Dos maneras de comenzar una novela romántica

No es un misterio: una novela debe enganchar en las primeras páginas, si no tiene muchas posibilidades de terminar en el estante de los libros olvidados.

Esto no es algo que sabemos solo como lectores, sino que los editores (y sus lectores editoriales) tienen buen cuidado en seleccionar obras con un buen motor de arranque, y más en los géneros llamados comerciales, como es el caso de la novela romántica.

¿Cómo debemos entonces comenzar una novela de este tipo? La respuesta es clara… como queramos. Podemos hacerlo contando la vida de los personajes, describiendo una escena, con una puesta de sol… Pero lo que realmente funciona en el género que tratamos en este blog es empezar de una de estas dos maneras: con una ACCIÓNo con un DIÁLOGO.

Medítalo un instante, o repasa los últimos títulos que hayas leído de este género. Observa que pocos comienzan describiendo las bondades del campo, o la espectacular fachada de un templo romano, o cómo de mansas transcurren las aguas de un río. Lo habitual es que las primeras páginas de una novela romántica sean como la chispa que hace arrancar el motor. Algo sucede, algo se dice y el conflicto que moverá la novela queda expuesto, los personajes comienzan a actuar y el lector absorbe las claves de lo que tiene entre las manos.

Pero… ¿Acción o diálogo indistintamente? En principio daría igual. Una u otro encajarán perfectamente en nuestro proyecto. Pero si observamos la enorme producción de títulos de romántica que salen cada año al mercado nos damos cuenta de que esta elección no es tan arbitraria. Lo habitual es que si se trata de un subgénero de acción (como el suspense romántico, la ciencia ficción, el SEAL, el paranormal, el travel time, la Fantasía, la aventuras…) la novela comience con una acción impactante, comprometida, subyugante, que atrape al lector. En cambio, si se trata de un subgénero de personajes (como el sentimental, el regencia, el chick lit, la contemporánea, la inspiracional…) suele ser común que la obra empiece con un diálogo clave, que exponga la esencia del conflicto y que atrape la atención del lector.

Por lo tanto podemos tener un buen motor de arranque para una novela romántica de acción por medio de una explosión, un asesinato, una pelea, una huida, una persecución, un descubrimiento, un acontecimiento importante, una búsqueda, etc. y sin embargo, si lo que vamos a escribir es una novela de personajes nos puede funcionar bien comenzar la obra con una llamada telefónica, una consulta profesional, una conversación, recibir una noticia mala o buena, una discusión, una declaración de amor, una ruptura, etc.


Estas primeras páginas de nuestra novela, a las que llamaremos DETONANTE, pueden formar parte lineal de la historia que vamos a contar a continuación o no. ¿Cómo es esto? Creo que hay un ejemplo claro que entenderás inmediatamente. En la saga Crepúsculo, Stephanie Meyer comienza cada novela con un detonante muy particular. Introduce la obra con unos pocos párrafos extraídos del desenlace de la novela (clímax). Esto sería un detonante aislado que no forma parte lineal de la obra. Es después de este detonante cuando en verdad comienza la obra, y observa que con solo estos tres o cuatro párrafos el lector ya está en situación; sabe que trata de vampiros, que la protagonistas (está contada en primera persona) se va a enfrentar a la muerte durante el clímax de la obra, y que va a existir una historia emocional con uno de estos seres no muertos. ¿Te das cuenta de cómo funciona a la perfección? El caso contrario sería comenzar nuestra novela con una importante escena de acción o con un diálogo clave que sí formen parte de la novela; en este caso la primera acción de una serie de sucesos que conformarán escenas y capítulos.


DETONANTE AISLADO: Un hecho inconexo y la acción continuará después como si esto no hubiera sucedido: un asesinato, un robo, una explosión, un encuentro fortuito, una escena de la niñez.DETONANTE QUE FORMA PARTE DE LA HISTORIA: Es el comienzo de la historia, pero le hemos dado un carácter importante: ellos se encuentran y todo empieza, a él lo expulsan de la universidad, ella descubre una tumba egipcia y todo se precipita.


En resumidas cuentas, empezar explicando no suele dar resultados atractivos para el lector de novela romántica. Debemos hacerlo actuando. Esta acción o este diálogo, no es otra cosa que un suceso que funciona como un pistoletazo de salida, un detonante para comenzar a contar nuestra historia. Debe suceder algo –ya sea una acción o una conversación-, y desde ese momento la historia queda definida. Ya sabemos cuál va a ser la columna vertebral. El lector ya sabe hacia dónde vamos

El detonantees el primer empujón que pone en marcha la trama. Algo pasa, o alguien toma una decisión. El personaje principal se pone en movimiento. La historia ha comenzado.

¿Qué posibilidades de publicar tiene una nueva autora de novela romántica?

