El infiel en la novela romántica.

Hola, mis queridos escépticos y bienvenidos a una nueva edición de «Novela romántica para escépticos» donde daremos una vuelta a una idea: el infiel en la novela romántica

Hoy quiero empezar hablando de algo que os va a resultar curioso: las portadas de novelas románticas. No sé si sabéis que a lo largo de las últimas décadas ha habido una tipología de portada que, más o menos, se han relacionado con las inquietudes de cada momento.

Por ejemplo, las portadas de la novela romántica de los años 40 representaban al ama de casa. Hasta aquí ningún misterio. En los 50 se empiezan a representar a mujeres en aspectos relacionados con sus carreras profesionales: abogadas, médicas, ejecutivas y, por supuesto, hablan del amor. Si pasamos a los 60, una curiosidad que os va a encantar: el romance médico, las portadas de las novelas románticas se llenan de enfermeras y médicas. En la década de los 70 se acentúa el movimiento de liberación femenino y eso también se refleja en las portadas de la novela romántica, como también cierto aire escapista.

En los 80 y 90 no hace falta que lo diga, se llenan de sensualidad, de mujeres con poca ropa y señores de la misma guisa. Y en los años 2000 las ocupan heroínas sexys y, sobre todo, heroínas independientes. Y hoy vamos a hablar de un tema que creo que te va a interesar.

Pero primero deciros que he traído a una autora de lujo para hablar de… el infiel.

Para los lectores habituales de novela romántica, con los tres datos que voy a dar sabréis quién es esta autora. Para mis queridos escépticos, que no conocéis mucho de novela romántica, por favor, prestad atención porque vamos a hablar con una de las grandes.

La primera vez que yo supe de ella fue con su obra «Los tres nombres del lobo», que arrasó en ventas y la convirtió en una de las autoras de cabecera de muchas lectoras, en un referente en la novela romántica en nuestro idioma. Ganó en 2018 el Premio Letras del Mediterráneo y hace nada, en noviembre, ha sacado su última novela «La muerte que respiras». Me refiero nada más y nada menos que a Lola P. Nieva. ¿Lola qué tal?

LOLA P. NIEVA: Hola, Pepe, encantada de estar con vosotros en este espacio.

J. DE LA ROSA: Encantado yo, porque tenerte aquí es todo un lujo. Te doy algunos datos relacionados con la infidelidad para calentar motores. En un estudio que publicó en junio de 2019 el diario El Mundo, decía que aproximadamente el 40% de los hombres en nuestro país dicen haber sido infieles frente a aproximadamente el 30% de las mujeres. De este porcentaje, el 14% han sido infieles a su pareja actual. ¿Cómo te quedas?

LOLA. P. NIEVA: ¿Eso dicen? Yo creo que el porcentaje es mucho más alto. (risas)

J. DE LA ROSA: Además, para el 34 %, serían cuernos incluso si su pareja soñara con hacer el amor con alguien. Si se eliminara de la ecuación la posibilidad de que nos pillaran, todo esto aumentaría en los hombres en un 2 %, hasta el 42%, y en las mujeres bajaría. En este caso se quedaría en un 20%.

Durante el confinamiento, la plataforma de citas Ashley Madison, hizo una encuesta en España y el 52% de sus usuarios tuvieron la intención de conocer a personas nuevas fuera de su relación actual. Y precisamente todas estas encuestas manejan tres tipos de infidelidad, lo que se conoce como la infidelidad psíquica, que consiste en fantasear con otra persona. La infidelidad física, que no es necesario explicar en qué consiste, y la infidelidad virtual, cuando se mantienen relaciones eróticas a través de las redes sociales.

¿Crees que quien es el infiel una vez lo es para siempre?

LOLA P. NIEVA: Creo que no, eso sería generalizar. Hay muchos tipos de infidelidad. Creo que en las mujeres se da más la infidelidad emocional, que sería una búsqueda de cariño, o de despertar el interés, o de sentirse especial. Sucede cuando ya no se sienten esas cosas que sentían por su pareja y ahora se buscan con otra persona. Eso son infidelidades emocionales que al final derivan o no en la infidelidad física. Pero insisto, no podemos generalizar sobre esto.

