Lo políticamente correcto, con Marisa Sicilia.

Bienvenidos a una nueva edición de «Novela romántica para escépticos».

Hoy quiero daros un dato que quizá os interese porque vamos a hablar de lo políticamente correcto. Y es que la novela romántica histórica es un gran fondo dentro de la novela romántica que, aunque no sea el primero en los últimos años en número de ventas, siempre es el número dos o el número tres, y es el que mantiene muchas veces el pulmón de nuestro género. ¿Por qué hablo de esto? Bueno, eso tendréis que esperar un poco para saberlo.



De lo que vamos a hablar hoy es de lo políticamente correcto y cómo nos influye a los escritores a la hora de tratar de contar algo. Dejadme que os transcriba una frase que me encanta de la escritora Piedad Bonnett. Ella dice que lo políticamente correcto se extravió en los radicalismos hasta convertirse en un movimiento tiránico que bordea el absurdo y da pie a burlas.

Y no sé si sabes que la Universidad de New Hampshire ha desarrollado un diccionario del lenguaje libre de prejuicios. Yo he buscado algunos ejemplos para contártelos. Por ejemplo, el término «persona internacional» es el que se utilizaría para evitar la palabra extranjero o «persona de talla», el que se utilizaría en lugar de gordo, o «persona que carece de las ventajas que otros tienen» se utilizaría para evitar la palabra pobre y «persona de riqueza material» la utilizaríamos para no tener que decir la palabra rico.

Y hoy vamos a hablar con una escritora que precisamente no es políticamente correcta. No es que sea incorrecta, pero es una escritora que dice lo que quiere. Marisa Sicilia, y aunque ella escribe también novela contemporánea, creo que todos la conocemos precisamente por sus novelas históricas.

J. DE LA ROSA: Últimamente acabas de lanzar tu última novela corta. Si no me equivoco ha sido traducida al inglés, ¿no, Marisa?

MARISA SICILIA: Traducida al inglés por un lector espontáneamente.

J. DE LA ROSA: ¡Qué maravilla! Marisa, vamos a hablar de un tema un tanto escabroso: lo políticamente correcto. No tenemos por qué entrar, si no quieres, en juicios de valor, pero ¿tú crees que somos víctimas de todo lo políticamente correcto?

¿Cómo nos afecta a los escritores lo políticamente correcto?

MARISA SICILIA: Bueno, la verdad es que me ha impresionado mucho el ejemplo que has puesto para empezar, porque es cierto que todo lo que se lleva al extremo nunca, nunca es bueno. Todos estos rodeos yo creo que al final estropean el mensaje, lo hacen más ridículo. El autor tiene que jugar con las palabras, son nuestro material, están ahí para darnos todos los matices que queramos, pero demasiadas vueltas pueden hacer que acabe perdiéndose el mensaje, como en este caso.

O sea, que lo políticamente correcto es un arma delicada que no creo que afecte en gran medida a los autores a la hora de escribir. Yo creo que siempre nos va a poder ese deseo de que nuestro mensaje se diga alto, claro. Es evidente que dependiendo de lo que quieras transmitir, vas a usar un lenguaje u otro, pero ese deseo de escocer, de meter un poquito de cizañas, de estrategia, de mover, claro, siempre es posible. Es posible que en la novela romántica también tengamos las ganas de remover conciencias. No quiero dar la impresión de que somos un género en el que simplemente hablamos de chico conoce chica.

J. DE LA ROSA: ¿Escribes sobre lo que quieres o piensas antes qué callos puedes pisar?

MARISA SICILIA: Todo depende. Hay novelas más amables, pero las hay también duras y yo no diría que me encuentre en el centro. Tú sabes que ha habido mucha polémica por otros temas. También por la novela romántica, en cierto modo. Yo creo que es un poco incorrecto decir me gusta la novela romántica y me gusta, a lo mejor, incluso la evasión. Hay cierto prejuicio contra la evasión.

J. DE LA ROSA: Sí, totalmente de acuerdo. Tú y yo hemos estado en muchos encuentros de literatura y encuentros románticos y creo que este tema, lo políticamente correcto, jamás se ha tocado, que yo recuerde. Jamás se ha tocado en una mesa. Y sé que algunos compañeros se lo piensan cuando van a tratar ciertos asuntos en sus novelas. ¿Cómo hacerlo para intentar no ofender? ¿Tú también lo hace? ¿Cómo te lo planteas?

Lo políticamente correcto no es un tema que se trate en los encuentros literarios, sin embargo nos lo planteamos muchos a la hora de escribir.

