puntos de fuerza, de giro, la novela se desplomará como un castillo de naipes.

6. Usar protagonistas estereotipados.


En la novela de género en general y en la romántica en particular es habitual el uso de personajes estereotipados. Personajes manidos, demasiado leídos, demasiado predecibles. La secretaria lista, el guerrero sensible, la noble inconformista, el ligón sobrado. Huyamos de ellos o al menos démosles un toque que los haga impredecibles. Busquemos a nuestro alrededor y localicemos nuevos perfiles para nuestros protagonistas.

7. Usar secundarios tan atractivos como los protagonistas.


Me lo encuentro más veces de lo que imaginas y suele tener que ver con la falta de un diseño previo de la novela. No podemos olvidar en ningún momento que una novela romántica cuenta la historia de dos personajes concretos y que los secundarios que aparecen en ella tienen como función ayudar a que esta historia sea más interesante (por contraste, apoyo, dimensión, antagonismo, etc.) Pero cuando perdemos esto de vista de pronto el lector se encuentra más interesado en la vida de una pareja de secundarios que en la de los protagonistas… y entonces nuestra novela ha fallado.

8. No conocer a fondo los personajes.


De los protagonistas debemos saber tanto como para poder insuflar en el lector una imagen física y psicológica de ellos con las mínimas palabras posibles.

Cuando los crees, esfuérzate por conocerlos a fondo porque después, cuando diseñes los obstáculos que interpondrás en su camino, su forma de enfrentarse a ellos debe ser coherente. No podemos diseñar  a una chica tímida pero segura de sí misma, o a un caballero déspota pero emotivo.

Un truco que siempre aconsejo: conoce los secretos más profundos y los deseos más íntimos de tus protagonistas. Lo secretos paralizan y los deseos nos hacen avanzar. Éstos no tendrán que aparecer en la novela, pero los conocerás casi como a tu amigo íntimo, de quien lo sabes todo.

9. Dejar que los personajes se “desarrollen”.


En verdad es una proyección de lo anterior. No hay nada tan desalentador que cuando se está leyendo una buena novela los personajes pierdan consistencia. Algunos autores dicen que se debe a que simplemente los han perfilado y han dejado que él o ella viva mientras la novela avanza. Si se hace con maestría esto es perfecto. Si no, vemos que el personaje se nos cae de las manos.

10. No saber qué obstáculos deben superar los protagonistas.


Como decíamos al principio, una novela es la historia de un conflicto y cuando nuestros protagonistas transitan por el conflicto salen de él transformados. Desde el principio de la novela debemos saber en qué dirección irá esa transformación (el bueno se vuelve malo o la tímida intrépida) y diseñar los obstáculos que pongamos en su camino para conseguir este fin.

11. Pensar que los escenarios deben ser solo atractivos.


Es un error muy común diseñar el espacio para que sea bello, atractivo, deslumbrante. Nada más lejos de la realidad. El escenario tiene una dimensión narrativa y creo que lo vas a entender con un ejemplo: imagina a un hombre que besa apasionadamente a una mujer. Tendremos un efecto distinto si esto lo hace de madrugada, en una fiesta que está a punto de terminar, o en el claustro de un convento mientras las monjas rezan maitines.

12. No ubicar al lector.


El lector siempre debe saber dónde se encuentra por lo que una novela lleva insertado un mapa invisible. Han caído en mis manos muchas novelas más o menos acertadas donde he sido incapaz de descubrir en qué lugar estaba en cada momento.

13. Diseñar escenarios estáticos


En una novela diseñamos un número de escenarios que muchas veces se repiten una y otra vez en la obra; la sala del gimnasio, la cafetería de la amiga, el baño, etc. Pues bien, estos escenarios deben cambiar en función del tono dramático de la escena. Veámoslo con un ejemplo: dos escenas que se desarrollan en un salón de una casa. En la primera ellos se conocen por primera vez, por lo que el salón es frío, poco acogedor, ordenado. En la segunda se despiertan después de haber hecho el amor, por lo que está desordenado, lleno de flores, con olor a la panadería de abajo.

14. Pararse en el espacio, no en el ambiente.


Muy habitual también encontrarnos con escenas donde el espacio es descrito con minuciosidad (un baile por ejemplo), pero en absoluto el ambiente. Cuando es este último el que da carácter a la escena.

15. Ser planos.


Hablando de escenarios, debemos huir de lo estándar. Mil novelas y mil escenarios parecidos; la cabaña en la montaña, la mansión prodigiosa, el castillo en el lago. Es importante en la fase de diseño de la novela que nos esforcemos por buscar escenarios distintos, novedosos.

16. Perder el norte.


La documentación es el norte. No más castillos escoceses en el siglo XII con grifos de agua caliente y fría en un baño con bañera.

17. No acotar el tiempo.


No acotar el tiempo de nuestra novela es un error que nos puede salir caro. Yo le pregunto a mis alumno ¿Cuándo se desarrolla tu novela? Y me contestan, hoy mismo, o en la Edad Media, o en la Guerra Civil. La respuesta correcta es del 14 de enero de 1868 al 13 de febrero de 1869, porque así no erraremos en cosas tan sencillas como si nuestros personajes tienen que vestir de invierno o de verano, si hay festividades, o guerras, o epidemias, si llueve o nieva o el sol quema.

18. No tener en cuenta la climatología.


He leído muchos borradores donde me ha costado trabajo creer que estoy realmente donde el autor dice que se desarrolla la novela. Un día hacía frío y al siguiente se morían de calor, para el de más allá caer una nevada. ¿Por qué? Por lo mismo que el punto anterior.

19. Volverse loco con los flashback.


El flashback es un buen recurso para no tener que retrotraernos demasiado al explicar los antecedentes de nuestro conflicto, pero hay que usarlo con mesura. Recuerda las normas: debemos dejar claro al lector que vamos a retroceder en el tiempo, quién, a dónde, durante cuánto tiempo… y que hemos vuelto.

20. No tener una estructura temporal clara.


No es un error, pero suele causar extrañeza. Si durante 200 páginas nos hemos movido en un tiempo continuo, no suele dar buen resultado que en las 5 páginas siguientes hayan pasado 30 años y después otros 6 en las próximas 150. ¿No hay otra manera de resolverlo?

21. Elegir el narrador que más nos guste.


El narrador no es un capricho del escritor. Es una figura que tiene por objeto obtener el mejor resultado de nuestro argumento. Hay textos que funcionan bien con un narrador omnisciente, mejor con un protagonista y regular con un testigo. ¿Cuál debemos usar nosotros? Aquel que sea capaz de sacar el mayor partido a la historia que estamos contando.

22. Usar dos narradores “porque yo lo valgo”.


En mis cursos es habitual encontrar alumnos que me dicen que van a usar dos narradores (él, por ejemplo, y ella). Y yo siempre les pregunto que por qué. El uso de múltiples narradores es eficaz cuando cumple un objetivo (ejemplo “La mujer justa” de Sándor Márai), pero cuando se utilizan “porque me place” suelen llevar al lector a peguntarse… ¿Qué está pasando aquí?