Si atendemos a los rumores que se repiten sobre el sector editorial, la cosa va de mal en peor. Las librerías cada vez venden menos en su cruzada heroica por poner literatura en manos de los lectores; las distribuidoras son incapaces de soportar sus megaestructuras logísticas ante una demanda decreciente; las editoriales tienen serias dificultades para hacer frente a su organización de costes, y los lectores… ¿Qué sucede con los lectores? Según todos los estudios cada vez se lee más, nunca menos. ¿Qué falla entonces en esta ecuación catastrofista? Quizá el hecho de que el sector solo ahora empieza a estar pendiente de los nuevos soportes, los nuevos formatos, las nuevas líneas de distribución, las nuevas formas de promoción… y en este mundo cambiante y en crisis, ¿Qué posibilidades tiene una autora novel, dedicada además a la novela romántica, de ser publicada por una editorial? O vayamos un paso más allá; si ya ha publicado ¿Cómo puede posicionarse mejor de lo que está?

Para eso tenemos que conocer algunos datos (no rumores) del sector editorial, y más concretamente del mercado de la Novela Romántica en España, según el último informe de la Federación de Gremios de Editores de España,que ya comentábamos en el artículo pasado:

1.      La novela romántica es el segundo género de novela más editado por número de títulos, solo detrás de la narrativa contemporánea.
2.      Se edita un 70% más de títulos de romántica que de novela policiaca (quizá la más de moda en este momento), y triplica en número de ejemplares publicados a la Ciencia Ficción y el Terror.
3.      Este género mueve una facturación de más de 42 millones de euros anuales.

A esto hay que sumar la aparición en los últimos tiempos de nuevos sellos y editoriales que van perfilando un mercado rico y variado (aún no comparable, por ejemplo, con el norteamericano), y que augura un futuro que se perfila brillante tanto para los lectores, como para editoriales, autores y puntos de venta.


Pero, ¿cuántas editoriales tenemos en estos momentos publicando romántica en nuestra lengua? Veamos algunas de ellas:


Al menos todas estas editoriales publican romántica en nuestra lengua (hay más, solo he reseñado las más evidentes), y todas tienen necesidad de seguir haciéndolo para subsistir. El mercado de la Novela Romántica en España e Iberoamérica ha sido siempre un mercado de compra de derechos. Esto quiere decir que para que una editorial española o hispanoamericana publique a una autora norteamericana o británica (recordemos que hasta hace poco eran las únicas que publicaban en el género), debe comprar los derechos de edición en castellano a la editorial o agencia literaria que los tenga por contrato. Una vez adquiridos, debe traducir la obra, y después empieza el proceso de edición (corrección, impresión, promoción, distribución, etc.) Esto plantea cuatro peculiaridades básicas:


1.          Una publico creciente. Como hemos visto antes los lectores de novela romántica van en aumento, lo que significa que el nicho de mercado crece y la tarta a repartir entre las editoriales es mayor. También es mayor la competencia, y mayor la exigencia de los lectores, que quieren lecturas nuevas, frescas, y emocionantes.

2.          ¿Cuánto cuesta? Eso obliga a las editoriales a ofrecer cada vez más títulos nuevos. Y recuerda que decíamos que el género se nutre básicamente de escritoras norteamericanas y británicas. Pero la compra de derechos es costosa y solo garantiza su amortización si los derechos que se adquieren son de una autora ya consagrada, ya publicada con éxito en nuestra lengua, o que llega tras haber conseguido una proyección internacional importante.

3.          ¿Hay tantas autoras consagradas? A esto hay que añadirle un problema importante, y es su escasez; pues las autoras consagradas (desde Keyplas hasta Busbee) suelen tener los derechos de sus obras comprometidos para España e Hispanoamérica, por lo que la mayoría de los sellos que ves arriba no tendrán acceso a sus textos.

4.          La técnica prueba /error. Esto está obligando a las editoriales a comprar derechos de autoras en otras lenguas (habitualmente en inglés) que son absolutas desconocidas en nuestros países aunque hayan conseguido algún éxito en sus territorios de origen, con el consiguiente riesgo que supone la inversión… ¿Y si no le gusta al muy fiel público lector de ese antiguo y cuidado sello editorial?


Ya lo ves, cuatro pequeñas razones que, en una economía en crisis, están cambiando la dirección del mercado editorial de novela romántica. Pero ¿Cuál es la solución a esta situación cada vez más apremiante? Muchas editoriales, las más avispadas, ya se han dado cuenta de que se encuentra en la edición de autoras que escriban en castellano, ya que el riesgo editorial es similar al de editar a una autora en otra lengua (autora desconocida), y el riesgo económico infinitamente menor. Pero para eso deben encontrar a autoras en lengua castellana que:


1. Dominen el género y sus peculiaridades (no todo vale, no todo está enclavado bajo el paraguas “Novela romántica”.)2. Dominen la técnica narrativa (sean capaces de escribir una obra dinámica, emocionante y adictiva. Tengan calidad)

Por lo tanto, para las autoras noveles de novela romántica ésta es una oportunidad única que no deben desaprovechar. Para las autoras ya publicadas, ahora es el momento de encontrar un lugar predominante en la nueva narrativa romántica en nuestra lengua.

