Novedades en novela romántica: ¿Qué leo en 2021?

¿hablamos de novedades en novela romántica? 2020 ha sido un año complicado. ¿Qué hemos aprendido en el mundo de la novela romántica y cómo podemos aplicarlo en 2021?

Un nuevo episodio de “Novela romántica para escépticos”, de la mano de José de la Rosa.

Novelas citadas en el episodio

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La novela romántica es el tema central de este Blog: técnicas de escritura, subgéneros,  noticias, premios. Todo aquello que configura el amplio mundo de la novela romántica y que pueda ser de interés para lectoras y escritoras. También hablaremos de thriller y de manuales para escritores, siempre desde una perspectiva amena, interesante y novedosa.

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El color rosa, con Regina Roman.

Hola de nuevo, mis queridos escépticos y bienvenidos a una nueva edición de «Novela romántica para escépticos». ¿Sabías que el color rosa se vincula con nuestro género literario? Pues de eso vamos a hablar hoy.

A la novela romántica se la conoce como novela rosa. Un consejo, jamás le digas a un aficionado o aficionada a la novela romántica que lo es a la novela rosa. ¿Por qué? Bueno, vamos a debatir un poco sobre eso.

¿Por qué se le llama novela rosa? Hay varias teorías, quizá en contraposición a la novela negra, pues el negro es el contrario psicológico al color rosa.

Quizás porque se trata de un género escrito y leído básicamente por mujeres (el 80% según las encuestas). También dicen que la novela rosa es simplemente un subgénero dentro de la novela romántica. Sería lo que conocemos como novela blanca o novela blanda.

Otras cosas sobre el color rosa: no existe en la naturaleza. Es simplemente lo que nuestro cerebro crea en una longitud de onda que estaría entre el rojo y el violeta, y se asocia habitualmente a la inocencia, al amor, a la entrega y a la generosidad. Cualidades que tradicionalmente se han vinculado con la figura femenina, pero con las que yo también me siento identificado. (Risas)

Hoy, para tratar sobre el color rosa, traigo a una persona muy especial, muy especial por muchas razones, entre otras porque es alguien a quien admiro, quiero y conozco bien. Ella ha sido abogada, dejó de serlo y se hizo actriz. Es una maravillosa estilista, de hecho, quizá la conozcáis en su papel de asesora de imagen como Mota-rosa. Y es una autora espectacular. ¿De quién hablo? De Regina Román.

Cómo triunfa el color rosa: su última novela «Días sin lágrimas», editada por el sello Mil amores, de Mediaset, está arrasando y tiene unas críticas espectaculares. 

J. DE LA ROSA: Regina, muy buenas.

REGINA ROMAN: ¡Hola! ¡Qué pedazo de presentación! Me llamo Mota-rosa. Mi gata Rosa. José de la Rosa. ¡Algo concuerda!

J. DE LA ROSA: (Risas) ¿Crees que la vida es tan fácil como nos hace ver el color rosa?

REGINA ROMAN: La vida es multicolor. La vida es un gran arco iris, con muchos colores, pero, aunque el arco iris no los incluye, tenemos muchos grises. También tenemos mucho negro. Tenemos muchos días azul noche. Pero evidentemente hay que ir buscando dentro de cada color, por oscuro que parezca, esa parte de brillo que tiene, esa parte del aliciente que posee.

Porque hasta el negro, que tradicionalmente se asocia a la tristeza y al luto, tiene unas connotaciones positivas que hay que resaltar. Y para mí, como asesora de imagen, el negro es uno de mis colores favorito. El gris tiene mucho que decir también y es un gran compañero de vida para cualquier otro color. Así que, por qué no rosa, o del color que sea. Tiremos adelante con la vida.

J DE LA ROSA: ¿Cuándo se viste Regina Roman de color rosa?

REGINA ROMAN: Pues Regina Roma usa el color rosa desde hace muchos años, cuando creé a Mota-Rosa, que es mi alter ego. Hay muchas personas en mi canal de YouTube, Mota Rosa Channel, que piensan que me llamo así y que le he dado la vuelta al nombre (Rosa Mota). Realmente es un este nick que surgió hace un montón de años, cuando me junté con tres o cuatro compañeras y montamos un blog de escritoras que se llamaba «Con un par de tacones. Cada una teníamos asignado un día. El mío era los martes y mi entradilla era Mota-Rosa. Y ahí surgió algo que traduje como «el toque femenino».

El color rosa es delicado, femenino, sutil, como yo imagino a la mayoría de las mujeres, lo que no significa que no seamos fuertes, valientes y guerreras, que lo somos. Pero qué bonito eso de ser fuerte, valiente y guerrera al tiempo que sutil y delicada, ¿no? Y solo lo podemos hacer nosotras.

J. DE LA ROSA: El color rosa está muy denostado, muy alabado también, y en este momento es un color muy problemático. ¿Crees que este color puede ser también una actitud desafiante ante la vida?

REGINA ROMAN: Claro que sí. Cuando yo estudiaba Teoría del color durante mi formación como asesora de imagen, descubrí algo que me apasionó: el lenguaje de los colores. Todos lanzan un mensaje, y el rosa, en concreto, es un color de paz. Es un color calmante. Como tomarse una tila. Si estás muy nervioso párate a mirar una pared rosa, y te calmarás. Por eso en Estados Unidos, donde tú sabes que el índice de violencia callejera es muy alto, pintan las salas de interrogatorio de rosa, para calmar a los detenidos y aliviar situaciones de peligro. Y es precisamente por ese efecto calmante.

También sucede en los hospitales, muchos de los uniformes sanitarios usan el color rosa, porque contribuye a calmar el nerviosismo. Así que ¡viva el rosa! Nos calma y nos sumerge en una situación de dulzura y de tranquilidad para afrontar todo lo que tenemos que encarar a diario, que es mucho y muy duro.

J. DE LA ROSA: Da la impresión de que la novela romántica habla sólo de tiempo felices. ¿Crees que es así?

REGINA ROMAN: En absoluto. Lo único que tiene la novela romántica es un final feliz. Pero creo que nos cuenta historias que no son solamente felices, porque anda que no lo pasan mal.

Nuestros protagonistas tienen que luchan, lloran, sufren, vuelven a empezar diez mil millones de veces. Y se reinventan. Y todo eso lo hacen por amor, por culpa del amor y en nombre del amor. Así que yo creo que las historias de amor, como todas las historias que llegan al corazón y que son emocionales, nos hacen sufrir y nos hacen sentir. Bueno y malo. Y para nada son historias rosas. Son historias que terminan bien, pero son duras y muy reales.

Seguro que hay chicas y chicos que nos están escuchando y que han pasado por una ruptura. Pues decirles que los finales de las historias de amor te hacen volver a confiar en que lo que perdiste puede volver a ocurrir. Eso es importante. Cuando has perdido totalmente la fe, cuando has perdido la confianza en el amor, cuando crees que no te puede volver a suceder, te zambulle de lleno en las historias de amor y ese final positivo te hace recuperar la esperanza. A lo mejor ahora no, porque no estás preparado, pero dentro de un tiempo, y poco a poco te viniendo esa confianza que has perdido en el amor.

J. DE LA ROSA: ¿Qué tres consejos darías a alguien que no lee habitualmente novela romántica porque es novela rosa?

REGINA ROMAN: Primero, es lo mismo que cuando yo le hago una asesoría de imagen a un cliente o a una clienta que se queja de que siempre va de negro y le pregunto: «¿Has utilizado alguna vez el azul marino como sustitutivo del negro?» Y me contesta «Ay, no, no, no, porque a mí el azul marino no me gusta». Mi respuesta siempre es «Pues vamos a probarlo». Se dan por sentadas determinada cosa y perdemos un montón de experiencias que nos pueden cambiar la vida.

Los prejuicios en lectura, y en el resto de las cosas de la vida, son una tontería muy grande y no valen para nada. Son una pérdida de tiempo tremenda.

Y segundo, ¿quién no ha leído una historia de amor, por mucho que repudie la novela romántica? Si son lectores, yo te apuesto los dedos de una mano a que ya han leído cinco, diez, veintiséis novelas románticas sin darse cuenta.

Porque las historias de amor, los hilos de trama romántica, están presentes prácticamente en todos los libros, en todas las historias. No hay historia, trate de lo que trate, que no lleve una trama romántica por algún sitio. Me da igual que sea secundario, terciario, pero de repente te sorprendes a ti mismo queriendo pasar la página, buscando a ver dónde está esa historia entre esos dos que se aman y están sufriendo y pasándolo tan mal.

J. DE LA ROSA: ¿Qué cosa encontramos en las novelas de Regina Román que son diferentes a otras autoras?

REGINA ROMAN: Eso creo que lo tiene que decir el que lee. Porque además me leerme a mí, lee a otras personas y creo que puedo hacer la comparativa. Pienso que siempre tengo los pies en la tierra, y si mis novelas pecan de algo, es de ser muy realista.