23. No tener en cuenta las diferentes perspectivas.


En casos como el anterior, cuando un autor quiere destacar el punto de vista del otro protagonista, recomiendo que en vez del uso de doble narrador, se empleen cartas, e-mails, diarios, grabaciones, películas antiguas, etc. Todos elementos que nos permiten desprendernos del narrador principal sin demasiados artificios.

24. No tener en cuenta los diferentes puntos de vista.


En una misma novela y con un mismo narrador podemos contar la historia alternando de forma coherente los diferentes puntos de vista. Podemos ver una escena desde él, y la siguiente desde ella. Un ejemplo, aunque fuera de la romántica, lo vemos como una de las claves de “Canción de hielo y fuego”, de George R. R. Martin.

25. Conformarse con el primer resultado.


Sé que muchos narradores se nos agarran como sanguijuelas, pero siempre recomiendo, cuando se comienza a narrar la novela, probar con diferentes narradores. ¿Y si en vez de contarla con un narrador omnisciente la cuento con uno testigo? Hazlo, prueba, verás cómo te sorprendes.

26. Diálogos estereotipados y mal escritos ortográficamente.


¿Cuál es la clave de un buen diálogo? Que sea natural. Cuando nuestros personajes hablan debemos creernos lo que dicen. No puede sonarnos a artificio. ¿Eso significa que deben hablar como la gente de la calle? No. Deben hablar como los personajes de una novela, no como robots.
Igualmente muchos de los diálogos que me llegan están cargados de erratas en su ortografía, o están poco dinamizados, o son demasiado estáticos. Un buen diálogo, y más en novela romántica, es demasiado importante como para poner la novela en cuestión.

27. Texto mal formateado


Un texto debe llegar a una editorial en condiciones óptimas. Esto es: con una fuente fácil de leer como Times New Roman o Arial, en tamaño 12pp. Con el texto justificado en ambos márgenes. Sangrado suficiente en la primera línea de cada párrafo. Sin salto de líneas entre párrafos, e interlineado de 1,5 o 2. Nada más. Nada menos.

28. Baile de tiempos verbales.


Los tiempos verbales deben tener coherencia con lo que estamos narrando.  No podemos cambiar en un mismo párrafo de pasado a presente sin una justificación u objetivo.

29. Exceso de adverbios terminados en mente.


Cuéntalos. ¿Cuántos has insertado en una página? No es un error, pero dan un aspecto macilento al texto. Más de tres es excesivo. Más de cinco… debes de dejar de leer textos legales.

30. Mal uso de los gerundios.


El gerundio es una forma invariable del verbo que no indica ni el tiempo ni el género ni el número en que transcurre la acción. Usarlos mal es muy fácil por lo que es necesario que conozcas adecuadamente su funcionamiento. Te pongo un ejemplo para que lo veas: Se escaparon de la cárcel, tras lo cual huyeron al extranjero (correcto). Se escaparon de la cárcel, huyendo al extranjero (incorrecto). Encontrarás en la red decenas de guías de cómo usarlos.

Espero que este artículo te haya sido útil. Si es así, compártelo.
El BookTrailer de mi novela “7 razones para no enamorarse”, en Amazon.es.

Gracias a Anele por haber nominado mi blog al premio Lovely Blog


Lo desconocía hasta que Anele me dio esta agradable sorpresa. Indagando sobre el premio me ha parecido un mecanismo más que interesante:  Un vez me nominan  lo agradezco a mi nominador, contesto a las preguntas que ha dejado en su blog, nomino a otros blogs que me gustan, los aviso de que deben contestar a las preguntas… y los blogueros nominados repiten la misma secuencia. Es una forma original y muy viral de hacer una votación. Así que vamos allá.

Gracias Anele por haber pensado en este blog. Tú que tienes experiencia y capacidad sabes el esfuerzo que hay detrás y cuántas horas y puntadas suponen un artículo. Desde aquí os recomiendo que sigáis http://historiasanele.blogspot.com.es. Es un blog sorprendente de relatos. Yo suelo leerlos por la mañana, antes de salir a trabajar, y son todo un estímulo.

Lo siguientes que tengo que hacer es contestar a las preguntas que ha dejado Anele.

1. ¿Cuál es tu momento favorito para escribir?

Por la mañana sin duda, muy temprano. Soy gorrión, no lechuza. A las 6:15 suena el despertador y hasta las 8 de la mañana soy feliz. Sin ruidos, sin carreras. Solo yo y mi ordenador. 


2. Qué te motiva a seguir escribiendo tu blog. 

Al ser un blog técnico, pensar que una sola persona lo va a poder leer, le va a interesar, y va a sacar algo bueno de él.


3. Cuál es tu frase favorita.

Muchas, claro, pero me viene a la cabeza ésta genial de Oscar Wilde: “Me gustan los hombres con futuro y las mujeres con pasado”


4. Cuál ha sido tu mayor logro.

Mantener los pies en la Tierra y la cabeza en la Luna. Sin duda.


5. Cuál es tu película favorita.

También difícil de responder porque vuelven a ser muchas. Por elegir una voy a por Ettore Scola y su “La noche de Varennes”, de 1982. Con humor, amor, y buen tono escenifica la diversidad social en los años de la Revolución Francesa.


6. Qué o quién te sirve de inspiración.

No creo en la inspiración, creo en el trabajo. Todos los días, una par de horas escribiendo… y siempre llega.


NOMINACIONES DE DOCERAZONES:

Y ahora vamos con mis nominaciones. Difícil porque sigo a muchos amigos blogueros, pero me arriesgo con cuatro que leo siempre que puedo:

El Blog de Olivia Ardey: Lo sigo porque me parece que reúne todo lo que debe contener el blog de un autor. Como todo en ella es específico, desordenadamente ordenado y muy, muy claro.

Historias de Anele: Para quien quiera que le corra la sangre por la venas. Sus relatos te podrán gustar más o menos, pero no parecer indiferentes.

Sutherland: Es el blog de Patricia Sutherland. En él encontrarás, de forma alterna, noticias sobre su obra y reflexiones sobre la vida. Todo escrito con la maestría y frescura que nos tiene acostumbrados.

El Blog de Lydia Leyte: Reconozco que es una debilidad, pero las palabras de Lydia tienen algo dulce que, junto con un buen café, te alegran el día.


Espero, blogueras, que os haga tanta ilusión como a mí cuando recibí el mensaje de Anele. Y una vez nominados , vamos con sus preguntas:

1. ¿Cómo te gustaría que fuera tu blog dentro de cinco años?

2. ¿Cuánto tardas en escribir un artículo?

3. ¿Qué blog sigues sí o sí?

4. ¿Cuál consideras que es tu mejor entrada?

5. ¿Por qué recomendarías que leyeran tu blog?

Gracias de nuevo, Anele. Eres genial.

Cinco claves para construir grandes personajes

Los personajes son la acción, por lo tanto es fundamental que sepamos cómo funcionan. Grandes argumentos se tambalean a causa de un personaje mediocre. Argumentos no tan brillantes consiguen resaltar si los protagonistas tienen el carácter necesario.


En este artículo vamos a repasar cinco claves que nos ayudarán a comprender el funcionamiento de los personajes dentro de una novela y que encajan como un guante en la narrativa romántica. Para ello nos basaremos en cinco teorías literarias que explican el funcionamiento de nuestros protagonistas y nos ayudarán a verlos desde fuera. Cinco formas de entender qué hacen dentro de nuestra trama, de nuestra estructura. Cinco nuevas perspectivas a la hora de concebir a tus protagonistas.