Cada persona tiene su motivo, su justificación para hacerlo. Creo que, quizás, hay personas que con su pareja no tienen lo que necesitan porque dejan de sentirse complementados y buscan en otro sitio algo mejor. No, no es que busquen, sino que llegan, les surge, lo encuentran, sienten la atracción hacia otra persona y no pueden o no tienen la racionalidad para decir que no.

La persona infiel, el infiel por naturaleza tiene un comportamiento diferente, basado en la justificación de la infidelidad. Personas que son así, son desleales. Pero, insisto, no siempre es así. Hay veces que, simplemente, se cruza otra persona en su camino y en ese momento piensan que han encontrado lo que buscaban.

J. DE LA ROSA: ¿Crees que esa infidelidad psíquica o emocional de la que tú has hablado podríamos calificarla como infidelidad sin más? ¿Cómo la encajamos?

LOLA P. NIEVA: La emocional y la psíquica las voy a diferenciar. La psíquica es cuando fantaseamos con otra persona sin llegar al plano físico. Yo creo que eso es una cosa natural, normal y que deberíamos de normalizar y no condenarla como una infidelidad. Me parece bastante injusto porque somos dueñas de nuestro propio pensamiento y nos debemos lealtad a nosotros mismos.

J. DE LA ROSA: Además, que tire la primera piedra quien no lo haya hechos (risas).

LOLA P. NIEVA: Efectivamente, yo creo que es una cosa natural, inherente al ser humano. Da igual si se fantasea con actores de cine o con gente cercana, porque somos dueños de nuestra mente y de nuestros pensamientos. No tenemos que dar cuentas de nada a nadie ajeno. Incluso lo veo como algo sano, quiero decir, si no se le hace daño a nadie porque es tu propia intimidad, pues adelante.

Otra cosa es la persona que tiene una carencia afectiva o emocional en su relación, que al final va a buscar o se va a dejar querer por alguien que realmente la nutra. Entonces puede ser, como dices tú, a través de la virtualidad o del inicio de una relación de amistad. Y esto, al final, tiene el peligro de que te va llevando hacia una nueva relación.

A veces, simplemente estás buscando que alguien te haga sentir bien y tú misma te cuestionas si es una infidelidad o no, que alguien te diga cosas bonitas, o cosas que tu pareja no te dice. ¿Dónde está esa barrera? Porque no sabes si eso está mal o está bien, pero tú te sientes estupendamente porque tienes una carencia afectiva y no eres todavía consciente de que la tienes.

Si te enteraras por cualquier medio fiable, quizá porque lo vieras con tus propios ojos, que la pareja de alguien muy cercano le está siendo el infiel, ¿cómo reaccionarías? ¿Se lo dirías?

LOLA P. NIEVA: Ese es un tema muy, muy delicado. Si quieres hacer ver a tu amiga o amigo que está siendo engañado, creo que lo peor que puedes hacer es decir «oye, mira, he visto esto». Quizá tengas que enfocarlo hacia el problema de su relación y que vayas descubriendo por sí mismo, con pistas o con miguitas de pan, lo que sucede, pero sin decírselo de manera demasiado clara, porque hay gente que prefiere estar ciego y lo que le molesta es que le abran los ojos.

J. DE LA ROSA: Es cierto. Hay gente que prefiere tragárselo a hacerlo público por lo que supone socialmente ser engañado.

LOLA P. NIEVA: En efecto, hay gente que a lo mejor lo sabe y no quiero saberlo. Y lo que no le gusta es que llegues tú y se lo pongas por delante, porque lo que quiere es esconder ese problema. Al final, quien se lo dice es quien va a pagar los platos rotos, la persona que se inmiscuye para abrir los ojos al que no quiera abrirlos.

