El color rosa, con Regina Roman.

Hola de nuevo, mis queridos escépticos y bienvenidos a una nueva edición de «Novela romántica para escépticos». ¿Sabías que el color rosa se vincula con nuestro género literario? Pues de eso vamos a hablar hoy.

A la novela romántica se la conoce como novela rosa. Un consejo, jamás le digas a un aficionado o aficionada a la novela romántica que lo es a la novela rosa. ¿Por qué? Bueno, vamos a debatir un poco sobre eso.

¿Por qué se le llama novela rosa? Hay varias teorías, quizá en contraposición a la novela negra, pues el negro es el contrario psicológico al color rosa.

Quizás porque se trata de un género escrito y leído básicamente por mujeres (el 80% según las encuestas). También dicen que la novela rosa es simplemente un subgénero dentro de la novela romántica. Sería lo que conocemos como novela blanca o novela blanda.

Otras cosas sobre el color rosa: no existe en la naturaleza. Es simplemente lo que nuestro cerebro crea en una longitud de onda que estaría entre el rojo y el violeta, y se asocia habitualmente a la inocencia, al amor, a la entrega y a la generosidad. Cualidades que tradicionalmente se han vinculado con la figura femenina, pero con las que yo también me siento identificado. (Risas)

Hoy, para tratar sobre el color rosa, traigo a una persona muy especial, muy especial por muchas razones, entre otras porque es alguien a quien admiro, quiero y conozco bien. Ella ha sido abogada, dejó de serlo y se hizo actriz. Es una maravillosa estilista, de hecho, quizá la conozcáis en su papel de asesora de imagen como Mota-rosa. Y es una autora espectacular. ¿De quién hablo? De Regina Román.

Cómo triunfa el color rosa: su última novela «Días sin lágrimas», editada por el sello Mil amores, de Mediaset, está arrasando y tiene unas críticas espectaculares. 

J. DE LA ROSA: Regina, muy buenas.

REGINA ROMAN: ¡Hola! ¡Qué pedazo de presentación! Me llamo Mota-rosa. Mi gata Rosa. José de la Rosa. ¡Algo concuerda!

J. DE LA ROSA: (Risas) ¿Crees que la vida es tan fácil como nos hace ver el color rosa?

REGINA ROMAN: La vida es multicolor. La vida es un gran arco iris, con muchos colores, pero, aunque el arco iris no los incluye, tenemos muchos grises. También tenemos mucho negro. Tenemos muchos días azul noche. Pero evidentemente hay que ir buscando dentro de cada color, por oscuro que parezca, esa parte de brillo que tiene, esa parte del aliciente que posee.

Porque hasta el negro, que tradicionalmente se asocia a la tristeza y al luto, tiene unas connotaciones positivas que hay que resaltar. Y para mí, como asesora de imagen, el negro es uno de mis colores favorito. El gris tiene mucho que decir también y es un gran compañero de vida para cualquier otro color. Así que, por qué no rosa, o del color que sea. Tiremos adelante con la vida.

J DE LA ROSA: ¿Cuándo se viste Regina Roman de color rosa?

REGINA ROMAN: Pues Regina Roma usa el color rosa desde hace muchos años, cuando creé a Mota-Rosa, que es mi alter ego. Hay muchas personas en mi canal de YouTube, Mota Rosa Channel, que piensan que me llamo así y que le he dado la vuelta al nombre (Rosa Mota). Realmente es un este nick que surgió hace un montón de años, cuando me junté con tres o cuatro compañeras y montamos un blog de escritoras que se llamaba «Con un par de tacones. Cada una teníamos asignado un día. El mío era los martes y mi entradilla era Mota-Rosa. Y ahí surgió algo que traduje como «el toque femenino».

El color rosa es delicado, femenino, sutil, como yo imagino a la mayoría de las mujeres, lo que no significa que no seamos fuertes, valientes y guerreras, que lo somos. Pero qué bonito eso de ser fuerte, valiente y guerrera al tiempo que sutil y delicada, ¿no? Y solo lo podemos hacer nosotras.

J. DE LA ROSA: El color rosa está muy denostado, muy alabado también, y en este momento es un color muy problemático. ¿Crees que este color puede ser también una actitud desafiante ante la vida?

REGINA ROMAN: Claro que sí. Cuando yo estudiaba Teoría del color durante mi formación como asesora de imagen, descubrí algo que me apasionó: el lenguaje de los colores. Todos lanzan un mensaje, y el rosa, en concreto, es un color de paz. Es un color calmante. Como tomarse una tila. Si estás muy nervioso párate a mirar una pared rosa, y te calmarás. Por eso en Estados Unidos, donde tú sabes que el índice de violencia callejera es muy alto, pintan las salas de interrogatorio de rosa, para calmar a los detenidos y aliviar situaciones de peligro. Y es precisamente por ese efecto calmante.