CLAVE 1. Definir qué tienen y qué desean: la “Teoría de lo limitado y lo ilimitado”.


La primera teoría de nuestra lista la formuló George M. Foster para intenta explicar el funcionamiento de los personajes dentro de la novela. Foster se preguntó cuál era el punto de partida de los protagonistas pues si llegábamos a entenderlo nos sería más fácil explicar su tránsito por el argumento.

Llegó a lo conclusión de que era necesario definir qué tienen estos personajes al comienzo de la obra y qué desean alcanzar cuando ésta concluya. Observa que con un planteamiento tan sencillo acabas de encontrar la senda de las acciones que debes diseñar para tus protagonistas.

Foster observó que los héroes y las heroínas partían habitualmente de una situación que denominó como de bienes limitados, es decir, de una carencia. Esta limitación podía ser de tipo Material cuando, por ejemplo, el héroe vive en la pobreza o existe un bien al que no tiene acceso (una fortuna, una herencia, una casa, un trabajo, un reino, la salvación espiritual, etc.) También podía ser una carencia de tipo Cultural, en este caso debes imaginarte que nuestro protagonista desconoce algo esencial para el desarrollo de la historia, como un secreto, un hecho concreto, el nombre del asesino. Hay un conocimiento limitado cuyo descubrimiento hará que la suerte del personaje mejore. Por último este bien limitado podía ser Personal, como cuando uno de los protagonistas no puede tener al otro a causa de un impedimento (está casado, su padre se niega, hay un odio entre familias, etc.)

Tú, como escritor o escritora, debes detectar cuáles son los bienes limitados de tus protagonistas para saber qué tipo de aventuras has de diseñar con el objeto de que puedan obtenerlos.

¿A dónde debes llevarlos?, pues a una nueva situación; la de bienes ilimitados, que sería el estado óptimo para los protagonistas de nuestra novela al final de la misma.

Una vez entendida esta teoría tan simple, podemos subvertirla; el personaje puede comenzar teniendo una situación de bienes ilimitados y un factor cualquiera provocará que retroceda a una situación de bienes limitados. Así, las novelas presentan en ocasiones la caída de una persona o una familia (una quiebra, por ejemplo, detonante habitual de las novelas Regencia). O comienzan con una ruptura.

Me parece interesante esta teoría porque te ayuda a crear argumentos desde la necesidad de los protagonistas.

CLAVE 2. Definir qué intercambian: la “Teoría del don”.


La segunda teoría se centra en aquellos elementos que pueden pasar de uno a otro personaje. No tienen por qué ser materiales, sino culturales, espirituales, emocionales. A estos “elementos” vamos a llamarlos “dones” y se convierten en la moneda de cambio de nuestro entorno.

Si observas a tu alrededor te darás cuenta de que en nuestra sociedad hay un intercambio constante de estos dones cuyo reparto más o menos equitativo origina alianzas, conflictos y relaciones de jerarquía.

Si somos capaces de entender la distribución de estos dones dentro de nuestra novela conseguiremos crear mejores perfiles para nuestros protagonistas.

Pero vamos a ver la aplicación práctica de esta teoría que se introduce con una pregunta. ¿Y si estos dones no se encuentran en las manos legítimas? Aquí tenemos la clave para generar un buen argumento y unos magníficos personajes. El/la/los protagonistas en la novela tendrán como objetivo devolver a su legítimo dueño los dones que le corresponden por derecho. Y de esta manera tan simple ya tenemos trazado la línea de desarrollo de nuestros protagonistas.

Observa que si miramos nuestra novela desde este punto de vista todo encaja: él se encargará de devolverle a ella el don de la confianza. Ella de restaurarle a él el don del amor. Ambos de salvar a su comunidad, o a su empresa, o a su familia, devolviéndoles a la situación correcta (la comunidad está a salvo, la empresa es próspera, la familia es feliz). De esta manera la novela adquiere forma de gesta y aumenta su la acción dentro de la trama. Durante esta travesía el protagonista necesitará la ayuda de los personajes secundarios, y esta restauración de los dones legítimos hará que salve las vicisitudes para lograr consumar su amor. Fíjate que de nuevo se trata de alcanzar una situación de bienes ilimitados.

Esta segunda teoría me parece interesante cuando queramos desarrollar argumentos que necesitan acción. Podemos utilizarla en subgéneros como la fantasía, la SciFi, el paranormal, ya que permite entender muy bien el papel del protagonista en una sociedad a la que quizá no pertenezca. Pero también en subgéneros más estáticos como la novela sentimental o la contemporánea si queremos insuflar acción a alguna de sus tramas.

CLAVE 3. Definir qué aporta: la “Teoría de lo abierto y lo cerrado”.


Cuanto mejor entendamos el comportamiento de un personaje mejor sabremos construirlo. Una forma interesante de entenderlo es meditando sobre lo que éste aportará a su entorno. Puede aportar la solución a un camino (funcionando como guía), el cuidado de su entorno (funcionando como proyector), la solución a un conflicto (funcionando como salvador). Son tantas que a veces nos confunden.

Con esta tercera teoría conseguimos llevar a la mínima expresión lo que aportan los personajes a su entorno, lo que nos facilitará la tarea al diseñarlos.

El enunciado es un poco abstracto, casi religioso. Dice que la apertura simbólica del cuerpo aparece tradicionalmente ligada al pecado y su cierre a la virtud. Es decir, los protagonistas heroicos deben tender a la austeridad. A la austeridad en todo, en el habla, en la comida y en lo sexual; por el contrario, los malvados tienen tendencia a ser lujuriosos, comilones, bebedores, charlatanes y bravucones.

Es curiosa la materialidad de esta teoría pues postula que los héroes ofrecen a la comunidad un gran beneficio a cambio de un gasto de dones mínimo (a cuántos héroes has leído que  al principio de la novela son silenciosos, austeros, huraños) por lo que la sociedad les recompensará rodeándolos al final de un aura de heroísmo o dignidad.

Por lo que respecta a la novela romántica, nos retrata los efectos del amor en el protagonista, ya que antes de caer rendidos por el amor, tienden a ser “malvados” (lujuriosos, infieles, bebedores, glotones). Pero una vez que han conocido a la protagonista (o  han conseguido su amor) se santifican, sólo mantienen relaciones sexuales entre sí y suelen ser austeros en sus costumbres.

Esta tercera teoría es interesante porque explica un comportamiento habitual en la novela romántica.

CLAVE 4. Definir por dónde se mueve: la “Teoría de los espacios anchos y estrechos”.


Parte de los postulados de Levi-Strauss y también es susceptible de ser aplicada a la novela romántica ya que está relacionada con la capacidad del protagonista para moverse por espacios que son difíciles de alcanzar para el resto (por ejemplo el acceso a una gruta, que solo él consigue debido a su habilidad como escalador). Lo vemos cuando nuestro héroe (o heroína) es capaz de atravesar pasadizos, escondrijos, desfiladeros, grietas, puertas cerradas, selvas espesas, etc. que están prohibidos a todos los demás. Esto reafirma su carisma heroico y le aporta mayor valor para el lector y la situación donde lo enclavemos.

