Si atendemos a los rumores que se repiten sobre el sector editorial, la cosa va de mal en peor. Las librerías cada vez venden menos en su cruzada heroica por poner literatura en manos de los lectores; las distribuidoras son incapaces de soportar sus megaestructuras logísticas ante una demanda decreciente; las editoriales tienen serias dificultades para hacer frente a su organización de costes, y los lectores… ¿Qué sucede con los lectores? Según todos los estudios cada vez se lee más, nunca menos. ¿Qué falla entonces en esta ecuación catastrofista? Quizá el hecho de que el sector solo ahora empieza a estar pendiente de los nuevos soportes, los nuevos formatos, las nuevas líneas de distribución, las nuevas formas de promoción… y en este mundo cambiante y en crisis, ¿Qué posibilidades tiene una autora novel, dedicada además a la novela romántica, de ser publicada por una editorial? O vayamos un paso más allá; si ya ha publicado ¿Cómo puede posicionarse mejor de lo que está?
A esto hay que sumar la aparición en los últimos tiempos de nuevos sellos y editoriales que van perfilando un mercado rico y variado (aún no comparable, por ejemplo, con el norteamericano), y que augura un futuro que se perfila brillante tanto para los lectores, como para editoriales, autores y puntos de venta.
Pero, ¿cuántas editoriales tenemos en estos momentos publicando romántica en nuestra lengua? Veamos algunas de ellas:
1. Una publico creciente. Como hemos visto antes los lectores de novela romántica van en aumento, lo que significa que el nicho de mercado crece y la tarta a repartir entre las editoriales es mayor. También es mayor la competencia, y mayor la exigencia de los lectores, que quieren lecturas nuevas, frescas, y emocionantes.
2. ¿Cuánto cuesta? Eso obliga a las editoriales a ofrecer cada vez más títulos nuevos. Y recuerda que decíamos que el género se nutre básicamente de escritoras norteamericanas y británicas. Pero la compra de derechos es costosa y solo garantiza su amortización si los derechos que se adquieren son de una autora ya consagrada, ya publicada con éxito en nuestra lengua, o que llega tras haber conseguido una proyección internacional importante.
3. ¿Hay tantas autoras consagradas? A esto hay que añadirle un problema importante, y es su escasez; pues las autoras consagradas (desde Keyplas hasta Busbee) suelen tener los derechos de sus obras comprometidos para España e Hispanoamérica, por lo que la mayoría de los sellos que ves arriba no tendrán acceso a sus textos.
4. La técnica prueba /error. Esto está obligando a las editoriales a comprar derechos de autoras en otras lenguas (habitualmente en inglés) que son absolutas desconocidas en nuestros países aunque hayan conseguido algún éxito en sus territorios de origen, con el consiguiente riesgo que supone la inversión… ¿Y si no le gusta al muy fiel público lector de ese antiguo y cuidado sello editorial?
Ya lo ves, cuatro pequeñas razones que, en una economía en crisis, están cambiando la dirección del mercado editorial de novela romántica. Pero ¿Cuál es la solución a esta situación cada vez más apremiante? Muchas editoriales, las más avispadas, ya se han dado cuenta de que se encuentra en la edición de autoras que escriban en castellano, ya que el riesgo editorial es similar al de editar a una autora en otra lengua (autora desconocida), y el riesgo económico infinitamente menor. Pero para eso deben encontrar a autoras en lengua castellana que:
1. Dominen el género y sus peculiaridades (no todo vale, no todo está enclavado bajo el paraguas “Novela romántica”.)2. Dominen la técnica narrativa (sean capaces de escribir una obra dinámica, emocionante y adictiva. Tengan calidad)







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