MARISA SICILIA: Sí, es cierto que cada vez somos más conscientes de estos asuntos. Quizá cuando empiezas a escribir al principio todo es nuevo, estás con ganas de contar, las cosas salen, fluyen. Siempre. Además, todos tenemos una herencia detrás que hemos recogido, todas esas novelas que tanto nos han gustado, lo que todos queremos ser y que inevitablemente también llevamos como un peso con nosotros. Pero a medida que vas escribiendo más, que vas encontrando tu propia voz, vas siendo más consciente de todas esas reclamaciones de la sociedad y todas esas voces que te rodean. Así que es cierto. Yo creo que sí, que nos influye. Me pienso muchas veces las cosas, incluso por lo que te decía, a la hora de herir susceptibilidades o de que el mensaje se entienda tal y como yo lo quiero transmitir.

Cuando alguien te dice «es que esta novela es machista», por ejemplo, yo siempre voy a defender que puede haber personajes de todas las edades, representaciones de todo tipo, pero cuando te acusan de que el mensaje, o de que la protagonista es demasiado sumisa, o que se debería haber comportado más empoderada… total, estás transmitiendo unos clichés, yo creo. A mí eso me escuece cuando me lo dicen y no es ese el valor que yo quiero transmitir. Entonces, aunque yo siempre voy a defender mis novelas, sí que es cierto que también quiero que se entienda el mensaje que que hay en ellas. Y me preocupa que se malinterprete. Entonces sí que es cierto que con eso quizás tienes que tener un especial cuidado. Teniendo en cuenta que cada lector es un mundo.

J. DE LA ROSA: ¿Cómo trasladar a nuestros valores actuales, y en una época tan sensible como la que vivimos ahora, la novela histórica? Por ejemplo, el machismo de hace 50 años, o 150. Es muy difícil extraerlo de una novela, o la mujer sumisa, es muy difícil no contarlo. ¿Cómo haces esa traslación de una realidad que hoy día no es la que vivimos? Menos mal.

MARISA SICILIA: Yo creo que es un error transmitir, trasladar a la novela histórica la mentalidad de hoy en día. Estaríamos manipulando la realidad y tergiversando algo que fue cierto. Te puedes tomarte todas las licencias que quieras, que eso daría para otro programa. Pero sí es cierto que cuando te encuentras con comportamientos reprobables no puedes esperar que una mujer de hace 50 años, ni de hace 20 siquiera, ni de hace 200, actúe como una mujer de hoy en día. En ciertos aspectos sí habrá comportamientos que sean universales, pero la importancia de lo que piensen los demás, la propia mentalidad de esa mujer, indudablemente le va influir en su comportamiento. Y yo creo que eso se tiene que ver reflejado en la novela.

Es cierto que siempre van a pasar por esa mirada actual, eso es inevitable, pero creo que es beneficioso para todos, también para nosotras, para todos los lectores que comprendamos de dónde venimos, porque si no apreciamos esa evolución, ese recorrido, esa diferencia en esos comportamientos que al final son los que nos están haciendo que hoy en día respondamos de la forma que lo hacemos, pues al final estamos muy perdidos.

J. DE LA ROSA: Tú como escritora, ¿te marcas algunos límites?, por ejemplo: el machismo, la violencia de género… ¿hay algunos límites donde tú dices, hasta aquí?

MARISA SICILIA: Aunque históricamente tienes que transcribir lo que pasó, tiene que quedar muy claro que estoy diciendo esto, que no estoy haciendo apología de ninguna de esas circunstancias. Podemos ser más complacientes y más comprensivos con nosotros mismos. Pero a mí me ha pasado como lectora: era un comportamiento que yo entiendo que era perfectamente normal en esa época, pero podía tener un rechazo profundo y un desagrado rotundo hoy en día. Y si no queda muy claro que el autor también está rechazándolo, mi rechazo se extiende hacia la novela en su conjunto. Pero también es cierto que con los límites pasa una cosa, y es que son muy tentadores de bordear.

Lo bonito de la ficción es que te permite experimentar todo. Yo no me he sentido nunca atada por lo que puedan pensar los lectores, porque creo que la escritura es de los oficios más libres que puede haber. Nadie te va a impedir que tú escribas lo que te dé la gana. Eso siempre lo voy a defender. Lo que sí creo es que tenemos que ser coherentes, coherentes con el mensaje que queremos enviar. Coherente con lo que queremos, con el mensaje final que estamos transmitiendo, con lo que creemos y con lo que nos interesa.

Muchas veces nos amparamos en el anonimato de las redes sociales para decir cosas que siendo nosotros mismo no nos atrevemos.

J. DE LA ROSA: ¿Sería otro de esos límites de la libertad de expresión, de lo políticamente correcto? ¿es una forma adecuada? ¿Crees que un autor debe tener un posicionamiento neutral o debe decir lo que quiera y como quiera?