Soy una persona de lo más pacífica, de lo más racional, pero me pasan muchísima cosa y tengo muchísimas vivencias. Aparte, me enamoro continuamente con una facilidad tremenda (risas) y vivo mis historias de amor con muchísima pasión. Cuando disfruto, disfruto a tope. Cuando sufro, sufro más que nadie. Y te digo esto porque creo que no tengo más remedio que reflejarlo en mis novelas. Quizá esa sea la diferencia.

J. DE LA ROSA: Yo tengo mis dos razones para leerte: que tus novelas son adictivas y que son diferentes. Pero ahora quiero que me cuentes «Días sin lágrimas», tu última novela. He leído críticas para quitarse el sombrero. Necesitábamos hacerlo todo.

REGINA ROMAN: Yo espero, viendo cómo le está gustando a la gente, que ojalá la veamos hecha serie. Esta novela es algo que yo tenía pendiente hacía tiempo, porque siempre que íbamos a eventos literarios me preguntaban insistentemente que cuándo iba a escribir una novela histórica, pero es un género que me merece todo el respeto del mundo. Y aquí está.

El amor es tan intrínseco al ser humano, que si en una novela aparece gente que come, gente que duerme o gente que respira, tiene que aparecer gente que ama.

La novela se desarrolla en el Madrid de 1918, porque cuando viví en Madrid y me levantaba por las mañanas veía desde mi ventana en calle del Barquillo número 8, un palacete que inspiró toda esta historia. Los escritores, cuando vemos un edificio antiguo, solemos pensar en quién viviría allí. Yo veía a los personajes entrando y saliendo del portón grande, asomarse a la balaustrada de piedra de la azotea y, como amante del thriller que soy, la novela no podía dejar de tener un misterio.

En realidad, aquí hay varios misterios que se encadenan y conforma una lectura muy adictiva, porque cuando ya empiezas a tener claro cómo se resuelve el primero, surge el segundo que a continuación enlaza con el tercero con un giro de la historia que te deja un poco sorprendido. He aprovechado también para exponer algunas teorías que están relacionadas con la historia antigua de la Iglesia… pero no quiero hacer spoilers.

Todo lo que te he contado se articula mediante una historia de amor aparentemente imposible, sobre todo en la época en que se desarrolla, porque es una historia de amor apasionada entre dos personas que pertenecen a dos mundos diferentes.

El protagonista masculino se llama Carlos, y es un caballero de los pies a la cabeza. Las lectoras me lo dicen (risas), que te enamora al segundo, pero que está dispuesto a pelear por lo que quiere. Él ya ha cedido una vez en su vida y no está dispuesto a volverlo a hacerlo. Tiene las cosas muy claras y es muy luchador dentro de su caballerosidad.

Luego tenemos a la protagonista femenina, que es una superviviente. Estoy enamorada del personaje de Irene, un nombre que significa «La deseada», que suena a clásico.

Creo que «Días sin lágrimas» es una novela en la que, sin querer, te enamoras de los dos protagonistas, de la pareja, y no sabes a cuál de los dos prefieres. Ambos son apasionantes de verdad.

J. DE LA ROSA: De hecho, hemos visto el spot publicitario de tu novela en la tele, en Tele5, en Cuatro…

REGINA ROMAN: Cuando vi mi novela en Sálvame, me iba a dar un jamacuco (Risas).

J. DE LA ROSA: Recomiéndanos una novela, Regina, una novela romántica que nos emocione.

REGINA ROMAN: Uff, yo soy muy llorona y me emociono con facilidad. Creo que la primera novela que te roba el corazón es como el primer amor y eso no se puede olvidar nunca. En mi caso fue «Jane Eyre», de Charlotte Brontë. La leí siendo muy niña y me quedé con la historia de cuando Jane está en el orfanato. Pero más adelante conoces al señor Rochester y empieza toda esa historia de amor apasionado, pero tan duro ¡Dios mío! Me quedé absolutamente fascinada por la oscuridad que tenía ese amor y que a pesar de ella… cómo brillaba.

Otra novela que consiguió enamorarme, sorprenderme y fascinarme fue «Los tres nombres del lobo», de nuestra compañera Lola P. Nieva, porque la autora sabe moverse por los hechos históricos de una forma fascinante.

J. DE LA ROSA: Para terminar, suele bichear en Redes Sociales y me gusta coger opiniones anónima sobre la novela romántica y más cosas. Te traigo dos, a ver qué te parecen. La primera dice así: «Todo es fácil en la novela romántica».

REGINA ROMAN: Ya lo hemos dicho antes, que de fácil nada. Al contrario, mientras más complicada más nos gusta.

J. DE LA ROSA: Vamos con la segunda: «Vestirse de negro es lo más elegante».

REGINA ROMAN: Sí, es verdad. El negro es extremadamente elegante y trasmite fortaleza de carácter y personalidad. La persona que solo se viste de un color nos está diciendo que tiene una personalidad muy definida. O nos está diciendo todo lo contrario, que no tiene ningún tipo de interés por la moda y que tira por lo cómodo. Además, el negro es muy sexy.

J. DE LA ROSA: Pues, Regina, hasta aquí llegamos. Un millón, dos millones, cinco millones de gracias porque hablar contigo es siempre un placer.

REGINA ROMAN: Gracias a ti por acordarte de mí, por contar conmigo, por ser tan buen compañero y porque te haya gustado tanto «Días sin lágrimas».

J. DE LA ROSA: Y nada más por hoy. Muchísimas gracias a mis queridos oyentes por habernos acompañado durante esta charla con Regina Román. Escépticos, hemos hablado de cómo es el color rosa y de cómo se relaciona con la novela romántica.

¿Qué opinas tú del color rosa? Nos vemos en la próxima. Un abrazo y sed felices.

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El infiel en la novela romántica, con Lola P. Nieva.

Hola, mis queridos escépticos y bienvenidos a una nueva edición de «Novela romántica para escépticos» donde daremos una vuelta a una idea: el infiel en la novela romántica

Hoy quiero empezar hablando de algo que os va a resultar curioso: las portadas de novelas románticas. No sé si sabéis que a lo largo de las últimas décadas ha habido una tipología de portada que, más o menos, se han relacionado con las inquietudes de cada momento.

Por ejemplo, las portadas de la novela romántica de los años 40 representaban al ama de casa. Hasta aquí ningún misterio. En los 50 se empiezan a representar a mujeres en aspectos relacionados con sus carreras profesionales: abogadas, médicas, ejecutivas y, por supuesto, hablan del amor. Si pasamos a los 60, una curiosidad que os va a encantar: el romance médico, las portadas de las novelas románticas se llenan de enfermeras y médicas. En la década de los 70 se acentúa el movimiento de liberación femenino y eso también se refleja en las portadas de la novela romántica, como también cierto aire escapista.

En los 80 y 90 no hace falta que lo diga, se llenan de sensualidad, de mujeres con poca ropa y señores de la misma guisa. Y en los años 2000 las ocupan heroínas sexys y, sobre todo, heroínas independientes. Y hoy vamos a hablar de un tema que creo que te va a interesar.

Pero primero deciros que he traído a una autora de lujo para hablar de… el infiel.

Para los lectores habituales de novela romántica, con los tres datos que voy a dar sabréis quién es esta autora. Para mis queridos escépticos, que no conocéis mucho de novela romántica, por favor, prestad atención porque vamos a hablar con una de las grandes.

La primera vez que yo supe de ella fue con su obra «Los tres nombres del lobo», que arrasó en ventas y la convirtió en una de las autoras de cabecera de muchas lectoras, en un referente en la novela romántica en nuestro idioma. Ganó en 2018 el Premio Letras del Mediterráneo y hace nada, en noviembre, ha sacado su última novela «La muerte que respiras». Me refiero nada más y nada menos que a Lola P. Nieva. ¿Lola qué tal?

LOLA P. NIEVA: Hola, Pepe, encantada de estar con vosotros en este espacio.

J. DE LA ROSA: Encantado yo, porque tenerte aquí es todo un lujo. Te doy algunos datos relacionados con la infidelidad para calentar motores. En un estudio que publicó en junio de 2019 el diario El Mundo, decía que aproximadamente el 40% de los hombres en nuestro país dicen haber sido infieles frente a aproximadamente el 30% de las mujeres. De este porcentaje, el 14% han sido infieles a su pareja actual. ¿Cómo te quedas?

LOLA. P. NIEVA: ¿Eso dicen? Yo creo que el porcentaje es mucho más alto. (risas)

J. DE LA ROSA: Además, para el 34 %, serían cuernos incluso si su pareja soñara con hacer el amor con alguien. Si se eliminara de la ecuación la posibilidad de que nos pillaran, todo esto aumentaría en los hombres en un 2 %, hasta el 42%, y en las mujeres bajaría. En este caso se quedaría en un 20%.