Entonces hay que sopesar muchas cosas para saber qué decisión tomar. Depende del amigo, depende de la confianza y depende del tacto que tengas. Porque si no quiere verlo lo va a justificar de cualquier manera y al final vas a acabar tú como el malo de la película. No quieren verlo, se niegan a afrontar esa realidad porque duele y entonces cargan contra el mensajero.

Es una situación muy, muy delicada. Creo que es mejor ir dando miguitas de pan y llevarlo por el sendero hasta que él mismo descubra lo que sucede antes que decir «oye, mira, esto es lo que hay». Porque es un shock. Es un proceso muy doloroso.

Quiero matizar algo, la infidelidad, si lo piensas, es un engaño a nosotros mismos más que a la pareja. Al final, lo que sucede es que creemos que lo que necesitamos nos lo puede dar otra persona, ya sean una, dos o tres. Cada persona tiene unas necesidades diferentes cuando en realidad, si nos escuchamos, lo que necesitamos lo tenemos dentro y nos lo podemos dar nosotros mismos. Si nos prestamos atención, no tendríamos la necesidad de estar buscando aquí y allí, ni picando en ningún sitio.

La infidelidad supone un ejercicio de inseguridad e insatisfacción.

J. DE LA ROSA: Eso me hace pensar. Ya sabes que este programa se llama «Novela romántica para escépticos» y está dedicado a quienes conocen poco la novela romántica o que ha oído hablar de ella pero que no la han leído. Y a veces se tiene la idea de que la novela romántica profundiza en la idea de que se necesita a alguien para ser completo, para ser feliz. ¿No crees que, si tú eres completo contigo mismo, no necesitas a nadie más?

LOLA P. NIEVA: Creo que eso ya está superado en la novela romántica. Descargar la responsabilidad de nuestra felicidad en una tercera persona. La responsabilidad de nuestro bienestar es única y exclusiva de nosotros mismos. Entonces, desde el momento en que tú lo tienes claro, sabes que una cosa es compartir tu felicidad con alguien y otra bien distinta que esa persona deba hacerte feliz.

Es un error en las relaciones sentimentales, que descargamos nuestra responsabilidad en otro. Tú tienes que compartir tu felicidad con la otra persona, tú mismo eres el encargado, y delegamos responsabilidades con una facilidad impresionante.

J. DE LA ROSA: No hace mucho leí una cosa que me llamó la atención y es que hoy día, en los últimos años, se pretende que aquello que nos proporcionaba el clan nos lo dé nuestra pareja. Quiero decir, que nos proteja, nos ame, nos cuide, nos entretenga, nos divierta, nos llene la parte emocional, la parte sentimental, que sea una bestia en la cama, etcétera, etcétera, etcétera.

LOLA P. NIEVA: Si aspiras a todo eso, evidentemente una persona no puede dártelo todo. De ahí parten muchos problemas.

J. DE LA ROSA: Hay una frase de Hanif Kureishi que me encanta y dice «Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad a los demás, al pasado, a alguien, a antiguas opiniones de uno mismo». ¿Qué opina sobre esto? ¿Y qué opina de cómo tratamos en la novela romántica el tema de la infidelidad?

LOLA P. NIEVA: Bueno, la frase me parece soberbia, brillante, porque además pienso exactamente igual. Para pasar a otro camino, para dar un paso adelante, al final tienes que ser tú, tienes que cambiar. Y si cambias ya eres infiel a lo que fuiste anteriormente. Entonces eso implica una infidelidad en sí mismo y eso es avanzar el camino de la vida y dejar cosas atrás para conocer otras nuevas que la vida te va poniendo por delante. Tú tienes que decidir si te quedas estancado o sigues adelante.

Sobre el tema de la infidelidad en la novela romántica me voy a mojar. Hay mucha hipocresía y te voy a decir por qué. Es un género consumido en un 90% por mujeres. Cuando en la novela hay un trío, no se considera que haya infidelidad si son dos hombres y una mujer y ella tiene que decidir entre uno y otro. Esto no está mal visto. Pero, ¡ojo!, si es a la inversa, y lo digo por experiencia, si la novela versa sobre un hombre que se enamora de dos mujeres, entonces está condenado. ¿Por qué? Pienso que porque la lectora se siente protagonista, se siente en el papel de ella y a nadie le gusta estar en el papel de la engañada, de la no elegida.