También sucede en los hospitales, muchos de los uniformes sanitarios usan el color rosa, porque contribuye a calmar el nerviosismo. Así que ¡viva el rosa! Nos calma y nos sumerge en una situación de dulzura y de tranquilidad para afrontar todo lo que tenemos que encarar a diario, que es mucho y muy duro.

J. DE LA ROSA: Da la impresión de que la novela romántica habla sólo de tiempo felices. ¿Crees que es así?

REGINA ROMAN: En absoluto. Lo único que tiene la novela romántica es un final feliz. Pero creo que nos cuenta historias que no son solamente felices, porque anda que no lo pasan mal.

Nuestros protagonistas tienen que luchan, lloran, sufren, vuelven a empezar diez mil millones de veces. Y se reinventan. Y todo eso lo hacen por amor, por culpa del amor y en nombre del amor. Así que yo creo que las historias de amor, como todas las historias que llegan al corazón y que son emocionales, nos hacen sufrir y nos hacen sentir. Bueno y malo. Y para nada son historias rosas. Son historias que terminan bien, pero son duras y muy reales.

Seguro que hay chicas y chicos que nos están escuchando y que han pasado por una ruptura. Pues decirles que los finales de las historias de amor te hacen volver a confiar en que lo que perdiste puede volver a ocurrir. Eso es importante. Cuando has perdido totalmente la fe, cuando has perdido la confianza en el amor, cuando crees que no te puede volver a suceder, te zambulle de lleno en las historias de amor y ese final positivo te hace recuperar la esperanza. A lo mejor ahora no, porque no estás preparado, pero dentro de un tiempo, y poco a poco te viniendo esa confianza que has perdido en el amor.

J. DE LA ROSA: ¿Qué tres consejos darías a alguien que no lee habitualmente novela romántica porque es novela rosa?

REGINA ROMAN: Primero, es lo mismo que cuando yo le hago una asesoría de imagen a un cliente o a una clienta que se queja de que siempre va de negro y le pregunto: «¿Has utilizado alguna vez el azul marino como sustitutivo del negro?» Y me contesta «Ay, no, no, no, porque a mí el azul marino no me gusta». Mi respuesta siempre es «Pues vamos a probarlo». Se dan por sentadas determinada cosa y perdemos un montón de experiencias que nos pueden cambiar la vida.

Los prejuicios en lectura, y en el resto de las cosas de la vida, son una tontería muy grande y no valen para nada. Son una pérdida de tiempo tremenda.

Y segundo, ¿quién no ha leído una historia de amor, por mucho que repudie la novela romántica? Si son lectores, yo te apuesto los dedos de una mano a que ya han leído cinco, diez, veintiséis novelas románticas sin darse cuenta.

Porque las historias de amor, los hilos de trama romántica, están presentes prácticamente en todos los libros, en todas las historias. No hay historia, trate de lo que trate, que no lleve una trama romántica por algún sitio. Me da igual que sea secundario, terciario, pero de repente te sorprendes a ti mismo queriendo pasar la página, buscando a ver dónde está esa historia entre esos dos que se aman y están sufriendo y pasándolo tan mal.

J. DE LA ROSA: ¿Qué cosa encontramos en las novelas de Regina Román que son diferentes a otras autoras?

REGINA ROMAN: Eso creo que lo tiene que decir el que lee. Porque además me leerme a mí, lee a otras personas y creo que puedo hacer la comparativa. Pienso que siempre tengo los pies en la tierra, y si mis novelas pecan de algo, es de ser muy realista.

Soy una persona de lo más pacífica, de lo más racional, pero me pasan muchísima cosa y tengo muchísimas vivencias. Aparte, me enamoro continuamente con una facilidad tremenda (risas) y vivo mis historias de amor con muchísima pasión. Cuando disfruto, disfruto a tope. Cuando sufro, sufro más que nadie. Y te digo esto porque creo que no tengo más remedio que reflejarlo en mis novelas. Quizá esa sea la diferencia.

J. DE LA ROSA: Yo tengo mis dos razones para leerte: que tus novelas son adictivas y que son diferentes. Pero ahora quiero que me cuentes «Días sin lágrimas», tu última novela. He leído críticas para quitarse el sombrero. Necesitábamos hacerlo todo.

REGINA ROMAN: Yo espero, viendo cómo le está gustando a la gente, que ojalá la veamos hecha serie. Esta novela es algo que yo tenía pendiente hacía tiempo, porque siempre que íbamos a eventos literarios me preguntaban insistentemente que cuándo iba a escribir una novela histórica, pero es un género que me merece todo el respeto del mundo. Y aquí está.