Durante el confinamiento, la plataforma de citas Ashley Madison, hizo una encuesta en España y el 52% de sus usuarios tuvieron la intención de conocer a personas nuevas fuera de su relación actual. Y precisamente todas estas encuestas manejan tres tipos de infidelidad, lo que se conoce como la infidelidad psíquica, que consiste en fantasear con otra persona. La infidelidad física, que no es necesario explicar en qué consiste, y la infidelidad virtual, cuando se mantienen relaciones eróticas a través de las redes sociales.

¿Crees que quien es el infiel una vez lo es para siempre?

LOLA P. NIEVA: Creo que no, eso sería generalizar. Hay muchos tipos de infidelidad. Creo que en las mujeres se da más la infidelidad emocional, que sería una búsqueda de cariño, o de despertar el interés, o de sentirse especial. Sucede cuando ya no se sienten esas cosas que sentían por su pareja y ahora se buscan con otra persona. Eso son infidelidades emocionales que al final derivan o no en la infidelidad física. Pero insisto, no podemos generalizar sobre esto.

Cada persona tiene su motivo, su justificación para hacerlo. Creo que, quizás, hay personas que con su pareja no tienen lo que necesitan porque dejan de sentirse complementados y buscan en otro sitio algo mejor. No, no es que busquen, sino que llegan, les surge, lo encuentran, sienten la atracción hacia otra persona y no pueden o no tienen la racionalidad para decir que no.

La persona infiel, el infiel por naturaleza tiene un comportamiento diferente, basado en la justificación de la infidelidad. Personas que son así, son desleales. Pero, insisto, no siempre es así. Hay veces que, simplemente, se cruza otra persona en su camino y en ese momento piensan que han encontrado lo que buscaban.

J. DE LA ROSA: ¿Crees que esa infidelidad psíquica o emocional de la que tú has hablado podríamos calificarla como infidelidad sin más? ¿Cómo la encajamos?

LOLA P. NIEVA: La emocional y la psíquica las voy a diferenciar. La psíquica es cuando fantaseamos con otra persona sin llegar al plano físico. Yo creo que eso es una cosa natural, normal y que deberíamos de normalizar y no condenarla como una infidelidad. Me parece bastante injusto porque somos dueñas de nuestro propio pensamiento y nos debemos lealtad a nosotros mismos.

J. DE LA ROSA: Además, que tire la primera piedra quien no lo haya hechos (risas).

LOLA P. NIEVA: Efectivamente, yo creo que es una cosa natural, inherente al ser humano. Da igual si se fantasea con actores de cine o con gente cercana, porque somos dueños de nuestra mente y de nuestros pensamientos. No tenemos que dar cuentas de nada a nadie ajeno. Incluso lo veo como algo sano, quiero decir, si no se le hace daño a nadie porque es tu propia intimidad, pues adelante.

Otra cosa es la persona que tiene una carencia afectiva o emocional en su relación, que al final va a buscar o se va a dejar querer por alguien que realmente la nutra. Entonces puede ser, como dices tú, a través de la virtualidad o del inicio de una relación de amistad. Y esto, al final, tiene el peligro de que te va llevando hacia una nueva relación.

A veces, simplemente estás buscando que alguien te haga sentir bien y tú misma te cuestionas si es una infidelidad o no, que alguien te diga cosas bonitas, o cosas que tu pareja no te dice. ¿Dónde está esa barrera? Porque no sabes si eso está mal o está bien, pero tú te sientes estupendamente porque tienes una carencia afectiva y no eres todavía consciente de que la tienes.

Si te enteraras por cualquier medio fiable, quizá porque lo vieras con tus propios ojos, que la pareja de alguien muy cercano le está siendo el infiel, ¿cómo reaccionarías? ¿Se lo dirías?

LOLA P. NIEVA: Ese es un tema muy, muy delicado. Si quieres hacer ver a tu amiga o amigo que está siendo engañado, creo que lo peor que puedes hacer es decir «oye, mira, he visto esto». Quizá tengas que enfocarlo hacia el problema de su relación y que vayas descubriendo por sí mismo, con pistas o con miguitas de pan, lo que sucede, pero sin decírselo de manera demasiado clara, porque hay gente que prefiere estar ciego y lo que le molesta es que le abran los ojos.

J. DE LA ROSA: Es cierto. Hay gente que prefiere tragárselo a hacerlo público por lo que supone socialmente ser engañado.

LOLA P. NIEVA: En efecto, hay gente que a lo mejor lo sabe y no quiero saberlo. Y lo que no le gusta es que llegues tú y se lo pongas por delante, porque lo que quiere es esconder ese problema. Al final, quien se lo dice es quien va a pagar los platos rotos, la persona que se inmiscuye para abrir los ojos al que no quiera abrirlos.

Entonces hay que sopesar muchas cosas para saber qué decisión tomar. Depende del amigo, depende de la confianza y depende del tacto que tengas. Porque si no quiere verlo lo va a justificar de cualquier manera y al final vas a acabar tú como el malo de la película. No quieren verlo, se niegan a afrontar esa realidad porque duele y entonces cargan contra el mensajero.

Es una situación muy, muy delicada. Creo que es mejor ir dando miguitas de pan y llevarlo por el sendero hasta que él mismo descubra lo que sucede antes que decir «oye, mira, esto es lo que hay». Porque es un shock. Es un proceso muy doloroso.

Quiero matizar algo, la infidelidad, si lo piensas, es un engaño a nosotros mismos más que a la pareja. Al final, lo que sucede es que creemos que lo que necesitamos nos lo puede dar otra persona, ya sean una, dos o tres. Cada persona tiene unas necesidades diferentes cuando en realidad, si nos escuchamos, lo que necesitamos lo tenemos dentro y nos lo podemos dar nosotros mismos. Si nos prestamos atención, no tendríamos la necesidad de estar buscando aquí y allí, ni picando en ningún sitio.

La infidelidad supone un ejercicio de inseguridad e insatisfacción.

J. DE LA ROSA: Eso me hace pensar. Ya sabes que este programa se llama «Novela romántica para escépticos» y está dedicado a quienes conocen poco la novela romántica o que ha oído hablar de ella pero que no la han leído. Y a veces se tiene la idea de que la novela romántica profundiza en la idea de que se necesita a alguien para ser completo, para ser feliz. ¿No crees que, si tú eres completo contigo mismo, no necesitas a nadie más?

LOLA P. NIEVA: Creo que eso ya está superado en la novela romántica. Descargar la responsabilidad de nuestra felicidad en una tercera persona. La responsabilidad de nuestro bienestar es única y exclusiva de nosotros mismos. Entonces, desde el momento en que tú lo tienes claro, sabes que una cosa es compartir tu felicidad con alguien y otra bien distinta que esa persona deba hacerte feliz.

Es un error en las relaciones sentimentales, que descargamos nuestra responsabilidad en otro. Tú tienes que compartir tu felicidad con la otra persona, tú mismo eres el encargado, y delegamos responsabilidades con una facilidad impresionante.

J. DE LA ROSA: No hace mucho leí una cosa que me llamó la atención y es que hoy día, en los últimos años, se pretende que aquello que nos proporcionaba el clan nos lo dé nuestra pareja. Quiero decir, que nos proteja, nos ame, nos cuide, nos entretenga, nos divierta, nos llene la parte emocional, la parte sentimental, que sea una bestia en la cama, etcétera, etcétera, etcétera.

LOLA P. NIEVA: Si aspiras a todo eso, evidentemente una persona no puede dártelo todo. De ahí parten muchos problemas.

J. DE LA ROSA: Hay una frase de Hanif Kureishi que me encanta y dice «Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad a los demás, al pasado, a alguien, a antiguas opiniones de uno mismo». ¿Qué opina sobre esto? ¿Y qué opina de cómo tratamos en la novela romántica el tema de la infidelidad?

LOLA P. NIEVA: Bueno, la frase me parece soberbia, brillante, porque además pienso exactamente igual. Para pasar a otro camino, para dar un paso adelante, al final tienes que ser tú, tienes que cambiar. Y si cambias ya eres infiel a lo que fuiste anteriormente. Entonces eso implica una infidelidad en sí mismo y eso es avanzar el camino de la vida y dejar cosas atrás para conocer otras nuevas que la vida te va poniendo por delante. Tú tienes que decidir si te quedas estancado o sigues adelante.