MARISA SICILIA: Lo cierto es que las redes nos ponen en esa tesitura. También es cierto que, además de autores, somos personas. Si la situación política está crispada, estamos de mala leche. Si hoy no podemos salir de puente porque nos han confinado, te fastidia porque igual tú lo tenías todo previsto. Y eso da pie a que la gente se desahogue, como es natural, en las redes. Yo creo que las redes reflejan el carácter de cada uno.

Me gustan mucho tus redes. Tienes un perfil amable, lo que yo defino como perfil amable. Es decir, no buscas el conflicto, no buscar la polémica, buscas el debate. Es algo muy distinto. Y hablando de lo políticamente correcto, yo creo que en redes hay que ser más políticamente correcto que en los libros. No creo que debamos aplicar la norma de que en las redes todo vale. Creo que es importante guardar ciertas formas e, igual que yo no quiero que nadie me falte el respeto, no faltar tampoco a los demás.

J. DE LA ROSA: Creo, Marisa, que en mi vida personal soy muy parecido a como soy en mis redes. Tú también. Otra pregunta, ¿No crees que un personaje políticamente incorrecto da mucho juego literario, aunque nos comamos las uñas?

MARISA SICILIA: Los personajes incorrectos siempre van a tener mucho tirón. A mí me gustan los personajes incorrectos, son más divertidos. Ahora mismo han entrado en la novela romántica perfiles de personajes muy distintos. Tenemos una gama muy amplia. Tanto En personaje masculino como en femeninos. Funcionan los antihéroes, el que es muy bueno y muy adorable, no tiene chicha (risas), le cuesta trabajo tenerla.

J. DE LA ROSA: No sé si has utilizado alguna vez algún personaje para decir aquello que te mosquea, que te molesta, que quieres denunciar, pero que, por comodidad no te apetece meterte en fregados y prefiere que lo diga un personaje de ficción. ¿Lo has hecho alguna vez?

MARISA SICILIA: Bueno, la verdad es que no en un caso concreto, aunque sí es cierto que hay veces en que hay alguna frase que pongo en su voz, no porque sea políticamente incorrecta, sino porque te sale y no lo puedes evitar. Pero si es cierto que a veces, en las redes, no estoy muy cómoda con los debates. Pues precisamente por todos estos problemas que venimos hablando, por el tiempo tan enorme que te obligan a dedicar.

Pero pienso que es en tu obra donde se tiene que ver lo que piensas, donde se tiene que transmitir. Yo me consideraría un fracaso si no me entendieran. Al fin y al cabo escribimos para expresarnos. Y más nosotros, que escribimos romántica, que somos, en el fondo, unos idealistas. Para mí la palabra tiene mucho que ver con esa fe en la que anhelas que al final triunfe el bien, que las cosas pueden salir bien. Sigo creyendo que por muy mal que estén las cosas, siempre hay una salida. Siempre hay una posibilidad de rectificar.

J. DE LA ROSA: ¿Tu novela romántica más políticamente incorrecta?

MARISA SICILIA: Creo que te puedes hacer una idea. Además, tú la conoces bien. Yo creo que lo más políticamente incorrecto que he escrito ha sido «El juego de la inocencia», y volvemos un poco a lo que decíamos antes.

J. DE LA ROSA: Hice una crítica de esa novela tuya hace algunos años.

MARISA SICILIA: Así es. Tiene unos personajes que no son nada ideales, que dejan mucho que desear, porque soy la primera que me meto con ellos. Durante toda la novela estoy cargando las tintas con ellos y haciéndoselo pasar mal. También es mi novela más sensual.

J. DE LA ROSA: ¿Qué estás escribiendo ahora? ¿En qué estás metida?ç

Fotografía de Marisa Sicilia. Hoy nos habla de lo políticamente correcto.
Marisa Sicilia

MARISA SICILIA: Ahora estoy medio en un impasse. Todo esto de la pandemia me ha cogido en una época también de turbulencias de todo tipo.

J. DE LA ROSA: De hecho, has escrito sobre la pandemia…

MARISA SICILIA: No quería, pero ya sabes como son las ideas de malas, que siguen su propio camino en la cabeza. Y se me cruzó una. Lo cierto es que fue completamente un imprevisto porque sin querer escribir, sin tener una idea pensada, incluso en un momento en que estaba casi en huelga de brazos caídos, salió una historia. Me sirvió también de revulsivo porque me cambió el chip completamente. Creo que me metí mucho en ella, en la historia. Me gustó mucho lo que salió. Y tuvo una respuesta fantástica, pues estuvo entre las más descargadas de este verano en Amazon. Lleva ochocientos cincuenta comentarios. Ha sido como un mensaje, que la vida te dice ¿Ves como no se pueden hacer planes? Claro, hay que dejarse sorprender y hay que ir adaptándose.