Tú puedes escribir una novela romántica

Buenos días y gracias por pasarte por aquí. Hoy lanzamos la obra “TÚ PUEDES ESCRIBIR UNA NOVELA ROMÁNTICA”. A partir de este mismo instante ya puedes adquirirla en www.amazon.es:

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«Tú puedes escribir una novela romántica»es un manual imprescindible tanto para quienes desean iniciarse en la escritura de novela romántica como para autoras ya consagradas. Un manual con esquemas detallados, con gráficos, imágenes, ejemplos, lecturas y ejercicios que te ayudarán a comprender cada capítulo para que al final de cada uno de ellos tu novela se convierta en una realidad.


Un manual que te acompañará, a través de una metodología ampliamente testada hasta escribir una novela romántica de éxito. Así es, porque el objeto de este libro no es otro que, al terminarlo, tengas redactado el esqueleto completo y perfecto de una novela romántica que funcione y que tenga posibilidades claras de ser publicada. Sí, una novela perfecta. Y así lo atestiguan muchas alumnas que durante años han usado este método.

«Tú puedes escribir una novela romántica»recopila, amplía, actualiza y ordena los conocimientos teóricos y prácticos que durante años se han impartido en las aulas de escritura de La Máquina China. Es una guía práctica, repleta de ejemplos claros, de lecturas y ejercicios que te ayudarán a construir la novela que ronda por tu cabeza, o a descubrir qué es aquello que no encaja entre las que descansan en un cajón de tu escritorio. Digo que es un método testado porque muchos años de práctica así lo corroboran ya que por estos cursos han pasado algunas de las voces más importantes de la narrativa romántica en español del momento. Con este manual he querido crear una herramienta que te sea útil a la hora de escribir. Que te garantice que la novela que sale de tu pluma tenga la estructura y el argumento perfectos, que sus personajes sean sólidos y atractivos, y que, por supuesto, les vaya a interesar a los editores.
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Entre sus páginas encontrarás un itinerario paso a paso para construir tu novela. Empezaremos con el argumento, descubriendo qué aspectos debemos tener en cuenta para encontrar ideas frescas que se conviertan en un sólido mapa sobre el que escribir nuestra historia. Hablaremos de los subgéneros y sus posibilidades como motor de cambio. Continuaremos con la estructura, con una técnica infalible que crea novelas sólidas y adictivas. Trabajaremos a fondo las tramas secundarias, y también los personajes ya que estos son la acción. No olvidaremos el tiempo y el espacio dentro de la narración. El espacio debe funcionar para que la novela funcione y tiene sus características y sus reglas, que debemos dominar. El tiempo también es un elemento maleable que nos dará dimensión a la obra y que es indisoluble de ella. Repasaremos en profundidad las técnicas de documentación, hablaremos de los elementos narrativos, y por supuesto de cómo planificar la novela, cómo disponer cada una de sus partes, como organizarla. Veremos con detalle los elementos de un buen final. Continuaremos con una de los aspectos más importantes a los que debes enfrentarte como escritora: corregir. Para terminar nuestro manual, entraremos de lleno en cómo trasladar nuestro preciado manuscrito a manos de un lector. Iremos desde lo habitual a lo no tanto, encontrando fórmulas que existen y funcionan bien. Hablaremos de líneas editoriales, de agentes literarios, de cómo enviar un manuscrito a un editor, de autopublicación. Todas las claves y técnicas para seducir a un editor o para que nuestra novela llegue pronto a manos de los lectores.

Por último, un secreto. Antes de decidirme a publicar este manual debo confesarte que me asaltó la duda. Llevo años formando, editando, estudiando y organizando eventos relacionados con la novela romántica… pero nunca había escrito una. Sí, había escrito y publicado novelas, pero ninguna de ellas podría enclavarse dentro de este género. Quizá era porque conocía tan a fondo el género romántico que temía descubrir cada uno de mis fallos desde la primera página. Sí, a pesar de que la metodología de trabajo que aquí se presenta estaba más que probada por el gran número de autoras que han publicado una vez que lo han seguido, me parecía inadecuado no testarlo en mí mismo. Me parecía fuera de lugar escribir un manual como éste sin antes haber probado el método en mis propias carnes. Así que seguí cada uno de los pasos que tú vas a seguir. Los mismos. Al final salió una estupenda novela que titulé “Siete razones para no enamorarse” (también encontrarás aquí herramientas para lograr un buen título). Me resultó fresca, entretenida y muy centrada en el género. Así que, siguiendo el camino marcado en el último capítulo de este manual, la envíe a una editorial, a Harlequin Ibérica. Y al día de hoy forma parte de su catálogo y la puedes descargar AQUÍ.


Muchas gracias por haber asistido a esta presentación. Cualquier duda que tengas no dejes de y trasladármela a través de mi blog http://docerazones.blogspot.com. Por último un regalo en agradecimiento por tu interés: en este Linkpuedes descargar las primeras páginas del manual. Gracias y hasta siempre.

La ecuación del éxito en la novela romántica

Supongo que llegué a la novela romántica de manera similar a la tuya. Un día en casa no había que leer y sobre la mesa descansaba una novela de pastas edulcoradas y título excesivo. ¿Qué me impulsó a cogerla? Quizá el aburrimiento de una ociosa tarde veraniega o la curiosidad por ver qué leían mis padres. El caso es que una vez devorada se produjo la magia. Ya estaba enganchado. Permíteme decir que ya era adicto. Que pertenecía a un club donde queremos entendernos.