Sobre el tema de la infidelidad en la novela romántica me voy a mojar. Hay mucha hipocresía y te voy a decir por qué. Es un género consumido en un 90% por mujeres. Cuando en la novela hay un trío, no se considera que haya infidelidad si son dos hombres y una mujer y ella tiene que decidir entre uno y otro. Esto no está mal visto. Pero, ¡ojo!, si es a la inversa, y lo digo por experiencia, si la novela versa sobre un hombre que se enamora de dos mujeres, entonces está condenado. ¿Por qué? Pienso que porque la lectora se siente protagonista, se siente en el papel de ella y a nadie le gusta estar en el papel de la engañada, de la no elegida.

Así que se condena al protagonista masculino si es infiel, pero si lo es la protagonista femenina no sucede nada. Por eso digo que hay un poco de hipocresía y es un tema muy arriesgado de tocar en la novela romántica. Porque al final, como lectores, queremos sentirnos parte de la historia, pensar que todo es perfecto, que se encuentra al amor de su vida. Por eso digo que al igual que hemos avanzado y las protagonistas son hoy en día mujeres independientes, también debemos afrontar los rechazos sentimentales y las infidelidades.

Creo que eso debería incorporarse a la romántica, igualdad entre hombre y mujer también en este aspecto, porque es parte de lo que hay que gestionar en la vida si te sucede. Y esto pasaba antes en las novelas, pero se ha ido perdiendo. Por ejemplo, en «Cumbres borrascosas». Es una novela que ha sido una un referente para mí. La tengo en la mesita y me gusta releer párrafos y frases.

Ahí están los celos, y tiene un final tristísimo. Es un drama, una tragedia, pero hermosísima también. Y toca el tema de la infidelidad, porque ella se casa con otro hombre, aunque sigue enamorada de él, por lo que es una gran historia de amor donde no todo es rosa, no todo es honesto. El amor puede conllevar tragedias impresionantes o finales maravillosos, pero hay que aceptar las dos cosas, no siempre seguir con lo mismo.

J. DE LA ROSA: Lola, ¿crees que los escritores debemos abandonar la decencia a la hora de ponernos a escribir?

LOLA P. NIEVA: Esa es una frase de Kureishi. Yo soy de dejar la decencia y absolutamente todo en mis novelas. Porque si quieres mostrar al lector diferentes puntos de vista, tienes que salir de esa barrera de la decencia, irte a lo oscuro y mostrarle también otras formas de pensar, que hay otras formas de ver las cosas y otros valores en otros personajes. Así que creo que sí. Y aparte, es un ejercicio muy valiente.

Y volviendo a la infidelidad, están las personas que son infieles por naturaleza, porque sienten ese impulso y no lo pueden controlar, que se mueven por la pasión. Hay gente que no puede evitarlo, que tiene un impulso sexual más agudo que el resto, o tiene más necesidades y no es dueño de su conciencia. Y luego hay otro tipo de infidelidad muy diferentes. Hay que saber diferenciar y no meter a todos en el mismo saco.

J. DE LA ROSA: Hay dos palabras que suenan connaturales a la infidelidad. Una es la sinceridad y la otra el perdón, ¿cómo lo ves tú?

LOLA P. NIEVA: Creo que es necesario sincerarse con la persona traicionada, y sobre todo con uno mismo, porque te tienes que preguntar por qué lo has hecho. Yo creo que al final tienes que ahondar en el motivo. Si realmente lo has hecho porque en realidad no quieres a tu pareja, o simplemente ha sido un desliz pasional. Entonces, a partir de ahí, tomar una decisión.

En el caso la sinceridad es lo mismo. Si tú decides ser sincero porque realmente quieres a esa persona, o si decides guárdatelo para ti porque descubres que no quieres volver a hacerlo, porque quieres a la persona con la que estás y temes que descubra que has sido infiel y habrá problemas.

Creo que es un momento muy importante en una relación, afrontar una infidelidad. Ese es un motivo de ruptura.

Entonces tienes que saber si te arriesgas a perder a esa persona o no, pero sobre todo tienes que ser sincero contigo mismo, porque si has sido infiel, posiblemente a esa persona no la quieras como crees.

LOLA P. NIEVA: Bueno, pues es un thriller histórico, Ya sabes que me gusta mucho viajar en el tiempo. Me apetecía Egipto porque yo soy una enamorada del antiguo Egipto. Me venía muy bien la maldición de Tutankamon para hilar dos épocas, pues también me fascina la arqueología de principios del siglo XX en El Cairo y en Luxor. Dos historias que se unen por medio de esa maldición. Es una historia que me ha venido muy bien para hilar una serie de asesinatos que derivan en la maldición que luego tuvo lugar en el siglo XX.

Y es una novela que tiene de todo, historia, aventuras, también razones sentimentales. Evidentemente hay un trío, hay una infidelidad emocional.

J. DE LA ROSA: Te iba a preguntar eso, si había infidelidad en tu novela.

LOLA P. NIEVA: Pues sí, hay una infidelidad emocional, ya sabréis por qué. La protagonista se ve obligada, o ella misma se ofrece, como prenda para casarse con otra persona para salvar una vida, a pesar de estar enamorada de alguien. Y a raíz de ahí hay una progresión de sentimientos. Ella se debate entre su lealtad emocional hacia la persona por la que se ha sacrificado, y que se supone que la quiere, y lo que va recibiendo de su esposo, descubriendo qué tipo de hombre es, y ha empezado a despertar sentimientos en ella. Esa es la parte emocional de la novela.

En la época actual está la otra historia, donde la protagonista es médica, así que nos encontraremos con muchos remedios naturales que a mí me fascinan en esa época tan avanzada. Porque es curioso, en el año 1800, antes de Cristo, los avances médicos fueran impresionantes. Como la trepanación craneana, o las prótesis de dedos de madera, de pies. O las cirugías de apendicitis. La protagonistas, como sanadora, también se enfrenta a retos médicos. Se ve involucrada en la investigación de una serie de asesinatos en el templo de Amón, porque a raíz de la muerte del faraón Tutankamón, con 18 años, se empiezan a suceder una serie de crímenes dentro del templo, y van muriendo escribas.

Su marido es el encargado de investigar junto con un monje del templo que también es médico, y es este quien le va enseñando a ella a preparar medicamentos. Los tres van e intentando desgranar todos los asesinatos

En la época actual nos juntamos con el protagonista, Zahid, que es un colaborador de Howard Carter dentro del equipo de arqueólogos. Y como han muerto ya ocho personas del equipo, él piensa que será la novena víctima. Así que debe encontrar un antiguo legajo árabe con el que desmontar la maldición.

También hay otra aventura de investigación, porque hay una periodista que le ayuda para saber qué pasó en la antigua Tebas. Entonces vamos descubriendo qué es lo que sucedió de la mano de Selki, que es la protagonista, y va tirando del hilo hasta unir dos tramas en un final que espero que os guste.

J. DE LA ROSA: Lola, como tú sabes en «Novela romántica para escépticos» tenemos muchos oyentes que son escépticos y me gustaría que les explicaras por qué deben leer a Lola P. Nieva.

LOLA P. NIEVA: Es una pregunta un poco complicada. Yo sólo puedo decir que en mis novelas, al igual que en otras muchas novelas románticas, hay muchos más contenidos y muchas más tramas que sostienen la historia de amor. Si quieren viajar, sobre todo. Yo creo que una de mis particularidades es la capacidad de transmitir emociones, sentimientos. Prefiero que vivan la historia, que sientan la historia y se atrevan a viajar a otras épocas de mi mano y comprender lo que se sentía en esta época.

Una novela romántica tiene muchísimos más ingredientes que una simple historia de amor entre dos personas.

Estamos hablando de una ambientación. Estamos hablando de tramas de todo tipo, de thriller, de histórica, de aventuras. No sé, yo creo que es un compendio de muchas cosas que sirven para pasar un buen rato.

J. DE LA ROSA: Yo creo que deberían atreverse. Lo subrayo y además confirmo que leer a Lola P. Nieva es una aventura y un placer. Bueno, ¿Nos recomendarías alguna novela romántica donde haya una infidelidad en condiciones?

LOLA P. NIEVA: A mí me gustó mucho «La letra escarlata». La novela es una maravilla. Hay muchos clásicos que tocan ese tema, «Ana Karenina», por ejemplo. Me gustó mucho «El padre infiel», de Antonio Scurati. Es muy curiosa porque habla de las dudas existenciales del hombre infiel. Aparte ahonda mucho en el tema del porqué se es infiel, en las causas, en las motivaciones.

J. DE LA ROSA: Terminamos, Lola, con tres afirmaciones. Me gusta mucho viajar en las redes sociales y he pillado tres afirmaciones anónimas y quiero que me des tu opinión. La primera, «La infidelidad en la novela romántica se toca de puntillas».

LOLA P. NIEVA: Sí, por el motivo que te he dicho. Queremos cuidar tanto a la lectora, no queremos que pase un mal rato, que pasamos cosas por alto para que no se caiga ese castillo de naipes. Y entonces, pues tenemos miedo de que el lector, la lectora, en este caso, tenga un mal sabor de boca, y creo que es otra de las cosas que deberíamos desmontar, francamente.