Así que se condena al protagonista masculino si es infiel, pero si lo es la protagonista femenina no sucede nada. Por eso digo que hay un poco de hipocresía y es un tema muy arriesgado de tocar en la novela romántica. Porque al final, como lectores, queremos sentirnos parte de la historia, pensar que todo es perfecto, que se encuentra al amor de su vida. Por eso digo que al igual que hemos avanzado y las protagonistas son hoy en día mujeres independientes, también debemos afrontar los rechazos sentimentales y las infidelidades.

Creo que eso debería incorporarse a la romántica, igualdad entre hombre y mujer también en este aspecto, porque es parte de lo que hay que gestionar en la vida si te sucede. Y esto pasaba antes en las novelas, pero se ha ido perdiendo. Por ejemplo, en «Cumbres borrascosas». Es una novela que ha sido una un referente para mí. La tengo en la mesita y me gusta releer párrafos y frases.

Ahí están los celos, y tiene un final tristísimo. Es un drama, una tragedia, pero hermosísima también. Y toca el tema de la infidelidad, porque ella se casa con otro hombre, aunque sigue enamorada de él, por lo que es una gran historia de amor donde no todo es rosa, no todo es honesto. El amor puede conllevar tragedias impresionantes o finales maravillosos, pero hay que aceptar las dos cosas, no siempre seguir con lo mismo.

J. DE LA ROSA: Lola, ¿crees que los escritores debemos abandonar la decencia a la hora de ponernos a escribir?

LOLA P. NIEVA: Esa es una frase de Kureishi. Yo soy de dejar la decencia y absolutamente todo en mis novelas. Porque si quieres mostrar al lector diferentes puntos de vista, tienes que salir de esa barrera de la decencia, irte a lo oscuro y mostrarle también otras formas de pensar, que hay otras formas de ver las cosas y otros valores en otros personajes. Así que creo que sí. Y aparte, es un ejercicio muy valiente.

Y volviendo a la infidelidad, están las personas que son infieles por naturaleza, porque sienten ese impulso y no lo pueden controlar, que se mueven por la pasión. Hay gente que no puede evitarlo, que tiene un impulso sexual más agudo que el resto, o tiene más necesidades y no es dueño de su conciencia. Y luego hay otro tipo de infidelidad muy diferentes. Hay que saber diferenciar y no meter a todos en el mismo saco.

J. DE LA ROSA: Hay dos palabras que suenan connaturales a la infidelidad. Una es la sinceridad y la otra el perdón, ¿cómo lo ves tú?

LOLA P. NIEVA: Creo que es necesario sincerarse con la persona traicionada, y sobre todo con uno mismo, porque te tienes que preguntar por qué lo has hecho. Yo creo que al final tienes que ahondar en el motivo. Si realmente lo has hecho porque en realidad no quieres a tu pareja, o simplemente ha sido un desliz pasional. Entonces, a partir de ahí, tomar una decisión.

En el caso la sinceridad es lo mismo. Si tú decides ser sincero porque realmente quieres a esa persona, o si decides guárdatelo para ti porque descubres que no quieres volver a hacerlo, porque quieres a la persona con la que estás y temes que descubra que has sido infiel y habrá problemas.

Creo que es un momento muy importante en una relación, afrontar una infidelidad. Ese es un motivo de ruptura.

Entonces tienes que saber si te arriesgas a perder a esa persona o no, pero sobre todo tienes que ser sincero contigo mismo, porque si has sido infiel, posiblemente a esa persona no la quieras como crees.