La última de Anna Casanovas

No hay duda de que la novela romántica es un género literario de éxito. Prueba de ello son algunos de los datos que nos aporta la Federación de Gremios de Editores de EspañaLa novela romántica es el segundo género de novela más editado por número de títulos, solo detrás de la narrativa contemporánea. Se edita un 70% más de títulos de romántica que de novela policíaca (tan de moda), y triplica a la Ciencia Ficción y al Terror. Y mueve una facturación de más de 42 millones de euros anuales.
Pero la realidad no solo está descrita por datos estadísticos, sino por hechos difícilmente medibles pero muy representativos. ¿Cómo medir el éxito de la novela romántica hoy en día? Quizá la forma más intuitiva de hacerlo sea a través de los imputs que nos aportan las páginas especializadas en Internet y que vehiculan cada mes a decenas de miles (creo que a cientos de miles, pero no me atrevo a afirmarlo) de seguidores y seguidoras del género; en los foros literarios donde se suceden los comentarios, sugerencias, críticas; en los encuentros como los de Sevilla, Tarifa, Madrid, A Coruña; en las revistas especializadas como Románticas Magazzine, que recogen y acercan al público lector todo aquello que es necesario saber. En las mesas de novedades de las librerías. Allí es de verdad donde podemos constatar el éxito de este género y sorprendernos por la cantidad de seguidores que consigue movilizar.

Y mi pregunta es… ¿Qué provoca que todos nosotros, que tú y yo, lectores y lectoras, experimentados o no tanto, sintamos esta pasión por el género romántico? Es una cuestión que me obsesiona desde hace años porque es bastante ajena a los modismos editoriales. No tiene que ver con detectives suecos ni con catedrales oceánicas. Éste es un género amplio, difuso, de difícil circunvalación, que parece tener un nexo común que nos aglutina.

Pero vamos más allá. Posiblemente tú y yo tengamos poco en común, distintos gustos, muy diferente aspecto. ¿Rubia o moreno?, aficiones opuestas, ¿mascota?, la montaña o la playa, ¿con o sin azúcar?… entonces… ¿Cuál es la fórmula mágica que permite a personalidades tan diversas encontrarse en un mismo punto y apasionarse por él?

El éxito de Isabel Keats

En un primer momento pensé que se trataba del AMOR. Indudablemente todos queremos amar y ser amados por otros, por lo que una obra que trate de ello es posible que nos guste a la mayoría. Pero rápidamente deseché la idea. No se trataba solo de eso. Simplemente repasé al azar las últimas obras que había leído y descubrí que la inmensa mayoría de ellas contenían una historia de amor. Desde la exquisita “La mujer justa” de Sandor Marai, a la maravillosa “Nada es crucial”, de Pablo Gutierrez. Desde la delicadeza de “Palabras de invierno”de Ann Beatle, al erótico “El Satiricón” de Petronio. Disculpadme esta pedantería , pero es la única forma que se me ocurre de ejemplarizar que novelas muy alejadas unas de otras en el tiempo y el estilo se hilvanan desde siempre en torno a la relación amorosa. Sin embargo ninguna de estas (que te aseguro hablan del amor de una manera arrebatadora) son lo que nosotros consideraríamos “Novelas románticas”.

Tardé tiempo en darme cuenta de que la clave podría estar en la estructura. Esta estructura implica una fórmula evidente pero a la vez sutil que siempre se repite. Era una coincidencia milagrosa. Era una ecuación tan compleja como inocente. Ese parecía ser el eslabón perdido, el punto común que aunaba subgéneros diversos, historias dispares, pero que tanto tú como yo somos capaces de reconocer como una novela romántica actual.

Encuentro, conflicto y positividad 

Poco más o menos que estas tres palabras. Dos entes se encuentran, surge un conflicto, y se resuelve de forma positiva. Así de sencillo y de complejo a la vez es la estructura base de lo que nosotros identificamos como novela romántica. La mayoría cumple esta sencilla regla. Se repite a veces en otros géneros ajenos al romanticismo, pero no de una manera tan evidente, tan clara como para marcar la totalidad de la obra. Por eso indicaba antes que es difícil definir dónde están los límites.

Déjame que repasemos esta ecuación en profundidad, que meditemos juntos sobre ella, y saquemos conclusiones.

EL ENCUENTRO: no me gusta decir aquí “personajes”. Creo que es más correcto en el ámbito de este artículo decir que dos entes se encuentran (¿personas, fantasmas, duendes, abominaciones demoníacas, etc?) Así comienza toda novela romántica. Un planteamiento donde dos entes tienen constancia el uno del otro. Es como un milagro. El universo se confabula para que dos entidades se acerquen.  Algo tan sencillo puede convertirse (y debe) en algo complejo. ¿Cómo se encuentran? A veces en el primer párrafo el autor ya nos lo muestra: en un paseo, durante un baile, en el trabajo, en la escena de un crimen. Otras veces conocemos a uno pero solo oímos hablar del otro, que irá perfilando su apariencia y carácter a través de rumores hasta verlo al fin en el segundo o en el quinto capítulo, o incluso a mitad de la obra. Y otras más estos dos protagonistas transitan la novela en paralelo y desgranando sus propias historias, descubriendo su amor solo en el clímax, al final de la obra.