J. DE LA ROSA: Totalmente de acuerdo contigo. La segunda, «En el género romántico se enjuicia de infidelidad».

LOLA P. NIEVA: Se enjuicia, se prejuzga, se condena. Por ejemplo, «Bruma Azul», que es mi novela que más controversia ha despertado porque es un poco transgresora, iba a ser una novela de escoceses del siglo XVII y tal. Pero yo soy muy fiel a la historia que mis personajes me quieren contar. Entonces yo fui fiel a lo que el personaje quería hacer y el personaje se debatió entre dos mujeres. Estuvo con una. Luego con otra. Todo eso fue susceptible de condena y no les gustó a muchas lectoras. No entendieron tampoco las motivaciones. Es una historia muy intimista del personaje y no entendieron el porqué de sus actos.

J. DE LA ROSA: Y la tercera, «No conozco a nadie que haya sido infiel».

LOLA P. NIEVA: Sí, sí conozco. Vamos a dejarlo ahí. (risas)

J. DE LA ROSA: Lola, ha sido un placer como siempre, hablar contigo y aprender de ti, y de las cosas que tenías que contarnos sobre tu novela. Tenemos que leerte. Así que nada, os invito a meteros en Egipto de la mano de Lola P. Nieva. Muchísimas gracias.

LOLA P. NIEVA: Gracias a ti.

J. DE LA ROSA: Mis queridos escépticos, hoy hemos tenido con nosotros a una autora de lujo y a una persona maravillosa, buena conversadora y de quien os recomendó que tenéis que hincar el diente a cualquiera de sus novelas. Todas son exquisitas. Muy bien narradas y siempre, siempre muy interesante. Hemos hablado sobre la infidelidad y nos hemos enterado también de cómo han sido en las últimas décadas las portadas de las novelas románticas. Muchas gracias por estar con nosotros y nos vemos en el próximo programa. Abrazos y disfrutad.

Este ha sido nuestro paseo por la infidelidad en la novela romántica, un tema espinoso. ¿Qué harías tú si te enteraras de una infidelidad?

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NOVELAS DE LOLA P. NIEVA

OTRAS NOVELAS CITADAS EN LA ENTREVISTA

La novela romántica es el tema central de este Blog: técnicas de escritura, subgéneros,  noticias, premios. Todo aquello que configura el amplio mundo de la novela romántica y que pueda ser de interés para lectoras y escritoras. También hablaremos de thriller y de manuales para escritores, siempre desde una perspectiva amena, interesante y novedosa.

Además en la tienda online dispones de todos las libros de José de la Rosa en diferentes formatos: papel, audiolibro y ebook. Puedes comprarlos online y recibirlo cómodamente en tu casa o hacer un regalo a quien tu quieras.

 

¿Podcast de novela romántica?: «Novela romántica para escépticos».

Hola, soy José de la Rosa y esto es «Novela romántica para escépticos», un espacio en tres formatos: podcast de novela romántica, vídeos en YouTube y post en mi blog. Este programa está dedicado a quienes les gusta la novela romántica y también a quienes no les gusta. Te lo cuento todo en mi blog.

Aquí tienes el Episodio 0 de “Novela romántica para escépticos”
Este es el podcast del Programa 0 “Novela romántica para escépticos”.

Bienvenidos al Programa Cero de esta serie de videos y podcast que tienen por título «Novela romántica para escépticos».

Lo primero, permitidme que me presente, soy José de la Rosa y soy escritor de novela romántica, aunque he llevado a cabo en los últimos tres lustros muchas cosas relacionadas con el mundo de la novela romántica. He sido editor (soy también actualmente editor de un sello de novela romántica). He impartido formación durante muchos años en el mundo de la novela romántica y también he organizado eventos relacionadas con la novela romántica.

¿Otras cosas relacionadas con este mundo que me atañen?, pues también he tenido algunos galardones. En el año 2014 gané el Premio Titania de Novela Romántica. En 2019 gané el Vergara, también del mismo género, y he tenido dos menciones: fui finalista de Los Premios Aura el mismo año que lo ganó mi admirada compañera Elisabeth Benavent, y también he sido finalista del Premio Literario Amazon con una novela…. efectivamente ¡romántica! En este caso histórico romántica. También soy miembro de la Romance Writers of America, que es la asociación internacional con sede en Estados Unidos de escritores de novela romántica.

Lo primero que me gustaría contaros es…

¿Qué es esto de la novela romántica?

Puede daros a confusión ya que el término abarca cosas que no son los mismo. Cuando hablamos de novela romántica estamos hablando de la novela que se escribe durante el siglo XIX en diferentes oleadas. Pero no, no nos estamos refiriendo a ese género. Nos estamos refiriendo a un género que tiene el mismo nombre, aunque sea muy diferente.

También se llama novela romántica y podemos decir que se configura completamente en los años 70 y 80 del siglo XX, aunque tiene una historia y un pasado, y bebe de muchas fuentes, desde la novela bizantina a la novela gótica, o a grandes autoras como Jane Austen o las hermana Brönte.

De todas estas fuentes el género del que vamos a hablar, y también de la novela femenina de los años 40, 50 y 60 para, en los años 70 del siglo XX configurarse como el género sólido que llega hasta nuestros días.

El primer dato que debemos tener claro es que se trata de un género vivo.

Eso significa que evoluciona continuamente con nuevos subgéneros, nuevas temáticas, nuevos perfiles de personajes. Un género vivo no tiene nada que ver con la idea, un poco anquilosada, que podemos tener en un principio (un chico conoce a una chica, se casan y tienen hijos). La novela romántica al día de hoy tiene poco que ver con eso.

Un ejemplo de la diversidad de temas que trata la novela romántica, como el omegaverse.

Además, una novela tiene que poseer ciertas características para poder considerarla dentro de este género.

Lo principal es que deben existir unos personajes con una historia amorosa que den carácter a la totalidad de la obra. Lo segundo es que el conflicto principal, el motor que mueva todas las acciones de la novela, debe ser un conflicto romántico. Y la tercera característica es que el final debe ser positivo.

Observa que no digo un final feliz, porque el final feliz implicaría la felicidad de los personajes, mientras que un final positivo se refiere más a que el lector tenga una percepción agradable, positiva al final, que tenga un buen sabor de boca.

Esto lleva a una nueva característica y es que se trata de un género de evasión, cuyo principal objetivo es entretenerte, distraerte, alejarte de tus preocupaciones.

Aun así, muchos autores utilizan este género literario para introducir sus inquietudes o sus ideas emocionales, políticas, filosófica, etcétera. Es un género «percha». ¿Qué significa eso? Que en esta estructura que acabo de contar (conflicto amoroso y final positivo), podemos colocar cualquier otro subgénero, por ejemplo: género paranormal y tendríamos una novela romántica paranormal, el género histórico y saldría una novela romántica histórica, el género de misterio, etc. Y así iríamos creando diferentes posibilidades para enmarcar nuestras historias amorosas con final positivo dentro de la novela romántica. Y ahora la gran pregunta:

¿Por qué estoy haciendo una serie de vídeos y de podcast relacionados con la novela Romance?

Básicamente porque un señor con barba como el que veis, que se dedica desde hace tanto tiempo al mundo de la novela romántica, ha tenido muchas conversaciones (cuando conozco a alguien, cuando me presentan a alguien, cuando estoy sentado en una mesa con amigos) sobre cómo me puedo dedicar a la novela romántica. Y he tenido que dar tantas explicaciones a lo largo de mi vida, he tenido que esbozar tantos argumentos, sobre todo con personas estupendas, pero que normalmente tienen una opinión muy sólida sobre qué es la novela romántica, aun no habiendo leído nunca una novela romántica…

Por lo tanto, lo que yo pretendo en esta serie de podcast y en esta serie de videos, es ayudar a quitar algunos de los prejuicios que tenemos sobre este género para que podamos hincarle el diente, libres de ideas preconcebidas.

Para eso nos vamos a organizar con programas cortos, de media hora de duración, para que podáis escucharlos durante un entrenamiento en el gimnasio, mientras hacéis un transporte en coche, o en una reunión de trabajo que no os apetezca, mientras disimuláis poniéndoos los auriculares.

Media hora en la que daremos algunos datos curiosos de qué es la novela romántica, y nos centraremos en una charla, una conversación con personajes relacionados con el mundo de la novela romántica: autores, editores, lectores, incluso personas ajenas a la novela romántica.

Cada capítulo se organizará sobre un tema central relacionado (y a la vez ajeno) al género, como el amor, los celos, la infidelidad, lo políticamente correcto, el color rosa… para terminar pidiendo a nuestros invitados su opinión sobre algunas cuestiones espinosas.

Un podcast de 30 minutos por semana que empieza ya.