LOLA P. NIEVA: Bueno, pues es un thriller histórico, Ya sabes que me gusta mucho viajar en el tiempo. Me apetecía Egipto porque yo soy una enamorada del antiguo Egipto. Me venía muy bien la maldición de Tutankamon para hilar dos épocas, pues también me fascina la arqueología de principios del siglo XX en El Cairo y en Luxor. Dos historias que se unen por medio de esa maldición. Es una historia que me ha venido muy bien para hilar una serie de asesinatos que derivan en la maldición que luego tuvo lugar en el siglo XX.

Y es una novela que tiene de todo, historia, aventuras, también razones sentimentales. Evidentemente hay un trío, hay una infidelidad emocional.

J. DE LA ROSA: Te iba a preguntar eso, si había infidelidad en tu novela.

LOLA P. NIEVA: Pues sí, hay una infidelidad emocional, ya sabréis por qué. La protagonista se ve obligada, o ella misma se ofrece, como prenda para casarse con otra persona para salvar una vida, a pesar de estar enamorada de alguien. Y a raíz de ahí hay una progresión de sentimientos. Ella se debate entre su lealtad emocional hacia la persona por la que se ha sacrificado, y que se supone que la quiere, y lo que va recibiendo de su esposo, descubriendo qué tipo de hombre es, y ha empezado a despertar sentimientos en ella. Esa es la parte emocional de la novela.

En la época actual está la otra historia, donde la protagonista es médica, así que nos encontraremos con muchos remedios naturales que a mí me fascinan en esa época tan avanzada. Porque es curioso, en el año 1800, antes de Cristo, los avances médicos fueran impresionantes. Como la trepanación craneana, o las prótesis de dedos de madera, de pies. O las cirugías de apendicitis. La protagonistas, como sanadora, también se enfrenta a retos médicos. Se ve involucrada en la investigación de una serie de asesinatos en el templo de Amón, porque a raíz de la muerte del faraón Tutankamón, con 18 años, se empiezan a suceder una serie de crímenes dentro del templo, y van muriendo escribas.

Su marido es el encargado de investigar junto con un monje del templo que también es médico, y es este quien le va enseñando a ella a preparar medicamentos. Los tres van e intentando desgranar todos los asesinatos

En la época actual nos juntamos con el protagonista, Zahid, que es un colaborador de Howard Carter dentro del equipo de arqueólogos. Y como han muerto ya ocho personas del equipo, él piensa que será la novena víctima. Así que debe encontrar un antiguo legajo árabe con el que desmontar la maldición.

También hay otra aventura de investigación, porque hay una periodista que le ayuda para saber qué pasó en la antigua Tebas. Entonces vamos descubriendo qué es lo que sucedió de la mano de Selki, que es la protagonista, y va tirando del hilo hasta unir dos tramas en un final que espero que os guste.

J. DE LA ROSA: Lola, como tú sabes en «Novela romántica para escépticos» tenemos muchos oyentes que son escépticos y me gustaría que les explicaras por qué deben leer a Lola P. Nieva.

LOLA P. NIEVA: Es una pregunta un poco complicada. Yo sólo puedo decir que en mis novelas, al igual que en otras muchas novelas románticas, hay muchos más contenidos y muchas más tramas que sostienen la historia de amor. Si quieren viajar, sobre todo. Yo creo que una de mis particularidades es la capacidad de transmitir emociones, sentimientos. Prefiero que vivan la historia, que sientan la historia y se atrevan a viajar a otras épocas de mi mano y comprender lo que se sentía en esta época.

Una novela romántica tiene muchísimos más ingredientes que una simple historia de amor entre dos personas.

Estamos hablando de una ambientación. Estamos hablando de tramas de todo tipo, de thriller, de histórica, de aventuras. No sé, yo creo que es un compendio de muchas cosas que sirven para pasar un buen rato.

J. DE LA ROSA: Yo creo que deberían atreverse. Lo subrayo y además confirmo que leer a Lola P. Nieva es una aventura y un placer. Bueno, ¿Nos recomendarías alguna novela romántica donde haya una infidelidad en condiciones?