Ya ves, mil fórmulas que tienen por objeto hacer que dos entidades tomen conciencia la una de la otra y se enamoren. Antes o después. Esa es parte de la esencia de este género.

Pongamos un ejemplo: un hombre y una mujer. ¿Época? Finales del siglo XIX. ¿Edad? Jóvenes, no más de veinte años. ¿Aspecto? El que prefieras. ¿Dónde se conocen? A orillas del mar, pues aún es verano. Mientras él observa las aguas que le reclaman y ella intenta escapar de un peligro incierto.

EL CONFLICTO: entre estos dos entes debe existir un conflicto amoroso. Este conflicto es tan importante que debe ser la base de la novela. El autor debe preguntarse, incluso antes de decidir de qué trata la obra… ¿Por qué mis personajes no pueden realizar su amor? La respuesta a esta pregunta es el motor que moverá la obra y toda ella se diseñará en torno a éste. Cuanto más difícil de contestar sea esta pregunta más efectivo será el conflicto. Más interés despertaremos en el lector. En cambio, cuanto más evidente sea la respuesta, más tendremos que trabajar la arquitectura de la novela para que el lector no la deseche por fácil, por recordarle a otros argumentos ya leídos, por aburrida.

El conflicto es, por tanto, la cuestión imprescindible que toda novela debe resolver. ¿Y cómo debe ser en la novela romántica? Evidentemente debe ser un conflicto amoroso. Ya tenemos la segunda clave: nuestros personajes deben toparse con algún motivo por el que su amor no podrá realizarse y este motivo debe se amoroso. A este conflicto lo ayudaremos, posiblemente, con otros más que nos permitirán potenciarlo. Conflictos extra-amorosos que estarán vinculados a otras tramas de la novela, pero en ningún momento debemos perder de vista que el conflicto primigenio es el camino a seguir.

Continuemos con nuestro ejemplo. Busquemos un conflicto entre nuestros personajes que despierte interés en el lector. Se me ocurre que pueden descubrir en algún momento del comienzo que son hermanos. ¿Es un buen conflicto? No mucho pero como ejemplo nos servirá.

Observa que este conflicto acaba de impedir que su amor se realice por lo que cumplirá su función. La novela deambulará a partir de este punto alrededor de ese conflicto, intentando resolverlo junto al lector. Exponiendo los problemas que tamaño inconveniente va a producir en nuestros protagonistas. Demos un paso más ahora hacia la resolución.

EL FINAL: en la novela romántica el final es positivo. ¿Significa esto un final feliz? No necesariamente. Aunque lo habitual es un final donde los personajes terminan realizando su amor, una lectura profunda de este género nos dice que, ni mucho menos sucede siempre así. Lo que sí ocurre la mayoría de las veces es que el lector termina de leer la obra con una sensación agradable. Aunque los protagonistas no terminen juntos. Diríamos que “con una sonrisa en los labios”. Sí, incluso en los subgéneros más oscuros como el paranormal.

Por lo tanto el final positivo es más la proyección de la resolución de la novela en el lector, que realmente lo que les suceda a los personajes.

Este final positivo debe dar respuesta cierta a la cuestión planteada en el conflicto y debe actuar en dos frentes:
  1. Por un lado debe resolver el problema planteado.
  2. Por otro debe hacerlo de manera sorpresiva o inesperada para el lector.

Veámoslo con nuestro ejemplo: digamos que la razón por la que nuestros personajes pueden al final consumar su amor es … porque se enteran que uno de ellos era adoptado. Analicemos este final. Cumple perfectamente la primera de las dos condiciones pues soluciona satisfactoriamente el conflicto. Sin embargo no cumple ni de lejos la segunda (ser sorpresivo). Este final sería predecible por lo que le lector quedaría defraudado.

¿Ves qué fácil y a la vez qué complicado? Esta es la labor de un autor; encontrar argumentos originales, personajes controvertidos, crear conflictos irresolubles aparentemente y … solucionarlos de manera inesperada y satisfactoria.

Esta es la fórmula del éxito. El gran milagro de la novela romántica. Su enorme hallazgo. Y también su gran inconveniente. ¿Por qué un inconveniente? Porque en una estructura tan constreñida debemos trabajar siempre hacia la originalidad pero respetando el marco que nos proporciona esta ecuación. Eso es difícil y a la vez apasionante por lo que debemos contra con otros elementos que nos ayuden.

Publicado en en el número 14 de la revista Romantica`s Magazzine

Subgéneros románticos como herramientas de trabajo

Imagínate en un día cualquiera. Estás paseando tranquilamente por el parque, o volviendo a casa tras una jornada agotadora de trabajo. O estás esperando a que la puerta del colegio se abra y tu hijo aparezca a tropel, o que tu cita vuelva del baño mientras el camarero sirve una buena copa de vino. Y de pronto sucede…

Más o menos funciona así. Sí, es cierto que la inspiración solo nos llega si trabajamos. Si a diario le dedicamos unos minutos o unas horas. Si la abonamos cuidadosamente. Pero aun así las ideas llegan cuando les place, como un amigo maleducado, sin ninguna consideración, sin pensar que nos inundan en los momentos menos oportunos. Pero, claro, no podemos luchar contra ellas. Al contrario, debemos aprovecharlas. De esta manera tan inapropiada (como comentamos al principio) nos llegan a la mente ideas de nuevos argumentos que con el paso del tiempo convertiremos en una novela. ¿La maldición del autor? No es tan drástico, dejémoslo en una visita inesperada.