Por supuesto, esta penetración en espacios dificultosos también puede tener un carácter sexual. De forma similar, a veces el protagonista tiene también la capacidad de moverse por espacios muy anchos y salir indemne de ellos mientras que su oponente perece: el aire, los desiertos, los mares, el espacio exterior, etc.

En el caso de la novela romántica, los héroes se someten a pruebas de penetración de lo más diversas por el amor de sus parejas: cruzan mares, escalan montañas, se esconden en grietas o se abren paso por la selva, desafían a una multinacional, abandonan su pasado, reniegan de sus privilegios, sacrifican su futuro.

Definir los espacios por los que transitarán nuestros personajes es vital para su diseño, ya que según se desenvuelva en ellos así se mostrará su perfil ante el lector.

CLAVE 5. Definir qué esconden: la “Teoría del secreto”.


Por último hablemos del secreto. Es otro de los nudos argumentales importante en muchas novelas, pues suele ser uno de los motores de la acción (¿y los personajes no son acción?) y porque si el protagonista consigue resolverlo desencadenará el fin de la obra.

Según algunas teorías, la importancia del secreto en las narraciones radica en que su poseedor establece una relación de dominio sobre quienes sufren esa falta del conocimiento. Es decir, el héroe es austero en sus palabras porque así puede administrar mejor sus secretos —sea su identidad secreta, sus poderes, su origen o la fuerza capaz de derrotar al villano— y guardarlos de sus enemigos. Pero si, por el contrario, el secreto ha sido impuesto al héroe por parte del malvado, que se niega a revelarle dónde está la princesa o cómo derrotar al enemigo, entonces aquél deberá ser capaz de destapar estos misterios para llevar a cabo su gesta.

La importancia del secreto puede observarse claramente en la novela romántica, donde los protagonistas encontrarán la solución en el clímax. También los antagonistas tienen secretos que quieren ocultar y que suponen su ruina cuando al final son descubiertos por el protagonista: son infieles a sus esposos, fingen estar enfermos, paralíticos o embarazadas para retener a sus parejas, etc.

Con cualquier de nuestros personajes románticos esta teoría nos va a funcionar bien.

Cinco teorías un poco rebuscadas, pero que nos permitirán trabajar nuestros argumentos con una base más sólida.

10 respuestas a 10… “¿y si…?” que amargan la vida de un escritor ( Y PARTE 2)

Si la semana pasada adelantábamos las cinco primera herramientas sacadas del mundo de la empresa, el marketing, la comunicación y la psicología, ésta vamos con las cinco últimas. Espero que te sean útiles.

¿Y si no estuviera en el camino correcto? ¿Y si mis lectores descubren la trampa antes de tiempo? ¿Y si no soy lo que pienso? ¿Y si mi “prota” no parece creíble? ¿Y si me sobran (o me faltan) personajes?

6. ¿Y SI NO ESTUVIERA EN EL CAMINO CORRECTO?: EL MODELO DE LA ENCRUCIJADA.

La realidad es algo difuso que tenemos que interpretar y que a veces no percibimos claramente. No es única ni medible, sino que depende del punto de vista que tomemos, del momento emocional, de la información que manejemos. ¿Te has preguntado alguna vez si estás haciendo lo correcto como escritor? ¿Si estás dando los pasos adecuados?
Existe una herramienta más que interesante que se utiliza en psicología para contrastar realidades. Se conoce como Modelo de la encrucijada y nos puede ayudar a visualizar quienes somos y qué paso debemos dar a continuación.  Nos ayudará a saber si vamos o no por el camino correcto y nos abrirá diferentes vías a seguir.
Para empezar a aplicarlo tenemos que hacernos una serie de preguntas y ser sinceros con las respuestas. Medítalas tranquilamente y no temas a lo que surja de ellas:
1.       ¿De dónde procedes?
2.       ¿Qué te parece realmente importante?
3.       ¿De qué tienes miedo?
4.       ¿Qué te estorba?
5.       ¿Qué personas son realmente importantes para ti?
Una vez hecha la lista,  observa los caminos que se abren ante ti. Son seis. Imagina, teniendo en cuenta la realidad anterior, que sucederá si recorres cada uno de esos caminos y qué resultados obtendrás:
1.       El camino que siempre has querido recorrer.
2.       El camino soñado.
3.       El camino sensato.
4.       El camino no recorrido.
5.       El camino recorrido.
6.       Un camino ya recorrido.
Hice este trabajo hace unos meses con un amigo escritor que se sentía estancado, desilusionado, sin salidas. Él, al final del proceso, eligió el camino nº 6. ¿Es el correcto? No lo sé, pero salió del estancamiento y ahora lo veo más feliz. Vamos a ver su ejemplo.
De dónde
Lo importante
El miedo
El estorbo
Las personas
Familia media de barrio obrero. Sin estudios universitarios pero dedicado a la escritura desde cuando recuerdo.
Ser feliz y estar bien conmigo mismo. Creo que de ahí parte la armonía de mi entorno y que los que me rodean sean felices.
Básicamente la inseguridad económica. Soy el sostén de mi familia y si algo saliera mal…
El tiempo. O la falta de él. No me permite hacer todo lo que quiero en mi carrera como escritor.
Mi mujer y mis hijas. Por supuesto el resto de mi familia y los amigos, pero sin ellas tres nada funcionaría.
El camino que siempre has querido recorrer
Me dedico a la escritura y mis ingresos provienen de ese medio. Vivo bien, mi familia tiene lo que necesita y tengo seguridad en el futuro.
El camino soñado
Mis novela se venden como rosquillas y cobro enormes adelantos. Vivo viajando a través del mundo, aprendiendo, ganando en experiencia, investigando mis escenarios antes de escribirlos.
El camino sensato
Intento mejorar mi agenda. Hablo con el jefe para conseguir algunas horas libres. Organizo mi casa para encontrar tiempo. Aprovecho ese tiempo para escribir con un plan trazado.
El camino no recorrido
Uno de ellos. No he probado en buscar a un agente literario.
El camino recorrido
Seguir como estoy, huyendo de los riesgos y escribiendo por las noches, cuando todos duermen. Quitándole tiempo al sueño.
Un camino ya recorrido
Cuando nos casamos tenía más tiempo para escribir. Lo hacía por las mañanas, mientras mi mujer dormía. Antes no me costaba trabajo levantarme temprano y es cierto que ganaba al menos una hora al día más para escribir de lo que tengo ahora.

7. ¿Y SI MIS LECTORES DESCUBREN LA TRAMPA ANTES DE TIEMPO?: LA VENTANA DE JOHARI.