Muchas gracias. Espero que lo disfrutéis, mis queridos escépticos, porque este programa va dirigido básicamente a quienes no les gusta (no les interesa, tienen una idea formada que quizás sea errónea) la novela romántica. Bienvenidos.

Y por supuesto, también bienvenidas las lectoras habituales de novela romántica, que son el 80% de las personas que leen este género, el segundo más vendido dentro de la narrativa en nuestra lengua.

La semana que viene empezamos con el primer invitado, con la primera temática y la primera bajada de prejuicios. Muchas gracias por escucharme, y espero que lo disfrutéis tanto como lo voy a disfrutar yo.

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MONTAÑEROS, LO QUE HAY DETRÁS DE «LA SAGA»

(¡Aquí hay muuucho spoiler, ojo!)

No sé si te sucede a ti cuando lees, pero en mi caso, cuando escribo una historia con una fuerte carga emocional, me deja afectado por un tiempo. Eso me sucedió a finales de 2018. Había trabajado durante meses en «Bajo el Puente de los vientos» y «No soy Lizzy Bennet» y necesitaba recuperarme. Por eso me marqué como objetivo que mi siguiente novela sería algo ligero, divertido, donde tanto yo como mis lectoras lo pasáramos bien.

«Montañeros» se concibió como una sola novela, con la ambiciosa idea de contar la historia de los cuatro protagonistas masculinos. El plan original era muy diferente a lo que es hoy la obra. Quería contártelo todo a la vez, siguiendo esa estructura en espiral y unidad temporal que usa George R.R. Martin en «Juego de Tronos», de manera que narrara una parte de la vida de Jedidiah y continuara con la de Carlisle, para seguir con la de Chaz y luego con la de Rhett, empezando otra vez con el primero.

En este esquema, la aparición de las protagonistas femeninas era diferente ya que, menos Tori, que hacía acto de presencia a mitad de la novela, las otras tres surgían casi al mismo tiempo. Julie seguía siendo bióloga, Elizabeth había llegado a Great Peak para resolver la muerte de su padre y, una vez allí, la contactaban para defender los intereses de Rhett, y Claire viajaba con su hija a las montañas para tomar los aires revitalizantes de las altura, aunque en verdad huía de un matrimonio acabado. Todo esto sucedía a la vez y los lectores deberían ir desentrañando las tramas de cada historia que se entremezclaban para apoyarse unas en otras.

Como ves, era una novela bastante diferente en su estructura, que tenía el ambicioso objetivo de llegar hasta las 400 páginas.

La idea se trunca a los cuatro meses de trabajo. En ese momento llevaba cerca de 200 escritas y apenas había empezado a contar la historia. Se hacía demasiado lenta, demasiado densa, demasiado extensa. Y eso no era la idea. No podía perder de vista que quería divertirme y quería que tú también lo hicieras. Así que tuve que plantarme y replantearlo todo de nuevo.

Fue entonces cuando surgió la idea de hacerlo en cuatro novelas cortas, con una pareja de protagonistas para cada una de ellas. Esto obligó a localizar cuatro conflictos nuevos que pudieran mantener la tensión en cada una de estas unidades, y alargar el conflicto general (la excavación de la mina) para que fuera un lugar común y diera unidad al conjunto. Para recalcar este paso del tiempo, pues ahora cada aventura amorosa de sucedía una a otra en vez de desarrollarse todas a la vez, se me ocurrió usar las estaciones: invierno, primera, verano y otoño. Una forma fácil y visual de entender que la historia avanzaba.

El siguiente paso fue despedazar lo que ya estaba hecho. Una cincuentena de páginas (más o menos), para cada novela, no tanto para las historias de Chaz y Rhett. Había que empezar a trabajar a partir de ahí.

Antes de que salieran a la venta (febrero de 2019 la primera entrega), ya estaban escritas la primera y la segunda parte de la saga y esbozada la tercera. Pero entonces sucedió algo en mi vida (que algunas conocéis) y tuve que dejar  unos meses el proyecto aparcado hasta resolverlo. No fue fácil, pero las prioridades son las prioridades.

Retomé la saga a principios de 2020 y fue muy gratificante que las dos últimas novelas vieran la luz durante el confinamiento, como una manera de entretener a mis lectoras que, como yo, lo necesitábamos.

Con «Montañeros, la Saga» he querido volver a la idea inicial de que todas las historias estuvieran en un solo volumen. Seiscientas cuarenta páginas que contienen las cuatro historias, solo en papel.

 

Aqií tienes LA SAGA COMPLETA, en papel, 640 páginas de rudos Mountain: PINCHA AQUÍ.

 

¿Mi novela favorita?

«Una dama en las cumbres», porque fue donde más me divertí. Tori me hizo soltar carcajadas mientras escribía porque conozco a gente como ella.

¿Mi personaje favorito?

Creo que Jedidiah, porque asume la responsabilidad de cuidar de todos, a pesar de tener que aparentar una dureza que en verdad no tiene. Eso me resulta muy tierno y digno de admiración.

¿Mi escena preferida?

Cuando Carlisle se las apaña para que Elizabeth reviva las cosas buenas de su niñez y llena la pradera de flores y los árboles de nieve.

¿La novela más loca?

«Un engaño salvaje», sin duda. Es la historia de amor de una mujer madura y no quería que fuera ni triste ni moralista. Creo que cuando una relación se acaba es sensato dar las gracias por los buenos momentos y pedir perdón por los malos. Esa es la única manera que conozco de continuar sanamente. Para contar esto sin caer en la nostalgia era necesario recurrir a esa divertida locura.

OMEGAVERSE: LA ROTURA DE LA FRONTERA DE GÉNERO EN LA NOVELA ROMÁNTICA

 En mi opinión, la novela romántica cumple una función más allá del entretenimiento: desmenuza y analiza los sentimientos, lo que se puede entender como un aprendizaje en nuestra inexistente educación emocional.

Nos han enseñado a despejar una ecuación, a calcular el área de un polígono, a formular bases y ácidos, a diferenciar especies por su morfología, a entendernos en otros idiomas, a comprender el mecanismo de un volcán. Pero no tenemos ni idea de cómo enfrentarnos a un desengaño amoroso, a una ruptura, a la traición de los amigos, a los chantajes de quienes nos quieren, a nuestra tambaleante autoestima.

Educarnos sentimentalmente, emocionalmente, no está dentro de los objetivos educacionales que han preparado para nosotros. Es algo que tenemos que aprender cada uno, golpe a golpe, fracaso a fracaso, lágrima a lágrima. ¿Por qué? Ni idea. Alguien me ha dicho que esto solo se aprende con la experiencia. Quizá tenga razón, pero unos breves apuntes en la escuela o en la universidad no nos hubieran venido mal, ¿no te parece? 😉

De manera que debemos buscar nuestros propios recursos para comprender aquello que nos acontece y que creemos único, que nos duele tanto que pensamos que solo nos ha ocurrido a nosotros (como el dolor de una ruptura, o la angustia al sentir algo por otra persona cuando tenemos pareja, o las locuras que somos capaces de cometer cuando nos enamoramos) pero, y esto te lo aseguro, no es exclusivo, nos sucede a todos.

Hace un par de días participé en un club de lectura, y una de las asistentes dijo algo interesante. Leía de todo, pero cuando más leía novela romántica, al enfrentarse a otros géneros de entretenimiento, echaba en falta el desarrollo sentimental, emocional de los personajes, el estudio interior sobre la manera en que se enfrentan al mundo desde lo que sienten y no solo desde lo que piensan.

En mi opinión, la novela romántica es el género de entretenimiento y consumo que más explora lo emocional, y que más avanza a la hora de exponerlo. Y no entro a valorar si son adecuadas o no las propuestas que nos hace la novela romántica sobre este asunto porque expongo mi opinión en el artículo de este blog AMOR ROMÁNTICO Y NOVELA ROMANTICA, y no quiero cansarte.

El Omegaverse, este subgénero tan interesante, aún incipiente en nuestro país, parece que da un paso más. Traspasa el límite de los géneros sexuales, exponiendo una sociedad en la que hay tres que se interrelacionan sentimental y sexualmente, en libertad.

A pesar del título del artículo, no te voy a contar nada más. Aquí tienes la llama de Prometeo, la semilla de la curiosidad anidada en ti. 😇¿Maldad? No. Un amigo mío dice que no le gustan las playlist de música, que prefiere la radio porque lo que suene después puede ser una sorpresa. Esto es igual. Te dejo lo que suena después, la sorpresa, para que lo descubras. 😉

Si te la ha parecido interesante, compártelo.

La novela romántica es el tema central de este Blog: técnicas de escritura, subgéneros,  noticias, premios. Todo aquello que configura el amplio mundo de la novela romántica y que pueda ser de interés para lectoras y escritoras. También hablaremos de thriller y de manuales para escritores, siempre desde una perspectiva amena, interesante y novedosa.