Esas locas ideas por lo habitual van a aparecer en nuestra cabeza desde cinco puntos distintos del firmamento. De forma individual o colectiva.
  1. Puede que lo que nos asalte sea el diseño de un personaje (de repente nos llega la visión de cómo será el protagonistas de nuestra próxima novela mientras estamos cenando con los amigos), o la relación entre los protagonistas. 
  2. Puede que lo que nos acaba de asaltar sea la composición de la obra. De pronto sabernos que esa próxima novela tendrá un narrador protagonista y vamos a contarla hacia atrás, como un racconto, y que comenzará con una gran explosión en un central nuclear.
  3. Puede que esa loca idea llegue en forma de tema; la esclavitud, o la soledad, por ejemplo.
  4. Puede que solo sea algo que nos preocupa o nos obsesiona, como la letra de una canción, o la crisis financiera. También un escenario, o una época histórica concreta.
  5. O puede que sea una historia, una versión reducida y arcaica de un argumento. Dos personas se encuentran, se enamoran, y algo sucede que les impide consumar su amor.
Una vez meditemos sobre esto, desarrollaremos un argumento que en narrativa romántica es habitual anclarlo en un subgénero concreto (histórico, Regency, paranormal, contemporáneo, time travel, etc.) Bien, pues tomemos cualquiera de esos argumentos en los que se ha convertido nuestra idea. Cualquier argumento que de pronto se forme en nuestra cabeza como una nebulosa marciana y que no nos deja tranquilos hasta que lo pasemos a papel, le creemos personajes, escenarios, tramas y subtramas y un final positivo. Pensemos en ese argumento cualquiera y centrémonos en él. Para trabajar vamos a tomar uno prestado (¿nos dejas, Jill?), a Jill Smolinski:
«June transita por la vida como cualquiera de nosotros, pero tras un accidente de coche, su amiga del grupo de autoayuda, Monica, muere, y June, llevada por el sentimiento de culpa, decide hacer realidad la lista de sueños de Monica, de la que el número 1 es «besar a un desconocido».

Tenemos un argumento perfecto que nos encaja como un guante. A pesar de su dramatismo inicial se perfila como una historia divertida y amena. Ella es una mujer de hoy en día, joven e independiente. Urbana. Y tenemos a un personaje masculino que se apunta como el receptor de las acciones de la lista de sueños. Al tratarse de subgénero chick lit tenemos una novela de personajes, que se centra básicamente (esto no es una regla inamovible) en la relación entre ambos y las situaciones que ésta genera, que en este subgénero siempre intentan ser cómicas.
¿Qué sucedería si este mismo argumento lo trasvasáramos a un subgénero diferente? Por ejemplo (busquemos uno bastante diferente) Histórico/medieval/Highlands (casi nada). Lo primero que debemos tener claro es que el argumento original está creado bajo el prisma de un subgénero distinto por lo que vamos a intentar mantener aquellos aspectos que nos sean posibles, como el sentido del humor y la independencia del personaje femenino. Lo segundo, saber qué cambios son necesarios para que encaje en este nuevo subgénero. Se me ocurren dos básicamente:
  1. Debemos ambientar la novela en la Escocia medieval, con todo lo que ello implica en cuanto a costumbres, reglas sociales, paisaje rural, posicionamiento de la mujer, etc.
  2. Debemos añadir al personaje masculino un perfil bélico, habitual en el subgénero.
Además, sobre el argumento original hay aspectos que me gustan y no voy a renunciar a ellos, como la idea de una lista, en aquel caso desueños, o el dramatismo de una pérdida al comienzo de la novela.
Este subgénero (Histórico/medieval/ Highlands) lo podemos calificar como Mixto, o lo que es lo mismo; puede encajar igual de bien en una novela de personajes que en una de acción. En este caso le daremos el tratamiento de novela de personajes centrándonos en la relación entre ambos como motor de la obra. Veamos qué nos quedaría:
«Lady June, joven condesa de Dingwall, pierde a su querida ama, Monica, durante el asalto a su castillo por las tropas de Ewan MacBell. Llevada por el sentimiento de venganza y a pesar de ser algo patosa, decide repetir la lista de pecados por purgar de su difunta ama, del que el número uno es «Apuñalé al que me ofendió».