Toda novela tiene un misterio que resolver y que se desvela en el clímax. A mí me gusta tratar todas mis novelas como si fueran de misterio. Es una forma de posicionarme ante la escritura que me ayuda a no soltar más información de la que debo para no dejar de interesar al lector. Pero a veces esto falla y las más veces es porque no tenemos muy claro qué tipo de información debe saber quién en cada momento de la obra. Un poco galimatías, ¿no? Pero existe una herramienta llamada La ventana de Johari  que nos permite organizar la información de manera sorprendente y nos ayudará a controlar en cada momento y por cada personaje lo que debe o no saber el lector. Veámoslo con un ejemplo y creo que lo entenderás.
Conocido por el lector
Listar qué sabe el personaje de sí mismo y le gusta revelar a los demás.
(Suele ser demasiada información, por lo que debemos dosificarla)
Listar qué sabe el lector del personaje, pero el personaje no lo sabe de él mismo.
(Nos ayuda a dar pistas al lector que ve cómo el personaje se mueve en terreno pantanoso del que él sabe la solución)
Desconocido por el lector
Lista qué sabe el personaje que no sabe el lector.
(Genera misterio porque no se dice en la novela hasta que interese. Es un recurso habitual para este fin)
Listar qué no saben ni el lector ni el personaje
(Y por lo tato sabe un tercero que se encargará de desvelar cuando necesitemos tensión)
Conocido por el personaje
Desconocido por el personaje
Observa que si manejamos bien esta información cuando estemos diseñando nuestra novela, no corremos el peligro de que se nos escape nada.

8. ¿Y SI NO SOY LO QUE PIENSO?: EL MODELO DE UFFE ELBAK.


Aunque nosotros estemos muy seguros, la imagen que proyectamos puede ser diametralmente distinta a nuestra realidad. Ya se decía en la antigüedad que había que conocerse a uno mismo. ¿Qué mejor camino que ese para tomar decisiones sobre nuestro próximo paso como escritor?

Para trabajar este punto vamos a utilizar un modelo conocido con el nombre de su inventor, Uffe Elbak . Parte del principio de que siempre estamos sujetos a cuatro puntos de vista distintos:

1.       Cómo nos vemos.
2.       Cómo nos gustaría vernos.
3.       Cómo nos ven los demás.
4.       Cómo les gustaría vernos a los demás
Para trabajar este modelo debes hacerte preguntas que sean importantes para ti. Que ayuden a reflejar la realidad sobre la que quieres cuestionarte. Vamos a trabajar un ejemplo con cuatro preguntas sobre cómo es de conocido un escritor ficticio (llamémosle Juan). Observa que cada pregunta la valoro del uno al diez, y después la llevo a un eje para trazar una imagen.

Si Juan  contesta las respuestas con sinceridad tendremos el dibujo de cómo se ve él. Si en cambio responde atendiendo a sus sueños, tendremos la imagen de cómo le gustaría verse. Si preguntamos a sus lectores, aparecerá la imagen de cómo lo ven los demás. Y si preguntamos a estos mismos lectores cómo lo vislumbran en el futuro, veremos cómo les gustaría verlo. 

Esta herramienta es útil porque nos permite poner juntas 4 realidades distintas. Si hay similitud entre ellas significa que nuestra visión de nosotros mismos y la que proyectamos son coherentes. Si hay grandes diferencias tendremos la evidencia de que nos estamos engañando. Por otro lado nos permite trazar el camino a recorrer si queremos perseguir nuestros sueños.


9. ¿Y SI MI PROTA NO PARECE CREÍBLE?: EL MODELO DE SINIUS MILIEU.


En novela romántica y erótica es muy habitual la contraposición de protagonistas provenientes de diferentes clases sociales (pensemos en 50 sombras de Grey).  Pero para que los personajes, dentro de su caracterización, resulten creíbles deben atender a las características propias de su ubicación.

Hay una herramienta estupenda conocida como el Modelo de Sinius Milieu que ayuda a determinar a dónde pertenece nuestro personaje, o a dónde debería pertenecer. Incluso nos ayuda a tener claras qué reglas va a violar para conseguir convertirse en un personaje tridimensional.

Imagina que tu protagonista es de clase media baja, más tradicional que moderno. Pues lo ubicaríamos en la parte baja izquierda del cuadro (Tradicional modesto). Ya sabemos algo más para completar su perfil. Si el transcurrir por el conflicto que le hayamos creado provoca un arco de transformación que le lleva a la zona media derecha de la tabla (Experimentalista), de nuevo tenemos una visión clara de cómo debe ser realmente este personaje al finalizar la novela. Vamos a verlo.



10. ¿Y SI ME SOBRAN (O ME FALTAN) PERSONAJES?: EL MODELO DE HUECO DE MERCADO.


La única razón de la existencia de un personaje es que cumpla una función dentro de nuestra novela. Si no es así tenemos que deshacernos de él, por muy cruel que nos parezca. Este principio (personaje = a la función que desempeña) es inviolable, pero no da respuesta a la cuestión de si son muchos o demasiado pocos los que pueblan las páginas de nuestro manuscrito.

Para descubrirlo vamos a utilizar una herramienta usada en marketing con el fin de descubrir los huecos de mercado para generar nuevos productos y servicios. En el mundo de la empresa se utilizan tres variables concretas (Prestigio, Sensibilización y Rentabilidad), pero nosotros podemos usar las variables que nos inquieten y que queramos testar. Por ejemplo, no tienes claro que en tu nueva novela coral los secundarios estén bien repartidos y diferenciados.  Pues bien, trazaremos tres ejes (por ejemplo uno para los personajes secundarios de apoyo, otro para los de dimensión, y un tercero para los que funcionen como catalizadores). Los vamos a trazar para crear un escenario tridimensional (X, Y, Z). Y vamos a  ubicar cada personaje  de nuestra novela (cada punto negro) en función de cómo se comporta en cada uno de estos tres aspectos. Una vez hecho analizamos el resultado de su proyección en el espacio. Observa que tenemos tres personaje de apoyo con un ligero perfil de dimensión muy similares. Esto nos puede decir que podemos refundir sus funciones en uno solo (círculo azul), y a los otros dos podemos darles funciones de dimensión, ya que apenas tenemos personajes que las desarrollen (círculo rojo).
Espero que este artículo, que he dividido en dos partes debido a su extensión, te sea útil. La semana próxima, más.

10 respuestas a 10… “¿y si…?” que amargan la vida de un escritor (PARTE 1)

¿Y si pudiera encontrar más tiempo para escribir?, ¿y si lo dejo todo y me dedico solo a escribir?, ¿y si pudiera controlar lo que dicen de mí en Internet , ¿y si enviara mi novela a todas las editoriales que publican romántica?, ¿y si mato a mi protagonista a mitad de la novela?, ¿y si no estuviera en el camino correcto?, ¿y si mis lectores descubre la trampa antes de tiempo?, ¿y si no soy lo que parezco?, ¿y si mi prota no parece creíble?, ¿y si me sobran (o me faltan) personajes?


No sé si te ha sucedido a ti, pero la gente que me rodea y me quiere sabe descubrir el momento exacto en que me pongo a trabajar en una novela. “¿A que ya estás enredado en algo nuevo?”, me dicen. Y es que mi cara lo refleja todo. Una mezcla de alegría, pena y fin del mundo. Porque no sé a ti, pero a  mí escribir me produce tanto placer como dolor.
Hablando con otros colegas, amigos y amigas que se dedican a la novela en general o a la narrativa romántica en particular, he recopilado para este artículo 10 ¿Y si…? que nos asaltan y nos amargan a todos. Y he buscado 10 teorías en el mundo de los negocios, de la psicología, del márquetin, que pueden ayudarnos a resolverlos. Allá van, y espero que te sean útiles.