LOLA P. NIEVA: A mí me gustó mucho «La letra escarlata». La novela es una maravilla. Hay muchos clásicos que tocan ese tema, «Ana Karenina», por ejemplo. Me gustó mucho «El padre infiel», de Antonio Scurati. Es muy curiosa porque habla de las dudas existenciales del hombre infiel. Aparte ahonda mucho en el tema del porqué se es infiel, en las causas, en las motivaciones.

J. DE LA ROSA: Terminamos, Lola, con tres afirmaciones. Me gusta mucho viajar en las redes sociales y he pillado tres afirmaciones anónimas y quiero que me des tu opinión. La primera, «La infidelidad en la novela romántica se toca de puntillas».

LOLA P. NIEVA: Sí, por el motivo que te he dicho. Queremos cuidar tanto a la lectora, no queremos que pase un mal rato, que pasamos cosas por alto para que no se caiga ese castillo de naipes. Y entonces, pues tenemos miedo de que el lector, la lectora, en este caso, tenga un mal sabor de boca, y creo que es otra de las cosas que deberíamos desmontar, francamente.

J. DE LA ROSA: Totalmente de acuerdo contigo. La segunda, «En el género romántico se enjuicia de infidelidad».

LOLA P. NIEVA: Se enjuicia, se prejuzga, se condena. Por ejemplo, «Bruma Azul», que es mi novela que más controversia ha despertado porque es un poco transgresora, iba a ser una novela de escoceses del siglo XVII y tal. Pero yo soy muy fiel a la historia que mis personajes me quieren contar. Entonces yo fui fiel a lo que el personaje quería hacer y el personaje se debatió entre dos mujeres. Estuvo con una. Luego con otra. Todo eso fue susceptible de condena y no les gustó a muchas lectoras. No entendieron tampoco las motivaciones. Es una historia muy intimista del personaje y no entendieron el porqué de sus actos.

J. DE LA ROSA: Y la tercera, «No conozco a nadie que haya sido infiel».

LOLA P. NIEVA: Sí, sí conozco. Vamos a dejarlo ahí. (risas)

J. DE LA ROSA: Lola, ha sido un placer como siempre, hablar contigo y aprender de ti, y de las cosas que tenías que contarnos sobre tu novela. Tenemos que leerte. Así que nada, os invito a meteros en Egipto de la mano de Lola P. Nieva. Muchísimas gracias.

LOLA P. NIEVA: Gracias a ti.

J. DE LA ROSA: Mis queridos escépticos, hoy hemos tenido con nosotros a una autora de lujo y a una persona maravillosa, buena conversadora y de quien os recomendó que tenéis que hincar el diente a cualquiera de sus novelas. Todas son exquisitas. Muy bien narradas y siempre, siempre muy interesante. Hemos hablado sobre la infidelidad y nos hemos enterado también de cómo han sido en las últimas décadas las portadas de las novelas románticas. Muchas gracias por estar con nosotros y nos vemos en el próximo programa. Abrazos y disfrutad.

Este ha sido nuestro paseo por la infidelidad en la novela romántica, un tema espinoso. ¿Qué harías tú si te enteraras de una infidelidad?

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4 Comentarios

  1. Me encanta escucharos y más a dos grandes de las letras como vosotros dos. Y en cuanto a las infidelidades como bien decís no se puede generalizar pero hay un grupo de ellos en que tarde o temprano vuelven a ser infieles, y siempre tienen escusas para justificar ese hecho, para mi desleal y traicionero. Cuando comentáis en que si veis a un/a conocid@ que su pareja le es infiel, y si se lo diríais, bien cierto es que es un tema peliagudo y muy delicado, pero yo como lo viví en cuarta persona, pues si fuera yo la implicada, prefería que me lo dijesen, que me abriesen los ojos por muy doloroso que fuese. Un saludo y un abrazo muy grande.

  2. Corazón
    Te lo dije hace casi dos años en ese café, hacía falta tu regreso con estos temas, si es que es lo más acertado que me he encontrado. Deseando ver lo que nos espera. ¡Grande Lola y mi José!

    • Recuerdo aquella conversación, mi querida amiga. Vamos a ello… jeje


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