Hemos tenido que darle un nuevo estatus social al personaje femenino, transformar la relación de amistad entre ambas mujeres en una de afectuoso vasallaje, cambiar sueños por venganza, y generar un punto de encuentro entre los protagonistas (asalto al castillo) para que su encuentro sea posible y coherente con el subgénero. Por lo demás hemos mantenido el sentido del humor propio del chicl lit. De esta manera acabamos de inspirarnos en el argumento de Jill para crear uno nuevo, diferentes (imagina lo que puedes hacer con tus propios argumentos). Y solo hemos tenido que respetar las normas del nuevo subgénero al que lo hemos transportado así como mantener algunas del subgénero de origen.
Pero demos un nuevo paso. Hagamos una nueva transformación utilizando las mismas herramientas. En este caso emigraremos desde aquí hacia un subgénero de acción como es el Fantasy, que también tiene sus propias reglas y necesidades.
En esta ocasión vamos a necesitar generar una nueva trama (la principal) que sumar a la anterior y que por lo tanto será diferente a la que tenemos, que soportará la acción y que llevará por sí misma la historia de fantástica (imaginemos que existe un antiguo conjuro perdido que al llevarlo a cabo puede destruir el mundo conocido). Nos vamos a poder mover en cualquier época, pero vamos a elegir la actual. ¿Vemos el resultado?
«Todo lo conocido está a punto de desaparecer ya que alguien está llevando a cabo los antiguos ritos, y Ewan, un Ejecutor, es el encargado de impedirlo. June, una joven insegura, patosa y tímida, acaba de heredar de su adorada tía Monica una caja de zapatos con una larga lista de lo que parecen ser viejos deseos pero que en verdad son arcaicos, poderosos y oscuros hechizos. Como homenaje a su difunta tía decide ponerlos en práctica… sin darse en cuenta que al invocarlos está desencadenando el Armagedon. El primero de ellos es «besar a un desconocido en un cementerio».

Hemos mantenido el perfil guerrero de Ewan, el perfil algo patoso de la protagonista lo que nos permitirá mantener el sentido del humor del argumento original, la pérdida de un ser querido y la lista de sueños convertida ahora en conjuros. El resultado es un nuevo argumento, diferente y encajado también en un nuevo subgénero.
Con toda esta palabrería, por la que te pido disculpas, quería poner de manifiesto la importancia de los subgéneros en la novela romántica. Son una percha sobre la que podemos colgar cualquier argumento y, como buena pecha, darán una nueva forma a nuestra obra. Un argumento mediocre en Regency puede funcionar muy bien en SEAL. Una idea sin terminar de perfilar puede volverse sólida si la hacemos transitar de un subgénero a otro y vamos tomando nota de las mejoras. Además, al traspasar de uno a otro la esencia del subgénero origen, transformamos el subgénero receptor y eso nos aporta argumentos más frescos y originales. ¿Ves las posibilidades? Son enormes pues es muy variado el ámbito de subgéneros a donde emigrar.
Piensa también en el camino infinito que aportan las mezclas o mestizajes. Podemos elaborar un argumento y crear para él un subgénero nuevo. Pensemos en algunos:

Regency/Fantasy, donde el mundo mágico transita en una novela con todos los convencionalismos de la novela regencia.

Suspense/medieval/Highlands, donde, en medio de la batalla, uno de los protagonistas trata de solventar un misterio a la manera de Agatha Christie. 

Paranormal/SEAL, donde las tropas de élite deben enfrentarse a una misión muy especializada para cazar hombres lobo.

Sí, piensa que estos mestizajes ya han dado fórmulas de éxito, como Crepúsculo, que mezcla una novela paranormal con la esencia de una sentimental, o toda la obra de Kimberly Raye, que mezcla el subgénero paranormal con el chick lit.
Además podemos transitar por subgéneros que aún no se han introducido o lo han hecho tímidamente en la narrativa romántica, como la novela negra, o el realismo mágico, o la novela de viaje….

¿Por qué no eres tú la primera?
Artículo publicado en en el número 16 de la Revista Romanticas Magazzine

Siete fuentes de inspiración para crear una novela romántica

Nos gustan las novelas románticas, sí, pero sobre todo aquellas que tengan la capacidad de emocionarnos y sorprendernos. Observa que ambas expresiones (la emoción y la sorpresa) tienen que ver con las habilidades del autor para construir una trama bien urdida, con los vericuetos adecuados para hacernos transitar por la experiencia amorosa de dos protagonistas cuyo final tenemos certeza de saber cuál será desde el principio. Pero también tiene que ver con la originalidad de la idea, del argumento, del trazado creativo que el autor o la autora ha creado para manejarnos. Sí. Porque eso es lo que debe hacer un buen autor; llevarnos por senderos que creemos conocidos para que de pronto descubramos que nada de lo que creíamos como establecido es tal, y que el camino se llena de imprevistos.
Desde mi punto de vista lo más interesante de la novela romántica es su estructura. Y eso es a su vez su gran hándicap (hablaremos de ello otro día). Pues desde este punto de vista toma un papel relevante la originalidad de la idea, del argumento, y sobre ello vamos a dar algunas vueltas a partir de ahora.

¿De dónde se puede extraer una idea original para una novela romántica? Por supuesto de la inspiración, que no es otra cosa que trabajar mucho y de forma constante, pero transitemos por las diferentes posibilidades y conozcamos los mecanismos que llevarán a una escritora a poner a nuestra disposición sus ideas creativas en formato novela. Vamos a ver siete posibilidades o fuentes de ideas que son posibles de aprovechar.