El amor es tan intrínseco al ser humano, que si en una novela aparece gente que come, gente que duerme o gente que respira, tiene que aparecer gente que ama.

La novela se desarrolla en el Madrid de 1918, porque cuando viví en Madrid y me levantaba por las mañanas veía desde mi ventana en calle del Barquillo número 8, un palacete que inspiró toda esta historia. Los escritores, cuando vemos un edificio antiguo, solemos pensar en quién viviría allí. Yo veía a los personajes entrando y saliendo del portón grande, asomarse a la balaustrada de piedra de la azotea y, como amante del thriller que soy, la novela no podía dejar de tener un misterio.

En realidad, aquí hay varios misterios que se encadenan y conforma una lectura muy adictiva, porque cuando ya empiezas a tener claro cómo se resuelve el primero, surge el segundo que a continuación enlaza con el tercero con un giro de la historia que te deja un poco sorprendido. He aprovechado también para exponer algunas teorías que están relacionadas con la historia antigua de la Iglesia… pero no quiero hacer spoilers.

Todo lo que te he contado se articula mediante una historia de amor aparentemente imposible, sobre todo en la época en que se desarrolla, porque es una historia de amor apasionada entre dos personas que pertenecen a dos mundos diferentes.

El protagonista masculino se llama Carlos, y es un caballero de los pies a la cabeza. Las lectoras me lo dicen (risas), que te enamora al segundo, pero que está dispuesto a pelear por lo que quiere. Él ya ha cedido una vez en su vida y no está dispuesto a volverlo a hacerlo. Tiene las cosas muy claras y es muy luchador dentro de su caballerosidad.

Luego tenemos a la protagonista femenina, que es una superviviente. Estoy enamorada del personaje de Irene, un nombre que significa «La deseada», que suena a clásico.

Creo que «Días sin lágrimas» es una novela en la que, sin querer, te enamoras de los dos protagonistas, de la pareja, y no sabes a cuál de los dos prefieres. Ambos son apasionantes de verdad.

J. DE LA ROSA: De hecho, hemos visto el spot publicitario de tu novela en la tele, en Tele5, en Cuatro…

REGINA ROMAN: Cuando vi mi novela en Sálvame, me iba a dar un jamacuco (Risas).

J. DE LA ROSA: Recomiéndanos una novela, Regina, una novela romántica que nos emocione.

REGINA ROMAN: Uff, yo soy muy llorona y me emociono con facilidad. Creo que la primera novela que te roba el corazón es como el primer amor y eso no se puede olvidar nunca. En mi caso fue «Jane Eyre», de Charlotte Brontë. La leí siendo muy niña y me quedé con la historia de cuando Jane está en el orfanato. Pero más adelante conoces al señor Rochester y empieza toda esa historia de amor apasionado, pero tan duro ¡Dios mío! Me quedé absolutamente fascinada por la oscuridad que tenía ese amor y que a pesar de ella… cómo brillaba.

Otra novela que consiguió enamorarme, sorprenderme y fascinarme fue «Los tres nombres del lobo», de nuestra compañera Lola P. Nieva, porque la autora sabe moverse por los hechos históricos de una forma fascinante.

J. DE LA ROSA: Para terminar, suele bichear en Redes Sociales y me gusta coger opiniones anónima sobre la novela romántica y más cosas. Te traigo dos, a ver qué te parecen. La primera dice así: «Todo es fácil en la novela romántica».

REGINA ROMAN: Ya lo hemos dicho antes, que de fácil nada. Al contrario, mientras más complicada más nos gusta.

J. DE LA ROSA: Vamos con la segunda: «Vestirse de negro es lo más elegante».

REGINA ROMAN: Sí, es verdad. El negro es extremadamente elegante y trasmite fortaleza de carácter y personalidad. La persona que solo se viste de un color nos está diciendo que tiene una personalidad muy definida. O nos está diciendo todo lo contrario, que no tiene ningún tipo de interés por la moda y que tira por lo cómodo. Además, el negro es muy sexy.

J. DE LA ROSA: Pues, Regina, hasta aquí llegamos. Un millón, dos millones, cinco millones de gracias porque hablar contigo es siempre un placer.

REGINA ROMAN: Gracias a ti por acordarte de mí, por contar conmigo, por ser tan buen compañero y porque te haya gustado tanto «Días sin lágrimas».

J. DE LA ROSA: Y nada más por hoy. Muchísimas gracias a mis queridos oyentes por habernos acompañado durante esta charla con Regina Román. Escépticos, hemos hablado de cómo es el color rosa y de cómo se relaciona con la novela romántica.

¿Qué opinas tú del color rosa? Nos vemos en la próxima. Un abrazo y sed felices.

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