1. ¿Y SI PUDIERA ENCONTRAR MÁS TIEMPO PARA ESCRIBIR?: LA MATRIZ DE EISENHOWER


Creo que estarás de acuerdo conmigo en que el tiempo que dedicamos a escribir (como el tiempo que dedicamos a leer) es tiempo robado. Se lo quitamos a nuestro descanso, a nuestra familia, a nuestros momentos de comida, etc.  y en verdad tiene mucho que ver con nuestra organización de las tareas diarias.  No sé si sabes que uno de los personajes que ha arrastrado fama de ser un eficaz organizador de su tiempo fue el presidente de los Estados Unidos Eisenhower, y a él se debe una útil herramienta que ha tomado su nombre: La matriz de Eisenhower.
¿Qué es y cómo nos puede ayudar? Basada  en el concepto de que raramente lo más urgente es lo más importante,  se trata de una simple tabla donde diferenciamos lo importante de lo urgente. Yo acostumbro a rellenarla cada lunes a primera hora, después de haber listado las tareas de la semana. Te va a sorprender lo eficaz que es y cómo puede ayudarte a encontrar unos minutos de más cada día para dedicarte a escribir.
IMPORTANTE
Importante pero no urgente
Importante y urgente
Debes decidir cuándo lo harás
Escribir una nueva entrada de mi blog (el miércoles)
Debes hacerlo  de inmediato
Llamar al fontanero para solucionar la gotera (ahora mismo)
Ni importante ni urgente
Urgente pero no importante
Hazlo más tarde
Llevar la chaqueta al tinte por si la necesito (ya la llevaré, no me corre prisa. Meterlo en la lista de tareas del próximo lunes)
Delégaselo a alguien
Comprarme unas botas de agua (escribir un email a mi hermana Concha a ver si puede llegarse a la zapatería que hay debajo de su casa)
URGENTE

2. ¿Y SI LO DEJO TODO Y ME DEDICO SOLO A ESCRIBIR?: EL MODELO DE LA GOMA ELÁSTICA


Lo he oído muchas veces. Amigos y amigas que se han planteado tomarse un año de excedencia o directamente dejar de una vez por todas el trabajo que les amarga para dedicarse solamente a escribir. A escribir en serio. Durante ocho horas al día. Todos los días. Difícil decisión, ¿no?, y más como están las cosas. El riesgo es enorme porque nada nos garantiza que así alcancemos el éxito.
Hablando sobre este tema con una buena amiga que ya tiene dos títulos publicados pero a quien la fama no termina de llevar hasta las nueves, se me ocurrió aplicarle este nuevo modelo. Se llama  “La goma elástica” y se utiliza para resolver dilemas. Es tan sencillo como listar qué nos sujeta y qué tira de nosotros.  De esa manera tendrás ante ti toda la información necesaria para tomar una decisión. Después viene lo difícil, claro. Tomarla. Vamos a verlo con el ejemplo que trabajé con esta amiga y espero que te sea útil:
QUÉ TE SUJETA
QUÉ TIRA DE TI
La seguridad en el futuro.
El miedo a quedarme sin dinero.
Que nada me garantiza que así triunfaré.
Lo que diga mi entorno.
Que si fracaso no pueda volver a mi trabajo.
La escritura me hace sentir viva.
No me importaría bajar mi nivel de vida.
Quiero ayudar a los demás con mis libros de autoayuda.
En este momento, con mi vida actual, no soy feliz.
Tengo ahorros, pocos, pero podría estar un año sin trabajar.

3. ¿Y SI PUDIERA CONTROLAR LO QUE DICEN DE MÍ EN INTERNET?: EL MODELO DE LAS OPINIONES


Me temo que no es posible, por suerte la Red es un espacio abierto donde cada uno puede opinar libremente (a veces con bondad y otras con maldad) pero sí puedes gestionarlo. Por eso me parece interesante una herramienta utilizada en Comunicación que tiene por nombre “Modelo de opiniones”.  No consiste tanto en librarnos de las malas opiniones como en saber desarrollar un plan de actuación ante ellas… y también ante las buenas críticas, claro. Para empezar hay que diferenciar consejos de cumplidos. Y diferenciar una crítica de una sugerencia. Una vez que lo tengas  claro puedes sacarle el máximo partido. Valorar los consejos y aplicarlos en futuras obras. Puedes agradecer los cumplidos para mantener el vínculo afectivo con la gente que te lo agradece.  Tienes la posibilidad de evaluar las sugerencias para saber si son buenas o malas, si debes seguirlas o no. Y debes  gestionar las críticas atendiendo a si se basan en algo cierto de lo que tienes que aprender o en la mala fe, y por lo tanto debes ignorar o actuar en consecuencia. En definitiva decidir qué puedes seguir o qué debes ignorar. Veámoslo con un ejemplo:
CONSEJO
CUMPLIDO
He recibido un email de X donde me dice que le encanta mi novela pero que el final se resuelve demasiado deprisa.
(Es cierto. Tenerlo en cuenta para la próxima obra)
En Google Plus, acaban de escribir una nota sobre mi novela que me ha gustado muchísimo.
(No olvidarme agradecérselo cuanto antes)
CRÍTICA
SUGERENCIA
La crítica de mi novela en el blog X no la pone muy bien.
(Separar lo que puede ser cierto de lo que no. Aprovechar lo primero y olvidarme de lo segundo. No voy a replicar porque puede dar la impresión de que me justifico y no es así)
Me ha llegado un mensaje a Facebook de una lectora que cree que mi protagonista femenina ganaría si fuera más atractiva físicamente.
(Es cierto, pero no quiero personajes perfectos. Agradecérselo pero no seguir la sugerencia)

4. ¿Y SI ENVIARA MI NOVELA A TODAS LAS EDITORIALES QUE PUBLICAN ROMÁNTICA?: EL MODELO DE LA CAJA MORFOLÓGICA.


Para el carro. La razón principal por la que una novela es rechazada por una editorial es porque no se ajusta a su línea de edición. Muchas veces creemos que por el simple hecho de publicar novela romántica o histórica nuestra novela va a encajar en una editorial determinada. Nada más lejos de esto. Son muchos los factores que determinan una línea editorial (o sello) y nos toca a cada uno trabajar para descubrirlos ya que suelen ser el secretos (y bien guardados) de su éxito.
Para descubrirlos vamos a usar una herramienta que  utilizan las empresas en el diseño de productos y servicios y que tiene por nombre Caja Morfológica. Consiste en listar en un eje los parámetros que queremos evaluar, y en el otro las configuraciones resultantes. Nosotros vamos a utilizar como parámetros las características más habituales de una línea editorial y como configuración, por ejemplo, algunas editoriales que, con tu permiso, me voy a inventar.  Para hacerlo en serio debes hacer trabajo de campo, en Internet o en la librería, y comprobar cada uno de los parámetros. Una vez hecho analiza dónde encajaría tu novela, o qué deberías hacer con ella para que encajara en uno u otro sello.
Editorial Uno
Libros Dos
Ediciones Tres
Géneros que publica
Romántica
Romántica
Romántica
Nº medio de páginas
250
450
450
¿Publica autores en lengua hispana?
No
Qué temáticas trabaja
Contemporánea
Todos los subgéneros románticos
Fantasía y paranormal
¿Publican a autores noveles?
No
No
¿El perfil de sus personajes se parece al de mi novela?
No
¿El tono de sus publicaciones se parece al de mi novela?
Si
No
Una vez hecho el trabajo me doy cuenta de que mi novela solo encaja en la Editorial Libros Dos, pero que tengo que hacer cambios en el perfil de los personajes y en el tono de la obra para ajustarla perfectamente… ahora tengo que decidir si quiero hacerlo o no.