J. DE LA ROSA: Este es un gran aprendizaje que estamos teniendo en nuestra época: no podemos hacer planes para más de 15 días porque no sabemos lo que va a suceder en el país o en el planeta dentro de 15 días, si podremos ayudar a alguien, si podemos ver a los amigos… pero volvamos a dónde estábamos. ¿De qué vas a escribir Marisa Sicilia en su próxima novela?

MARISA SICILIA: Tengo una historia empezada. Con ella tuve un poco de bloqueo. Paré y empecé con otra. Lo cierto es que estaban muy relacionadas las dos. Se desarrollan en Madrid. Una en los 50 y la otra más adelante, en los 60. Una época que me gusta muchísimo. Hablar de lo que es poco reciente, pero a la vez todavía reciente, me está generando dudas. Me está llevando más tiempo, más trabajo, más reflexión. Ya veremos.

J. DE LA ROSA: Marisa, recomiéndanos una novela romántica donde se saquen los pies del plato.

MARISA SICILIA: A ver, se me ocurren muchas. Estaba pensando en todas las novelas de los años 80 y 90 que muchas leímos y ahora nos echamos las manos a la cabeza. Yo empecé con ellas y de las primeras que leí fue «El amante diabólico» de Victoria Holt. A mí aquella novela me fascinó, aunque hoy en día no sé si me atrevería a leerla y con qué ojos la vería. Pero… (risas) sí, sí, la leería hoy de nuevo. Sigo recomendando a Victoria Holt porque creo que superó una barrera, llevándonos a algo menos antediluviano. Y se me ocurre otra novela, una que empieza con una mujer, una mujer con pareja estable con la que está bien aparentemente, pero que decide contratar los servicios de un gigoló.

J. DE LA ROSA: Me suena (risas)

MARISA SICILIA: Bueno, pues a mí me gustó muchísimo ese principio de «Gigoló» y precisamente por lo políticamente poco correcto que es. Así que quería aprovechar también para preguntarte por qué decidiste iniciar la novela con ese principio.

J. DE LA ROSA: Porque muchas veces, desde mi punto de vista, desde mi humildísima opinión, tenemos una idea estereotipada de lo que pueden sentir los demás. Y yo pienso que un gigoló, un hombre que se vende por dinero, como cualquier otra persona, puede ser capaz de enamorarse locamente de un cliente y puede empezar una relación de búsqueda y de transformación a partir del amor que siente por esa persona, porque ha encontrado en ella algo que hasta ese momento no había localizado. (risas) Me acabas de coger completamente por sorpresa, Marisa. Te voy a exponer ahora dos afirmaciones que he localizado en las redes, anónimas ambas, para que me des tu opinión. La primera dice así: Escribo novela romántica porque es un género blando donde sé que no molestaré a nadie.

MARISA SICILIA: Me consta que no. No es que lo haga por no molestar, nunca lo pensé así. Aun así, hay gente que se molesta. Yo lo siento de verdad, porque no es mi intención, pero hay personas que se han molestado conmigo. A veces, en una novela hay cosas que pueden herir susceptibilidades, pero creo que siempre hay que ir adelante.

J. DE LA ROSA: La segunda: En la novela romántica no se tratan temas espinosos.

MARISA SICILIA: No de ahora, sino de siempre se han tratado temas espinosos en la novela romántica. Temas que no se trataban en otros géneros, empezando por la sexualidad. La sexualidad en los años 80 y 90 todavía era un tabú y más la sexualidad para mujeres, donde parecía que los únicos que tenían sexualidad eran los hombres. Desde entonces he sentido la novela romántica. Ha sido un revulsivo, una manera de expresar y de dar cabida a esa idea, de canalizar, de decir «oye, eres tan libre como ellos».

J. DE LA ROSA: Marisa, ha sido un placer hablar contigo.

MARISA SICILIA: Ha sido muy divertido. Muchas gracias.

J. DE LA ROSA: Muchísimas gracias a ti por haber accedido a charlar conmigo y con mis escépticos. Y para nuestros oyentes, eso ha sido todo por hoy. Hemos compartido una charla amable y enriquecedora con Marisa Sicilia sobre lo políticamente correcto, porque ella tiene una visión de las cosas de la que se puede aprender.

Y terminamos con una pregunta para ti: ¿Cuáles son tus límites de la corrección?

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1 Comentario

  1. Seré políticamente en las redes? En cuanto a la entrevista muy buena y debo leerla nuevamente con más detenimiento. Es muy difícil ser completamente libres. Es un bien tan preciado como la salud. Gracias.


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