Además en la tienda online dispones de todos las libros de José de la Rosa en diferentes formatos: papel, audiolibro y ebook. Puedes comprarlos online y recibirlo cómodamente en tu casa o hacer un regalo a quien tu quieras.

 

EL AMOR ROMÁNTICO y LA NOVELA ROMÁNTICA.

El amor es un fenómeno químico inherente (al menos) al ser humano, difícil de controlar, imprevisible, del que aún sabemos muy poco. Encontramos textos que hablan de los mismos efectos que el amor provoca en ti y en mí en jeroglíficos egipcios del Imperio Nuevo, en tablillas mesopotámicas, en poemas griegos y romanos, y así hasta nuestros días. Lo que hoy se suele llamar “amor romántico”, en cambio, es un comportamiento aprendido que surge a partir del amor y que tiene diferentes ramificaciones que hoy son puestas en duda al no dar respuestas válidas a los cambios sociales que estamos presenciando. La novela romántica es un género literario que tiene como conflicto principal una relación amorosa.


El objeto de este artículo es reflexionar sobre lo que hoy conocemos como “Amor romántico” y cómo la novela romántica se relaciona con él.


El género romántico, como novela de alto consumo, es uno de los que más vende entre los de ficción, y en el creciente mercado digital ya supone un 22,6% de todas las ventas. Los datos objetivos no son fáciles de encontrar ya que, como reconoce el Gremio de Editores de España en su informe de 2018, “es difícil de evaluar (el análisis) por materias, pues una novela puede ser contemporánea, romántica y erótica a la vez”. Hablamos de un género que ha aumentado sus ventas un 20% en el último año.


Un tipo de literatura tan leído, tan demandado, tiene una acusada capacidad para permeabilizar ideas sobre un grupo amplio de lectores cuyas características definió muy bien el portal “El rincón de la novela romántica” (de los más antiguos -quizás el más-, y visitados) en una encuesta a sus usuarios de hace varios años. De ahí podemos extraer que el perfil del lector de este tipo de publicaciones es mujer, con edades comprendidas entre los 16 y los 40 años (de 16 a 30 el 33,9% y de 31 a 40 el 40,2%), el 52,4% tiene carrera universitaria, el 48,5% son trabajadoras, y el 57,5% mantiene una relación estable. El 55% considera que la novela romántica no es machista y el 45% considera que quizá lo fuera en el pasado pero que las cosas han cambiado. Hablamos de lectoras que compran hasta 4 novelas al mes (el 50,9%) e incluso más de 5 (el 48,5%).


Por lo tanto, en vista de la influencia que la literatura puede ejercer sobre la opinión, es interesante analizar qué tipo de principios, comportamientos, ideologías, está cimentando este tipo de novelas sobre un sector tan extenso de la población.


Hay evidencias de que el amor romántico (no el amor a secas, como especificaba al principio, que es un fenómeno inherente al ser humano) está en vías de extinción en una sociedad como la nuestra, donde la igualdad, la diversidad, el desmontaje de antiguos roles, avanza (menos mal) a pasos agigantados.


Pero, ¿qué entendemos como amor romántico? Busquemos una definición aséptica y tiremos de Wikipedia: “Las características más señaladas de este tipo de amor se confirman y difunden a través de relatos literarios, películas, canciones. Se trata de un tipo de afecto que ha de ser para toda la vida (te querré siempre), exclusivo (no podré amar a nadie más que a ti), incondicional (te querré pase lo que pase) e implica un elevado grado de renuncia (te quiero más que a mi vida)”.


Si le das una vuelta a este concepto verás que es más amplio y con más ramificaciones dependiendo del grupo social o ideológico que lo analice, pero estos cuatro puntos suelen ser afines a todos ellos.


Hagamos un recorrido con cada uno de estos aspectos:


Un amor para toda la vida:

 

Este primer gran principio del llamado amor romántico es difícil de sostener hoy en día. Según el INE, la duración media de los matrimonios en España es de 16,3 años. Según la comunidad científica, la química del amor dura aproximadamente 3 años, que es lo que tarda en desarrollarse y desaparecer el cóctel químico que nuestro cuerpo segrega cuando nos enamoramos. Así que, lo veamos desde el punto de vista de las relaciones o desde un punto de vista meramente científico, es difícil que el enamoramiento (no así la pareja) dure hasta que la muerte nos separe. Lo natural, y posiblemente lo habitual, sería una consecución de amores (en línea o en paralelo) a lo largo de nuestra vida, que además es más larga cada vez.


Un amor exclusivo:


Este principio implica que somos la mitad de algo, por lo que debemos buscar a nuestra otra mitad (nuestro enamorado/a) para ser completos y, una vez encontrado/a, será para siempre y llenará cada aspecto de nuestra vida, eternamente: será nuestro mejor amigo, nuestro mejor amante, nuestro compañero en cada momento, nuestro apoyo, nuestro psicólogo, etc. Dicho de otra manera, cada uno de los aspectos que en las sociedades tanto primitivas como avanzadas deben cubrirse mediante el clan, el grupo, la comunidad, recayendo sobre un solo individuo. Esto, aparte de imposible, es tremendamente injusto e irreal. Hoy entendemos que no somos la mitad de nada, y que para tener una relación plena debemos ser plenamente nosotros mismos.


Un amor incondicional:


Al día de hoy sabemos que, si el amor químico desaparece a los tres años, y estamos evolucionando a una sociedad igualitaria y diversa (menos mal), es difícil que una relación perdure en el tiempo si no es teniendo claras las condiciones y límites entre las partes. En contraposición a esta idea, lo que vamos viendo a nuestro alrededor es una visión más realista, elástica e igualitaria de las relaciones, que se diseña poco a poco, al gusto de sus componentes, de forma equitativa. Relaciones que se basan en el compañerismo y el trabajo en equipo.


Elevado grado de renuncia.


Al menos en lo que se refiere al sexo parece que este principio tampoco se cumple hoy en día. Según publicaba el diario El Mundo en junio de este año, el 30% de las mujeres españolas ha sido infiel a su pareja (lo que se conoce como una relación abierta no consensuada) frente al 42% de los hombres (casi uno de cada dos). A la vez, conceptos que hace unos años nos parecían meras curiosidades, como las diferentes formas de poliamor (relaciones abiertas consensuadas), se van naturalizando en una sociedad que no encuentra del todo respuestas en el tradicional modelo monógamo.


Llegados a este punto tengo que aclarar dos cosas. La primera, como es evidente, es que estoy de acuerdo con que el modelo del amor romántico no responde a las necesidades actuales de nuestra sociedad. La segunda, que soy escritor de novela romántica.


¿Cómo pueden casar estos dos puntos? Sobre todo, cuando suele ser habitual identificar a la novela de este género como una “herramienta” para consolidar los valores que emanan del amor romántico.


Lo primero que debemos tener claro es que este amor romántico es transversal a la literatura en todos sus géneros. Si hablamos de novela, lo vamos a encontrar en las de terror, en las de ciencia ficción, en las contemporáneas, en la negra y todos sus derivados, en la experimental, en el thriller, en las landscape, etc. Si hablamos de autores, hallaremos amor romántico en los clásicos, en los contemporáneos, en autores de bestseller, en los que hacen literatura experimental, etc. ¿En todas estas novelas? ¿En todos estos autores? No. En algunos. Y lo mismo sucede con la novela romántica. ¿En todas las novelas románticas? ¿En todos los autores? No. En algunos: encontrarás novelas y autoras que plantean sus obras desde los preceptos del amor romántico, y otras que lo hacen desde puntos diametralmente opuestos, buscando respuesta a los nuevos retos que desafían a nuestra sociedad. Como en el resto de géneros literarios, ni más ni menos. 


Es más, la novela romántica y al contemporánea tienen una característica común: tratan principalmente de relaciones (amorosas la primera y personales la segunda), y se han centrado en indagar las diferentes posibilidades entre dos entidades. Esto, desde mi punto de vista, ha hecho que vayan un paso por delante en analizar y explicar las nuevas formas de relaciones entre individuos a través del amor (en el caso de la romántica), cuando en otros géneros ni siquiera se lo plantean.


¿Cómo es esto posible en un género que, quienes no lo han leído, lo tachan de conservador? Pues así es. Encontramos novelas que plantean relaciones poliamorosas antes incluso de que este concepto se hiciera “moderno”, como es el caso de la saga Crepúsculo, con casi 15 años a sus espaldas desde que se editó el primer volumen. O, aparte de polémicas, novelas que tratan para el gran público mayoritario el sexo de forma clara y explícita, sin tapujos, y se adentra en las relaciones no tradicionales, como es el caso del BDSM.