5. ¿Y SI MATO A MI PROTAGONISTA A MEDIADOS DE LA NOVELA?: EL MODELO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS.


Hay veces que los personajes se salen de madre, toman vida propia y empiezan a hacer lo que les viene en gana.  Y no es que tú, como escritora, debas convertirte en una dictadora, pero debes cuidar que se comporten con coherencia según el plan trazado y que todos sus actos lleven a un fin que sea acorde con la trama que has diseñado.
Para que los personajes sean coherentes podemos aplicar una herramienta que se utiliza tanto en Empresa como en Psicología llamada Modelo de Resolución de Conflictos y  que nos ayuda a saber en todo momento el resultado que tendrá el comportamiento de nuestro personaje. Si te fijas bien, cuando nos enfrentamos a un conflicto (en nuestra vida diaria) solo hay seis formas de afrontarlo: escapar,  luchar, rendirse, eludir responsabilidades, alcanzar un acuerdo, o llegar a un consenso. Nada más.  Según como actúen así saldrán ganando o perdiendo. Nuestros protagonistas o quienes interactúen con ellos. ¿Cómo actuará ante una dificultad?  ¿Dónde lo identificas a él/ella y a su adversario?
COMPORTAMIENTO EMOCIONAL ANTE UN CONFLICTO
Huir
Luchar
Rendirse
Perder-perder
(Cuando un personaje huye del conflicto ambas partes salen perdiendo. No hay resolución)
Ganar-perder
(Cuando un personaje lucha para solventar conflicto tiene muchas posibilidades de ganar ante el otro)
Perder-ganar
(Cuando un personaje se rinde ante la complicación que acarrea solventar un conflicto se coloca en la posición de perder)
COMPORTAMIENTO RACIONAL ANTE UN CONFLICTO
Eludir responsabilidades
Alcanzar un acuerdo
Llegar a un consenso
Perder-perder
(Cuando el personaje elude su responsabilidad ante un conflicto ha perdido, y ha hecho que la otra parte pierda igualmente. Nadie sale ganando)
Ganar-perder / ganar-perder
(Cuando se alcanza un acuerdo ambas partes salen a la vez ganando y perdiendo. Ambas deben ceder algo para ganar algo)
Ganar-ganar
(Cuando dos personajes llegan a un consenso, ambas partes ganan)
Espero que estas cinco primeras herramientas te hayan sido útiles. La semana próxima, las otras cinco.

Nueve pasos para planificar una novela romántica

Me sucede a mí, no sé a ti. A veces tengo clara la historia en mi cabeza, las tramas y las subtramas, pero no sé por dónde empezar. Hay tantas posibilidades, tantos puntos de vista, que siempre temo no dar con el correcto. Este artículo intenta exponer un método de trabajo basado en la planificación de una novela que espero  te sea útil.

Planificar una novela es como hacer un puzle. Antes de ponernos manos a la obra debemos tener las fichas dispuesta sobre el tablero, un café en la mano y la paciencia entrenada. 


Aquí es lo mismo, antes de comenzar debemos tener claros una serie de elementos que, juntos y ordenados, nos permitirán trazar el mapa de nuestra obra. Antes de empezar con los nueve pasos veamos estos elementos uno a uno y seguro que sabrás de qué hablo:

ü  Debemos saber de qué trata nuestro argumento. Para ello sugiero que experimentes con él hasta encontrar el que tenga más impulso.
ü  Debemos localizar la trama principal (la que sustenta la acción) y la trama romántica (la que sustenta la historia de amor). Recuerda que en los subgéneros basados en las relaciones de los personajes ambas pueden estar unidas, ser una sola.
ü  Una vez hecho, estas tramas las debemos haber desmenuzado, diseccionado, ubicando un detonante,  localizando los cambios de rumbo y el clímax, conociendo a grandes rasgos el final.
ü  Por supuesto tendremos que habernos decidido por las tramas secundarias en caso de haberlas. Las habremos descrito aparte, y conoceremos de ellas los mismos puntos de fuerza que de las principales (detonantes, cambios de rumbo, clímax, finales).
ü  Habremos traducido cada trama a un código de impulso para que la novela sea adictiva. Esto es que a cada acción realizada por los personajes debe corresponderle una reacción.
ü  Por supuesto conoceremos a fondo a los personajes de nuestra obra, tanto a los protagonistas y antagonistas, como a los personajes secundarios, o a los ambiente. Los habremos clasificado según sus funciones y eliminado aquellos que no tienen utilidad en la trama.
ü  Conoceremos en qué época se ambienta nuestra obra y durante cuánto tiempo se va a desarrollar (¿un día, una semana, un año, varios, toda una vida?).
ü  Y por último, faltaría más,  nos habremos documentado, y además lo habremos hecho en la justa medida, sin pérdidas de tiempo y energía.
Laborioso, ¿verdad? Todos estos pasos a fondo los cuento en “Tú puedes escribir una novela romántica”. Pero vayamos más allá. Una vez tengamos dispuestos toso estos elementos aún nos faltarán algunas cosas por hacer. Yo las llamo “Necesidades Extraliterarias de escritor”, pero para mí son tan importantes como trazar un buen argumento o conseguir un clímax que deje con la boca abierta. Vamos a verlas:

·         Ten tu espacio propio: Necesitamos un espacio personal donde poder trabajar. Porque como un trabajo debemos entender nuestra afición a la escritura. Por supuesto soy consciente de que no todos y todas tenemos la posibilidad de tener una habitación privada, pero al menos sí un rincón, una mesa o un trozo de mesa que sea solo nuestro, donde nadie toque, donde podamos dejar un montón de libros, de esquemas, de fichas, de papeles, de bolígrafos, de recortes… y que continuarán en el mismo lugar al día siguiente.

·         Introdúcete en el mundo que has creado: ya lo hacía Stendhal. Cuando escribió su maravillosa “La cartuja de Parma”, decía que cada mañana, antes de ponerse a escribir, tenía que leer varios párrafos del Código Civil, para impregnarse de su estilo aséptico y poco florido, ya que eso era lo que perseguía con la obra. Conozco a escritores que durante el proceso narrativo solo admiten a su alrededor referencias de aquello que narran. Si por ejemplo están escribiendo una novela ambientada en 1700, solo leen o novelas de esa época o ambientadas en esa época o ensayos sobre ese siglo. O escuchan música producida en la centuria, etc. Sí, quizá un poco excéntrico, pero funciona. Después de ver “La matanza de Texas”, es difícil encontrar el tono adecuado para escribir una novela Regencia. Después de leer a Mary Jo Putney no tendrás problema, aunque se te puede pegar su estilo. Rodéate del mundo que llenará tu novela antes de empezar.