Esta primera fuente de inspiración es la reelaboración de ideas ya descritas. No hablamos de plagio, sino de inspiración. Todas las historias que es posible contar ya estaban contenidas en La Ilíada, así que no estaría de más beber de fuentes, clásicas o no, y extraer de ellas algún hilo conductor que nos inspire para elaborar un argumento diferente y original (muy utilizados han sido los cuentos clásicos, desde La bella durmiente hasta cuentos recogidos en Las mil y una noches, desde antiguas narraciones japonesas a mitologías hindúes). Piensa en la fábula de la cigarra y la hormiga… ¿y si los convertimos en nuestros protagonistas, hombre y mujer?, ¿y si ambientamos la obra en 1800?, ¿y si los unimos por medio de un conflicto amoroso?… ya tenemos una obra nueva inspirada en un mito popular.
La segunda fuente de inspiración es el personaje.  Consiste en partir no de intentar generar un argumento, sino de intentar diseñar un personaje diferente. Para ello debemos eliminar toda idea preconcebida y centrarnos en crear un tipo atractivo. Despojémosle de cualquier atributo para ir creándolos poco a poco. Imaginemos a una mujer, cercana a los cuarenta, morena, sin demasiados atractivos físicos. Poco hasta aquí. Tiene una ligera cicatriz bajo el lóbulo de la oreja, visible solo a la fuerte luz del sol, ¿a qué será debido? Imaginemos que tiene un pasado turbulento, por ejemplo que ha matado a un hombre por venganza. Pensemos que es apasionada y vehemente, aficionada a las matemáticas y a leer novelas de terror… investiga dentro de ti sobre ella, descubre dónde vive, cómo vive, qué le gusta o desagrada… observarás que pronto aparecerá una historia que solo hay que apretar un poco para que sea una historia de amor.
Vayamos con la tercera. La más obvia; el argumento. Lo habitual, y no por ello debemos desecharlo, es comenzar a diseñar una novela imaginando un argumento. Aunque insisto en que no siempre es el camino más fácil. Para imaginar un argumento es recomendable comenzar por el conflicto. Por ejemplo; Belle es una mujer comprometida con la causa confederada durante la guerra civil americana, pero tiene la mala suerte de enamorarse del yankee que está persiguiendo hasta la muerte a sus hermanos. Aquí está lo básico (los protagonistas y el conflicto). Ahora todo esto habría que llevarlo a un final positivo.
El cuarto motor de generar ideas es las ganas de escribir. Puede parecer simple, pero la escritura es más una necesidad que un hábito, por lo que si necesitamos escribir una novela,  ésta terminará manando de nuestros dedos a través de las techas de nuestro ordenador. ¿Cuál es el consejo en este caso? Hazlo. Empieza en cuanto dejes de leer este artículo. Abre un documento en blando, prepárate un buen café (o té, o vino, o agua con azúcar) y deja que surjan las palabras. Deslabazadas. Te aseguro que pronto tomarán la forma de una historia.
Sigamos con la quinta, que no es otra que un esquema de la composición. Otras veces el pistoletazo de salida de una novela magnífica viene dado no por lo que queremos decir, sino por cómo queremos decirlo. Por ejemplo, te apetece contar una novela en tercera persona, con un narrador activo dentro de la trama, que se base en la unidad de espacio y tiempo. Que transcurra en un solo día, de forma rápida y ágil, en el interior de una casa de campo y con solo tres protagonistas. A partir de aquí empezaremos a trabajar, buscando qué trama es la que puede hacer atractiva al lector la lectura de este reto de limitaciones, ¿en qué subgérero la enclavamos (de pronto me parece interesante el histórico)?, ¿qué personajes?, etc.
Como motor de ideas número seissituamos cualquier cosa que nos preocupe o nos obsesione. Es posible que estén en el ámbito de los deseos o de los secretos. Observa que los deseos suelen hacer que nos movamos, que actuemos, así que eso producirá en nuestros personajes. Mientras que los secretos nos paralizan, nos obligan a retroceder y lo mismo les pasará a los actuantes de nuestra novela. Nuestras obsesiones y problemas son una gran fuente de inspiración. Imagina que  la semana pasado tuviste un malentendido en tu trabajo, o con una amiga, que te aguó el fin de semana. Ya tienes un tema para montar una novela romántica. El conflicto puede ser una serie de malentendidos encadenados. ¿Una Chick Lit? sería divertido. ¿Una de Suspense Romántico?
Y en el número siete colocamos un motor muy genérico que bautizamos con el nombre “Una idea cualquiera”, que puede ser un tema, o simplemente algo percibido en una anuncio  de televisión, un recorte de prensa, o que has oído en el autobús mientras intentabas disfrutar de la última novela de Claudia Velasco. Busquemos una de estas ideas al azar… por ejemplo la escasez de agua en el mundo. Es un buen principio, ¿no? Indaga sobre el tema, documéntate. ¿Aparece ya una historia por tu cabeza? Una doctora en Kenia ha decidido

Emoción y sorpresa. Dos sensaciones que siempre buscamos los lectores de novela romántica y que los autores tienen la obligación de darnos. 
Artículo publicado enel nº 15 de la revista Románticas Magazzine

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