Es cierto que en el pasado la novela romántica explotó al máximo el amor romántico como modelo relacional (es lógico, era el modelo imperante), pero hoy en día no es una generalidad. Con la aparición de autoras de habla hispana (sobre todo españolas) este canon griego, macerado en Roma, impulsado por el amor cortés y difundido por la sociedad victoriana, ya no es el modelo central del género.


Al contrario de lo que se puede pensar, la heroína tipo de la novela romántica que se escribe y lee en la actualidad no tiene nada que ver con lo que el estereotipo hace pensar. En la mayoría de los casos se trata de mujeres independientes, empoderadas, que hablan de igual a igual, que no necesitan ser protegidas, guiadas ni acompañadas, sino que se enfrentan al amor como el cóctel de enzimas que es e intentan reaccionar ante él con la cordura de que son capaces. Y en la novela romántica no hay límites, otra de sus virtudes: se estudia el poliamor en todas sus facetas, las relaciones interraciales, entre clases, entre especies, diversas, el sexo en todas sus variedades, los sentimientos más allá de las tragedias griegas.


¿Y el “felices para siempre”? Toda novela romántica termina con un final positivo que genera en el lector esta sensación, es cierto… ¿Cómo casa esto con todo lo anterior? Aquí me atrevo a darte mi opinión: la mayoría de las novela románticas trabajan el proceso de enamoramiento (dos entes se conocen, aparece el amor, hay un conflicto que impide que se consuma, hasta que se resuelve el conflicto con un final positivo), y no conozco a nadie que cuando se enamore no piense que no será para toda la vida, dure un día, una semana o cincuenta años.


En conclusión, amor romántico y novela romántica no es lo mismo. La novela romántica trata sobre el amor, entre otros, el amor romántico.


PREMIO VERGARA DE NOVELA 2019

He ganado dos premios literarios y he sido finalista de otro. Me refiero al Premio Vergara (Penguin Random House), al Premio Titania (Urano)y al Premio Amazon, y en los tres ha sucedido lo mismo: me han dado la noticia mientras estaba en el cuarto de baño.

Esto tengo que matizarlo porque puede dar a equívoco.

En los tres me han llamado por teléfono a una hora parecida y en los tres yo estaba en un lugar concurrido, con mucha gente alrededor, donde me costaba oír lo que me decían. ¿Solución? Buscar un cuarto de baño público y encerrarme en él para poder hablar tranquilamente.

Y es una buena solución a medias, porque la sensación de hablar con alguien que te está dando una de esas “mejores noticias de tu vida” mientras miras a tu alrededor y piensas… “¿qué hago yo aquí?”… rara. La sensación es, cuanto menos, rara.

Bueno, pues solo eso. Quería compartir contigo la alegría de haber ganado el X PREMIO VERGARA DE NOVELA 2019 por mi obra NO SOY LIZZY BENNET, que saldrá a la luz en abril de 2020. Nos leemos mucho hasta entonces.

Sexo

Cada vez soy más consciente de que la escritura supone para mí un proceso terapéutico.

Lo que otros consiguen aliviar en una tarde de bar con amigos o en la consulta de un especialista, yo lo hago con 400 páginas de entuertos y drama donde busco un final positivo.

Cada uno nos diseccionamos como podemos o como sabemos, siempre con esfuerzo y alguna lágrima.

Mi próximo proyecto literario va a tener como tema central el sexo, lo que me ha hecho darme cuenta de que algo debo llevar arrastrando en ese asunto.

Sospecho que tendrá la forma de una novela erótica, pero aún no lo sé.

Me encuentro en pleno proceso de documentación. Un proceso que he emprendido por una cuestión de seriedad ya que, un tipo de mi edad… ¿Qué puede aprender a estas altura sobre sexo?
Y aquí viene la sorpresa (que ya sospechaba): CASI TODO.

En estos dos último meses he descubierto que soy un analfabeto sexual. Me he sentido un troglodita, un espécimen primitivo, tan básico que sigo con la boca abierta al comprender cuántas balas he dejado en la recámara (¡qué metáfora más espantosa!)

El área principal de mi desconocimiento ha sido anatómica. Tengo la pared de mi estudio tapizada de imágenes ampliadas de cosas extrañas, curiosos apéndices, grutas vírgenes, laberintos inexplorados, cumbres nevadas… cuerpos humanos, al fin y al cabo. Algunas son fascinantes. Otras retuercen la boca cuando se las mira. Pero todas encierran el misterio del placer, así que he decidido ponerles velas e incienso cada mañana.

Debajo hay una lista de palabras impronunciables. Lugares que yo (y posiblemente tú) hemos pellizcado, besado, chupado, acariciado, pero cuyo nombre y características desconocía. Dar nombre a algo es como invocarlo. Divinas palabras. Ya lo dijo Valle-Inclán.

En el otro lado de mi bolsa de desconocimiento están las técnicas amatorias.

De repente me he introducido en un mundo donde es importante el ángulo, los quebrados, las fracciones. Todo muy técnico y a la vez intuitivo, como las matemáticas, sí señor.

Me ha subyugado el Tantra. Alcanzar la iluminación por medio de amor. ¿Puede haber algo más hermoso?

Sigo investigando. Ya te contaré.

¿CÓMO ES LA FELICIDAD?

Este sábado ha sido uno de los días más felices de mi vida, y quiero contártelo.

Durante toda la semana el sol lució en una primavera temprana, así que ansiaba un sábado de sol para tirarme al campo, pasear, comer al aire libre. Sin embargo amaneció nublado, frío, gris. Como un jarro de agua fría a mis expectativas.

Intenté no hacerle caso. Me levanté pronto (no es un mérito, forma parte de mi naturaleza, como las piernas y los brazos) y me fui a entrenar.

El primer regalo tuvo forma de abrazo. Una compañera con síndrome de Down decidió abrazarme, lo que ya me imprimió la sonrisa de bobo para toda la mañana.

Conforme subía a la sala tuve el segundo regalo. La monitora vino hacia mí, me señalo las grandes cristaleras que siempre están cubiertas por oscuros estores y me dijo «Hoy los he dejado subidos porque he supuesto que vendrías».

El tercero me lo dio la naturaleza, pues conforme me acercaba a la zona de entrenamiento brilló el sol con fuerza.

En el desayuno, el camarero me regaló una ración de calentitos (churros para ti). «Porque sí», me dijo. Tostada y churros. ¿Alguien da más?

Tenía un encargo que hacer. «Cuando vuelvas a casa, ¿puedes comprar alcachofas y espárragos?». Tres fruterías y no quedaban. En el Súper ayudé a una reponedora que estaba agobiada con su trabajo. Después le pregunté por las dichosas verduras. «Los alcauciles se han terminado, pero yo me he reservado unos pocos. Espera que te doy la mitad». ¿Y los espárragos? «Guardados porque no podemos sacarlos hasta el lunes, pero mando a un compañero al almacén». En la cola, cuando fui a pagar, la anciana que iba delante de mí me dejó pasar «Hace un día precioso y tú eres joven para disfrutarlo».

En casa me encontré con una buena amiga que no esperaba. Las cervezas y las risas dan casi tanto calor como el sol.

Comí al aire libre. Dormí la siesta. Y durante todo el día estuve recibiendo mensajes de WhatsApp, Messenger, Instagram, de mis amigas y lectoras que estaban en Madrid, en el VIII-RA, echándome tanto de menos como yo a ellas. De verdad que me sentí querido. Tanto que me llevé la tarde escuchando mi música favorita ¿No te hace feliz oír la música que te remueve las entrañas?

Antes de cenar pude localizar a una lectora que me había hecho una mala crítica de una novela, para darle las gracias. Porque tenía razón. Porque no decía nada descabellado. Y porque cuando nos ponen en nuestro sitio hay que aprender y ser agradecidos.

No tenía previsto salir, pero recibí mensajes cruzados que me preguntaban dónde estaba. Me tiré a la calle. Me encontré con gente que hacía mucho que no veía. Con amigos que veo a menudo pero con quienes no tenía pensado quedar. Conocí a nuevos amigos. Me reí con dolor de mandíbula. Apretándome el estómago. Con lágrimas de risa.

Después bailé. Y casualmente pincharon mi música favorita, por lo que tuve que darle las gracias al Dj, que pinchó más de lo que me gustaba. Un gustoso dolor de pies.

Cuando volvía a casa, muy entrada la madrugada, me regalaron un Kebab. Sí, un kebab.

Dejé de contar los regalos que me había entregado ese día antes de que el sol estuviera en su cénit, y se me olvidan muchas cosas, te lo aseguro. Para colmo he dormido a pierna suelta.

Este sábado ha sido uno de los días más felices de mi vida. Y no ha pasado nada extraordinario. O todo lo que ha sucedido ha sido de verdad extraordinario.

Así es para mí la felicidad. Así. La verdadera felicidad.