·         Ten continuidad en el trabajo: durante el proceso de narración debes ser constante, ya que aun teniendo planificada la trama como veremos ahora, puedes perder el tono, o dejar cabos sueltos, o…. eso sucede, y ya lo verás, porque cuando manejas mucha información sutil puede irse tan rápido como ha llegado a tu imaginación, por muchas notas que tomes, por mucho cuidado que tengas. Cuando empieces una novela escribe todos los días, o cinco días a la semana. Hazlo siempre a la misma hora. Termina a la misma hora. Conviértelo en un hábito.

·         Márcate objetivos y proponte cumplirlos: eso hará más fácil tu tarea. Mi objetivo preferido suele ser la extensión. Me parece el más cómodo y fácil de seguir. Si he decidido que mi novela tenga 300 páginas, puedo escribir 3 al día, por lo que en poco más de 100 días de trabajo tendré mi novela terminada (observa que también tendré una fecha de finalización). Si decido escribir 5 páginas al día, tardaré 60, y si soy capaz de narrar 10 por jornada mi obra estará lista en 30 días.

·         No empieces desde el principio a corregir: ¿Y por qué? Porque nunca avanzaremos. Una buena técnica es empezar cada día leyendo y corrigiendo solo lo que se escribiste  el día anterior, para después continuar con la tarea marcada para ese día. Con esto se consigue corregir, recordar (o tomar el hilo) y avanzar. Pero no se debe corregir más en esta primera fase que es la narración de la novela. Cuando terminemos la obra, entonces. Y entonces a fondo y con técnica.

·         No te olvides de descansar: ya verás que cuando te sumerjas en la narración de una novela todas las horas que pases ante el teclado te parecerán pocas. Si has decidido que vas a escribir 3 horas al día, incluye también descansos. Diez minutos cada hora está muy bien. Esto te ayudará a concentrarte, a ser más eficaz y a no perder la perspectiva.

·         Sé consciente del dolor: sí, porque el proceso narrativo es doloroso. Constantemente te saltarán dudas sobre si lo estás haciendo bien, si tu obra no vale nada, si estás yendo por el camino correcto, si te quedas en blanco, si…, sé consciente de que esto le suele pasar a todos y cada uno de los escritores de este planeta, tanto a los vivos como a los difuntos, así que adelante; forma parte de nuestra profesión, es ese plus de peligrosidad que no podemos evitar.

Bien. Ya  tenemos los elementos de nuestro puzle dispuestos sobre la mesa y las “Necesidades Extraliterarias” cubiertas. Ahora planifiquemos nuestra novela en nueve sencillos pasos.


Paso uno

Ahora vamos a imaginarnos nuestra historia al completo, con las dos tramas (principal y romántica) entrelazadas.
¿Cómo lo haremos? Ahora es el momento de redactar el que llamaremos Argumento Base (la unión de ambas tramas). NO ESTAMOS REDACTANDO LA NOVELA, simplemente redactando el argumento. Es como si contáramos un cuento ¿Qué sucede en la obra? Ahora sí podemos ser tan detallistas como queramos, aunque tendremos que seguir una serie de pautas:
·         Lo escribiremos por escenas.
·         No nos olvidaremos de incluir el Detonante, el primer y el segundo cambio de rumbo, el clímax y el final
·         Dejaremos un espacio en blanco entre escena y escena
·         Identificaremos por su nombre cada una de sus partes (por ejemplo “Clímax”).
·         Tendremos cuidado de que cada escena quede completa en un folio, que no se corte al imprimir.


Paso dos

Las tramas secundarias deben funcionar bien por sí solas y ahora es el momento de demostrarlo. En un nuevo documento, debemos desarrollar cada una de las tramas secundarias. Seguiremos los mismos pasos que con el Argumento Base; reseñando cada una de sus partes y dejando espacios entre las escenas. También cuidaremos aquí de no cortarlas al imprimirlas.


Paso tres

Ahora vamos a empezar con el verdadero trabajo de campo, que como verás tiene mucho de manualidades. Lo primero es imprimirlo todo en papel. Nos ocuparán tantos folios como extensos sean los argumentos.

Paso cuatro

Ahora vamos a enumerar cada una de las escenas de la trama. Para ello utilizaremos rotuladores de colores. Vincularemos un color único y bien diferenciado al Argumento Básico, otro a la 1º Trama Secundaria, y otro distinto a la 2ª Trama Secundaria. Por ejemplo, Verde, Rosa, y Azul, en ese orden
Vamos a enumerar cada una de las escenas. Las escenas del Argumento Básico las enumeraremos en un color. Las de las tramas secundarias, también cada una en un color. Veámoslo.

Paso cinco

Ahora vamos a recortar el Argumento Base, escenas por escena, con cuidado de que quede limpio y no amputemos nada que no pertenezca a una escena en concreto.
Después volvemos a montarlo sobre la mesa, respetando la numeración. Recortaremos las tramas secundarias de la misma manera, y también las disponemos sobre la mesa, al lado del Argumento Base.

Paso seis

Y ahora llegamos al punto más delicado. Debemos introducir las tramas secundarias DENTRO del Argumento base. ¿Cómo lo hacemos? Posiblemente ya tengamos una idea, pero la mejor forma es probando ¿Dónde encaja el detonante de la 1ª Trama Secundaria? ¿Dónde el Cambio de Rumbo de la 2ª? Empecemos a probar.

Observa que según avances te surgirán nuevas dudas. Incluso te verás en la necesidad de crear nuevas escenas. ¿Cómo quedaría el detonante de la 2º TS entre las escenas 5 y 6 del Argumento Base? Lo mismo hacemos con la 2ª Trama Secundaria ¿Qué tal queda su cambio de rumbo entre las escenas 13 y 14 del Argumento Base?

Lo normal es que los finales siempre queden agrupados, uno detrás de otro, posiblemente superpuestos, por lo que cuando empecemos a narrar será una sola escena. El final del Argumento Base es normalmente el último. Tras el final puede venir un Epílogo. Se utilizará para aclarar puntos sueltos o para dar paso a una segunda entrega o a una saga.


Paso siete

Leer, combinar, añadir, quitar, leer de nuevo. Sí. Ahora nos toca leer la composición que vemos sobre la mesa. ¿Es lo que esperábamos? ¿Le falta o sobra algo? ¿Quedaría mejor esta escena en otro lugar?


Paso ocho

Cuando hemos quedado satisfechos con el resultado, debemos fijarlo, o lo que es lo mismo, pegarlo. Os recomiendo hacerlo sobre una subcarpeta de cartulina, que se puede después guardar cómodamente y quedarán nuestros recortes protegidos. También podéis usar una cartulina doblada. Usad tantas subcarpetas o cartulinas como sean necesarias, numerándolas en la portada; 1, 2, 3,…

Paso nueve

Ahora sí. Ya tenemos nuestro mapa trazado. Un mapa que seguramente nos haya costado semanas de trabajo y al que hemos llegado usando nuestra brújula interior.

Ahora solo tenemos que narrar siguiendo el camino que nos muestra.


Empecemos, por ejemplo, por el detonante de nuestra novela. Pero observa que al tenerlo completamente trazado podemos comenzar por cualquier punto, cualquier escena.

TRUCO: ahora, tenemos al fin una perspectiva completa de la novela que vamos a escribir, es un buen momento para plantearnos si el detonante que hemos elegido es el más adecuado.